MARTIN Y EL VIEJO PAYASO

Nuevo Cuento Infantil para niños, creado por: Fernando Mansilla

Desde hacía varios años el viejo payaso hacía su actuación a la misma hora en aquel parque repleto de pinos, siempre con el mismo traje raído y descolorido por el paso de los años, aunque en otra época, sus colores debieron ser vistosos.

Cuento el payaso del circo del sol

Cuando Martín y sus amigos le veían venir, se agrupaban a su lado gritando, saltando y agitando las manos llenos de alegría y le acompañaban durante el último trecho del camino hasta la plazoleta adornada por una fuente en medio y cuatro olmos, uno en cada esquina.

El viejo payaso comenzó su actuación como todos los días, dando pequeños saltos, gesticulando y tocando diferentes instrumentos como el tambor, la trompeta y el saxofón. Los niños, con la sonrisa en los labios, mantenían su mirada fija en él, adivinando lo que les contaba con su mímica. De repente, el viejo payaso palideció, se quedó rígido y, tambaleándose, cayó desplomado al suelo polvoriento. Los niños corrieron asustados a su lado. El viejo payaso jadeaba, no podía respirar, ni hablar, aunque lo intentaba. Martín que era su mejor amigo, empujó a todos gritando: ¡alejaos! ¡no le dejáis respirar! Los niños se separaron para que circulara el aire. Martín fue rápidamente hacia una cabina telefónica y con mano temblorosa, logró marcar el número de Urgencias y pidió que enviaran una ambulancia.

Cuando se dirigían hacia el hospital, el viejo payaso le dijo:

– Sabes, necesito contarte una cosa. Yo era payaso de un gran circo que viajaba por todo el mundo. Allí, yo era muy feliz porque todos pensaban como nosotros que en el planeta azul podría haber armonía y no guerras y para ello todos los habitantes intentáramos conseguirlo. Pero un día el circo se incendió con tan mala fortuna que casi todos murieron y yo fui uno de los pocos que se salvaron. Decidí seguir haciendo el payaso, aportando mi pequeño granito de arena para hacer cada día un mundo mejor.
Martín, con lágrimas en los ojos, musitó:

– Yo pensaba que tú eras sólo un payaso de circo, que hacías reír a carcajadas todos los niños, que hacías felices a todos. Te seguiré querido payaso. Tu nariz colorada, tus zapatos grandes, tu ropa remendada, tus chistes, tus caídas hacen gracia a todos. Te seguiré querido payaso. Ahora ya comprendo Tú conduces una vida y entran todos. Los demás están equivocados. Te seguiré querido payaso.

El médico explicó que sólo se trataba de un mareo, que su corazón estaba cansado. Y mientras se recuperaba el viejo payaso, Martín decidió entrar en acción. Después de contar la historia a sus amigos, se reunieron en el parque. Allí quedaron de acuerdo para formar un grupo de artistas de circo; cada uno practicaría una especialidad, uno sería malabarista, otro domador, otro equilibrista, otro forzudo, etc. Martín escogió ser payaso. No podía quitarse de la cabeza la imagen del viejo payaso. A cada paso que daba, de nuevo oía su voz.

Los niños recogieron de sus casas las telas de colores que encontraron, las cosieron formando una especie de saco con una abertura por la que se podía sacar la cabeza; se pintaron la cara unos a otros con tizas y cremas de colores y se dirigieron hacia el hospital tocando cada uno un instrumento musical.
Al hospital, entraron en silencio. Se colocaron unos detrás de otros a la puerta de la habitación del viejo payaso. Estaban preparados. Martín contó con inquietud y alborozo una, dos y tres y abrió la puerta estrepitosamente.

Entraron todos en la habitación, pero allí no había nadie. Se quedaron petrificados. Sorprendidos, corrieron en busca de la enfermera. Nadia había visto ese día al viejo payaso. Buscaron en un piso y en otro. Por fin, salieron al jardín y allí estaba, realizando su función delante de un grupo de niños enfermos del hospital. Martín y sus amigos se unieron para actuar con él. Orgulloso, el viejo payaso les miraba y sonreía. A partir de entonces, todos juntos recorrieron ciudades y pueblo intentando enseñar a todos los niños cómo podrían vivir en un planeta mejor, si así lo deseaban.

Fin

Comparte este cuento infantil con tus amigos en Facebook, Google+ y Twitter con los botones que encontrarás al principio o al final del cuento. ¡Gracias!

Recuerda que puedes recibir cuentos infantiles GRATIS en tu email, suscribiéndote aquí

7 pensamientos en “MARTIN Y EL VIEJO PAYASO

  1. betsabe fuentes vera

    Me encanta la pagina los cuentos pero siempre llego a la mmitad , me gustaría saber como lo hagompara ver el final del cuento le doy me gusta y nada y quiero leerselo a mismprincipes porfisssss diganme como lo hago

    Responder
    1. Cuentos Infantiles Cortos Autor

      Hola,

      Muchas gracias por tu comentario y gracias por visitar nuestra página. También la puedes compartir con tus amigos a través de facebook.

      Desde Cuentos Infantiles Cortos te animamos a escribas tus propios cuentos y nos los envíes para su publicación. Miles de personas los podrán leer y seguro que les gustará mucho.

      Un saludo

  2. Pilar

    Me encantan tus cuentos, no solo son para pequeños, sino para todos los que te deseemos leer….

    Sin ser moralizantes sirven para entretener a los niños y hacer pensar al adulto. Yo estoy esperando que venga mi is nietos para contárselos . Besos hermano . Anímate y publicalos lo antes posible.

    Responder
    1. Cuentos Infantiles Cortos Autor

      Hola Pilar,

      Muchas gracias por tu comentario, nos alegramos mucho que los cuentos que publicamos en nuestra página os gusten y sirvan para crear un buen ambiente entre abuelos y nietos.

      Desde Cuentos Infantiles Cortos te animamos a que nos envíes cuentos creados por tí, nosotros los daremos a conocer a miles de personas, seguro que les gustará mucho.

      Un saludo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

tres × 4 =

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>