Cuentos de Matemáticas
LA SUMA Y LA RESTA
En una bola de cristal muy muy pequeña vivían dos compañeros que no se llevaban muy bien. Uno se llamaba Suma y el otro Resta, para Suma todo a su alrededor era precioso, y lo que más le gustaba hacer era contar hacia delante: “cero, el numero uno, número 2, número 3, número 4, …“. Cuando Suma se ponía a contar, Resta le decía: “¿Qué haces?“, y Suma le contestaba: “Voy sumando uno a cada número que voy obteniendo, y siempre empiezo por el cero“.
Resta no entendía nada y se pensaba que Suma estaba loco… A Resta todo lo que le rodeaba le parecía triste, y lo que más le gustaba era contar hacia atrás: “10, 9, 8, 7, 6…“. Cuando Resta se ponía a contar, suma le preguntaba: “¿Qué haces?“, y Resta le contestaba: “Voy restando uno a cada número que voy obteniendo, y siempre empiezo por el diez“. Suma no entendía nada, y se pensaba que Resta estaba loco… ...seguir leyendo este cuento corto »
EL SOLDADITO PLOMO
Érase una vez, un soldadito llamado Plomo, que pertenecía a la guardia del rey, en un reino muy lejano.
Plomo, tenía ya 60 años, era el jefe de los 3 soldados que formaban la guardia, y se encargaba de que el rey fuera protegido en todo momento.
Un día, Plomo, salió fuera del castillo para reunir a todos sus hombres y les dijo: “Tengo una misión para vosotros. Tenéis que resolver el siguiente enigma, y el que lo resuelva ocupará mi puesto en la guardia, ya que yo me voy a jubilar.”
“El enigma es el siguiente: Si tengo 17 sombreros de soldado y tengo que repartirlos entre vosotros 3, ¿cómo podría repartirlos para que todos quedarais contentos?“.
Los soldaditos empezaron a contestar uno por uno, los dos primeros contestaron que no se podía hacer, ya que al dividir 17 entre 3, quedan decimales, y los sombreros no se pueden dividir.
Después, contestó el último soldado, y dijo: “Si le pido prestado un sombrero a un comerciante, ya tendría 18 sombreros, y si ahora lo divido entre los 3 soldaditos que somos, nos quedamos cada uno con 6 sombreros, y en compensación por el préstamo que nos hizo el comerciante, cada uno de nosotros le regalaremos un sombrero, de esta forma cada uno de los soldados tendrá 5 sombreros.”
Todos se quedaron con la boca abierta, y el soldadito Plomo le dijo: “Sin duda, tu respuesta es la más inteligente de todas, y has resuelto el enigma“.
Y cuando todos felicitaban al soldado por su inteligencia, el soldadito Plomo añadió fulminantemente: “Por cierto, ninguno de vosotros seréis mi sucesor.”
Todos se quedaron callados, y el soldado que había resuelto el enigma dijo: “Pero, si lo he adivinado, ¿por qué no seré tu sucesor?“. ...seguir leyendo este cuento corto »


