LAS GENUFLEXIONES DEL GALLO VELOZ – CAPÍTULO III

CAPÍTULO III

Este cambio de actitud en el comportamiento de su pueblo no gustaba nada a los reyes. Se estaba incumpliendo la ley dictada por sus antepasados. Si algo les caracterizaba como pueblo era su actitud triste y melancólica ante la vida. Cualquier cambio en este sentido podía suponer una pérdida de identidad como nación, llegando incluso a provocar la propia desaparición del estado. Por otra parte, tenían una gran curiosidad por conocer al nuevo huésped y éste, no sólo no se había presentado voluntariamente, sino que había rechazado de forma reiterada las sucesivas invitaciones para asistir a Palacio; bien es verdad que siempre ponía buenas excusas con objeto de no agraviar a los monarcas.

Llegó el día en el que no pudo negarse más, viéndose obligado por todos a acudir a la llamada de los reyes.

No te preocupes, todo irá bien -. Le decían.

Si es que vosotros no sabéis… -. Decía “Gallo Veloz”.

Antes de entrar en el salón del trono, Pániker le dio las oportunas instrucciones.

Cuando te anuncien, entras. Una vez estés delante de sus majestades, haces una ligera genuflexión, inclinando un poco la cabeza y esperas a que te digan que puedes hablar.

Y así empezó todo. “Gallo Veloz” entró en el salón del trono, intentó hacer una genuflexión y…

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