Policía
EL SOLDADITO PLOMO
Érase una vez, un soldadito llamado Plomo, que pertenecía a la guardia del rey, en un reino muy lejano.
Plomo, tenía ya 60 años, era el jefe de los 3 soldados que formaban la guardia, y se encargaba de que el rey fuera protegido en todo momento.
Un día, Plomo, salió fuera del castillo para reunir a todos sus hombres y les dijo: “Tengo una misión para vosotros. Tenéis que resolver el siguiente enigma, y el que lo resuelva ocupará mi puesto en la guardia, ya que yo me voy a jubilar.”
“El enigma es el siguiente: Si tengo 17 sombreros de soldado y tengo que repartirlos entre vosotros 3, ¿cómo podría repartirlos para que todos quedarais contentos?“.
Los soldaditos empezaron a contestar uno por uno, los dos primeros contestaron que no se podía hacer, ya que al dividir 17 entre 3, quedan decimales, y los sombreros no se pueden dividir.
Después, contestó el último soldado, y dijo: “Si le pido prestado un sombrero a un comerciante, ya tendría 18 sombreros, y si ahora lo divido entre los 3 soldaditos que somos, nos quedamos cada uno con 6 sombreros, y en compensación por el préstamo que nos hizo el comerciante, cada uno de nosotros le regalaremos un sombrero, de esta forma cada uno de los soldados tendrá 5 sombreros.”
Todos se quedaron con la boca abierta, y el soldadito Plomo le dijo: “Sin duda, tu respuesta es la más inteligente de todas, y has resuelto el enigma“.
Y cuando todos felicitaban al soldado por su inteligencia, el soldadito Plomo añadió fulminantemente: “Por cierto, ninguno de vosotros seréis mi sucesor.”
Todos se quedaron callados, y el soldado que había resuelto el enigma dijo: “Pero, si lo he adivinado, ¿por qué no seré tu sucesor?“. ...seguir leyendo este cuento corto »
MANUEL, EL GATO POLICIA
Había una vez un gato, Isidoro, que era muy respetado por todos los demás gatos del lugar, pues había conseguido que una anciana le llevara a vivir a su casa y tuviera todos los cuidados que nunca hubiera podido imaginar.
Manuel, era el policía del barrio y su trabajo consistía en avisar a todos los demás gatos, en caso de que hubiese perros cerca y estuviesen en peligro.
Hoy, era el día en el que tenían que reunirse todos los gatos, para decidir quien sería el nuevo gato policía, ya que Manuel, no podía correr tan rápido como hace unos años y se estaba haciendo mayor…
El gato Isidoro, estaba dando un discurso, convenciendo a todos los asistentes, de que sin lugar a dudas el mejor gato que podía tener una responsabilidad como esa, era él. Alegaba que comía muy bien y que eso le permitía estar fuerte y sano, y así ser muy veloz.
Isidoro pensaba que sería el nuevo policía, pues nadie más se presentó, pero de repente, una linda gatita apareció en lo alto de un cubo de basura. “hola amigos, yo también quiero se candidata para policía, pues soy muy ágil y veloz”.


