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La Fábula del Bosque – ¿Existe la Suerte?

¿Cuántas veces te han dicho eso de “que tengas mucha suerte en tu vida” o “siempre has tenido la suerte de tu lado”?

Este cuento creado en directo el pasado 5 de noviembre de 2021 en Madrid (España), fue la herramienta que se utilizó para darnos cuenta en el evento #SíEsPosible: https://www.eventosiesposible.com/ (un evento creado por la Escuela Tu Posicionamiento Web), de que la suerte la crea uno mismo.

Y así nació esta historia titulada “La fábula del bosque”…

Érase una vez un bosque en el que vivían muchos animales, de todos los tamaños y colores, donde todos eran felices, sin complicaciones y con muchas ilusiones.

Un día, el conejo blanco del bosque que se llamaba Blanqui, se despertó con ganas de hacer una excursión muy especial.

Cogió su mochila, que previamente había cargado con agua, almendras, unas raíces de jengibre y unos pañuelos, y salió bien temprano de su madriguera.

Blanqui iba ensimismado en sus pensamientos sobre lo que supondría encontrar eso que buscaba, y a mitad de camino se encontró con el erizo Púas.

“¿Dónde vas con esa mochila tan cargada, Blanqui?”, le preguntó el erizo.

Y el conejo respondió: “Llevo la mochila así de llena por si necesito algo en mi búsqueda de la flor de la magia”.

Púas puso cara de incredulidad, y pensó: “¿Una flor? ¿De magia? Pero, ¿eso existe?”.

Y le preguntó al conejo: “¿Y qué es para ti la magia?”.

Blanqui no tardó en responder: “Si lo quieres saber, ¡ven conmigo!”.

“Pero, ¿a dónde vas?”, preguntó el erizo que se caracterizaba por ser un animalito de pensamiento cuadriculado.

Con la cara iluminada por la ilusión, el conejo le contestó: “Voy a buscar esa flor de la magia que te he dicho antes, para que me ayude a encontrar mi suerte”.

Púas no salía de su asombro, y otra pregunta se le agolpaba en el hocico… “¿Y la suerte, qué es?”.

Blanqui mirando al erizo a sus ojitos de aguja y oscuros, le dijo: “La suerte es que nos hayamos encontrado, porque esta es la señal que nos indica que tú encontrarás tu suerte, y yo la mía”.

Siguieron caminando pensativos, y de vez en cuando cruzaban alguna palabra trivial sobre el tiempo y lo bonito que estaba el bosque empezando el otoño.

Blanqui seguía pensando que la flor de la magia sería la llave de su suerte, sin saber muy bien qué es lo encontraría.

Y Púas seguía desconfiando de la suerte que su amigo el conejo le había
dicho que les sonreiría al encontrar la flor de la magia.

Cuando de repente, vieron algo brillar entre las hojas ocres caídas en el camino.

Con actitud curiosa y sigilosa se acercaron a ese objeto brillante y lo tomaron en sus patas.

¡Qué sorpresa se llevaron!

Vieron que eso que brillaba era una lámpara mágica, que además cambiaba de color con el calor de sus patitas.

De pronto la lámpara tembló, y salió de ella un genio enorme que crecía y crecía, y desde su gran altura les preguntó algo que cambiaría sus vidas para siempre…

“¿De verdad queréis confiar en la suerte?”.

“Os voy a decir algo”, continuó diciendo el genio.

“La suerte no es magia, la suerte no se crea, la suerte no viene, así que no os voy a conceder ese deseo”.

“Pero sí os voy a decir que confiéis en vuestro interior, porque tenéis el poder de hacer realidad que esa suerte que deseáis ocurra, y que todo lo que soñéis, suceda”.

Tanto Púas como Blanqui quedaron prendados con las palabras del genio, y a partir de ese momento supieron cuál era el camino que querían recorrer.

FIN