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LUCIO, EL PEZ GLOBO

Había una vez un pez llamado Lucio. Lucio era un pez globo, y estos peces son muy curiosos ya que, cuando alguien se acerca a molestarles se hinchan como un globo y además están lleno de pinchos.

Muchas veces Lucio se hincha cuando ve que vienen a comérselo tiburones o peces más grandes.

Pero un día vio que venía hacia él,  una hermosa tiburona de la que inmediatamente se enamoró, ya que era el pez más bonito que había visto.

 

Cuentos cortos - el tiburon bueno de la playa

 

Al principio, instintivamente, Lucio se hinchaba cada vez que veía a la tiburona para protegerse de que se lo comiera.

Pero empezaron a hablar y cogieron confianza, y ahora Lucio no se hinchaba cada vez que venía la tiburón hembra.

Pasaron unos días y todo iba muy bien entre ellos, Lucio estaba muy ilusionado porque ...seguir leyendo este cuento corto »

EL PIRATA BARBANEGRA

Había una vez, un barco pirata llamado “la selva negra“. Se llamaba así porque cualquiera que entrara en él, nunca jamás lograba salir.

La selva negra surcaba los mares con un solo pirata a bordo: su capitán, el pirata barbanegra.

Barbanegra era conocido por todo el mundo, y su fama de raptar y asesinar gente se había extendido hasta los 5 continentes.

Un día, volvieron a casa todos a los que el pirata Barbanegra había raptado, y volvieron muy muy tristes diciendo: “el pirata Barbanegra nos ha dejado“.

Cuentos infantiles - El pirata barbanegra

Los que oían las palabras de los secuestrados no se lo podían creer, y decían: “pero, ¿no os alegráis de que el pirata os haya liberado?

Todos los secuestrados, sorprendidos, respondían: “Nunca nadie nos había tratado tan bien, y ahora Barbanegra está muerto, por eso estamos tristes“.

Pero, ¿no os había secuestrado?“, preguntaban los familiares… ...seguir leyendo este cuento corto »

EL PIRATA BUENO DE LA NAVIDAD

Había una vez un pirata malo, que se dedicaba a asaltar a todos los barcos con los que se encontraba.

Este pirata se llamaba Ulises, y su barco,”La Centella“, era el más grande y veloz de todos los que se habían conocido.

Era tan tan veloz, que el día de Navidad, se cruzó sin querer con el trineo de Papá Noel, y lo atrapó, ya que los renos no pudieron esquivar las velas de “La Centella”.

El pirata Ulises, sorprendido, le dijo a Papá Noel: “¿Qué haces tú por los mares, que no estás entregando regalos a los niños?“.

Cuentos de naviadad - El pirata bueno de navidad

Y Papá Noel contestó: “Es que vengo a entregarte tu regalo…

¿Mi regalo?“, contestó el pirata Ulises.

Pero cuando terminó su frase, Papá Noel ya se había marchado de nuevo en su rápido trineo de renos.

Al lado del pirata había dejado, una caja envuelta para regalo, que el pirata se dispuso a abrir…

Era un sombrero de Papá Noel, con una carta que decía: “Estimado pirata Ulises, si aceptas este gorro de Papa Noel, podrás tener un nuevo trabajo, que consiste en ayudar a todos los barcos que te encuentres durante el año, y en Navidad, repartirás juguetes a las zonas de la costa.

Sí, claro, ¿y tú que me das a cambio?“, pensó el pirata Ulises. ...seguir leyendo este cuento corto »

LAS TORTUGAS TAMBIEN SE ENAMORAN

Era la primera vez quee Marco iba a viajar en avión. Sus hermanos Laura y Eduardo, ya habían viajado más de una vez. ¡Este sería su primer viaje con toda la familia!

Dos veces al año salían de vacaciones, pero desde que él había nacido, no había tenido la suerte de salir del país: solo había conocido el campo de la abuela Flor y la casa en la playa de su tata Jorge.

Así que de todos, era el más emocionado. Como ya tenía 6 años cumplidos, tuvo un asiento para él solo, entre su papá Fernando y su mamá Sandra. Laura y Eduardo iban sentados en la fila de atrás.

Eran casi las cinco de la mañana,  nunca había madrugado tanto,  y comenzaba el viaje a la Isla Galápagos, un lugar que queda en un país llamado Ecuador, del que algo le habían enseñado en el colegio.

Cuentos infantiles- La tortuga amable de la playa

Marco era fanático de los animales. En su casa tenía una ardilla, un gato, un perro y su favorita: la tortuga Uva. Siempre le decía que cómo le podía haber puesto el nombre de una fruta, pero a él le gustaba. Además, lo que quiso decir fue Luva, pero cuando Uva había llegado a su casa, él no sabía hablar muy bien.

Uva siempre se escondía y Marco pasaba horas y horas ...seguir leyendo este cuento corto »

EL DOMINGO DE LA TORTILLA EN LA PLAYA

Érase una vez, una tortilla llamada Pati, que iba todos los domingos a la playa metida en un “taper”, o en una bolsa de congelados.

Pati estaba harta de que, siempre, en verano, cuando iba a la playa, se ponía perdida de arena, sobretodo cuando hacía mucho viento.

Cuentos cortos - El domingo de la tortilla en la playa

Ni “tapers”, ni bolsas, nada podía hacer que no le entrara arena de la playa.

La tortilla solía ir a la playa con su amigo el pimiento, que también opinaba lo mismo sobre la playa, ¡era un asco para ellos!

Un día, una niña se dio cuenta que la tortilla y el pimiento ...seguir leyendo este cuento corto »

GLU Y EL CICLO DEL AGUA

Érase una vez, una pequeña gota de agua llamada Glu que vivía en un río, y aunque aún no lo sabía, tenía una misión muy importante en la Tierra, el ciclo del agua.

 

Cuentos infantiles -El ciclo del agua

 

Glu era una gota de agua muy joven, y no sabía por qué su madre se iba del río, y regresaba a los pocos días. Así que, una mañana en la que había un sol espléndido, Glu le preguntó a su mamá: “Mamá, ¿por qué te vas del río algunos días?

Entonces su mamá le contestó: ...seguir leyendo este cuento corto »

EL CANGREJO MORENITO

Érase una vez un cangrejo que vivía en una playa del sur de España. El resto de cangrejos le llamaban Croqui, porque le gustaba mucho rebozarse en la arena y ponerse como una croqueta.

 

Cuentos cortos - El Cangrejo morenito

A Croqui le gustaba mucho la luz del sol, y cuando llegaba el verano se volvía loco por coger el mejor sitio de la playa para tomar el sol.

Siempre estaba muy moreno, pero nunca hacía caso de las recomendaciones de los cangrejos más mayores.

Los cangrejos adultos le decían que se pusiera crema protectora, para evitar las quemaduras que el sol le podían provocar en su caparazón, pero él decía que eso no le iba a hacer daño.

Un día de verano, con un sol espléndido, estaba Croqui tomando el sol, cuando de repente empezó a oler a quemado. “¿Qué es lo que estarán quemando?“, pensó.

Hasta que se dio cuenta de que estaba saliendo humo de una de sus patas, y que se estaba chamuscando. Así que, corrió y corrió para meterse en el agua a refrescarse.

Después de salir del agua, Croqui observó las quemaduras que tenía en la pata, y se dio cuenta de que si hubiera hecho caso a los cangrejos más mayores, no se hubiera quemado.

Croqui aprendió que, el sol en la playa, hay que tomarlo con protección. Además, cada vez que nos bañamos tenemos que volver a echarnos crema, para que no nos pase como a Croqui el cangrejo morenito.

FIN

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EL MONO Y LAS PIEDRAS

Había una vez, un mono llamado Monki, que vivía en una isla, en gran parte habitada por monos. Los científicos más importantes del planeta, habían deducido que el cambio climático afectaría gravemente a esta isla, inundándola casi por completo.

Así que los monos decidieron hacerse, cada uno, una casa en la parte más alta de la isla, para estar resguardados de las inundaciones, el día que llegara el desastre.

 

Cuentos infantiles - el mono y las piedras

Monki, había hecho los planos de su casa para que resistiera a una gran inundación, y eso requería de piedras de gran tamaño.

Todos los monos hicieron su casa en un día, y después se pusieron a jugar a las cartas disfrutando de sus nuevos hogares.

Además, el resto de monos, se reían de Monki, porque cuando ellos ya tenían su casa construida, Monki sólo había hecho los planos de la suya.

Pero Monki estaba convencido de que su casa iba a resistir cualquier inundación y, aunque tardara mucho más en construirla, podría valer la pena.

Monki trasladaba una gran piedra al día, para construir su casa, por lo que la casa iba tomando forma muy lentamente.

El resto de monos seguían riéndose de él, ya que veían que Monki sólo ponía una piedra al día.

Pero a Monki no le importaba, y seguía subiendo una piedra al día para la construcción de su casa.

Al cabo de unos meses, cuando el resto de monos ya se había cansado de jugar a las cartas, Monki terminó su casa y, ...seguir leyendo este cuento corto »

EL VERANO PARLANCHIN

Érase una vez, una estación del año, llamada verano, a la que le gustaba mucho el sol. Le gustaba tanto el sol, que se pasaba hablando con él todo el día. El sol era su mejor amigo, y para el sol, el verano también era el compañero más agradable.

El sol estaba todo el día aburrido, sacando sus rayos hacia la superficie de la Tierra, sin hacer nada más, por eso, cuando el verano hablaba con él, se distraía y pasaba un buen rato.

 

Cuentos cortos - el verano parlanchin

Un día de verano, en la playa, con todos los bañistas disfrutando de un día soleado y sin nubes, cuando el sol estaba sacando sus rayos hacia la arena, el verano empezó a hablar sin parar con el sol, como era habitual.

Pero ese día, una nube, aprovechando que el sol estaba distraído hablando con el verano, se coló por delante del sol, y el cielo empezó a nublarse.

La gente de la playa miró hacia arriba y empezó a marcharse, recogiendo sus sombrillas y toallas. No había sol, y, por tanto, la gente se iba a sus casas.

Para cuando el sol se había dado cuenta, todo el mundo se había ido de la playa. El sol se puso muy triste, y pensó ...seguir leyendo este cuento corto »

EL TIBURON BUENO DE LA PLAYA

Había una vez, en un país muy lejano, una playa plagada de tiburones, en la que nadie se podía bañar.

Los pocos humanos atrevidos, que alguna vez se bañaron, fueron devorados por los tiburones, en cuestión de minutos. La playa había sido cerrada al público, por su peligrosidad.

 

Cuentos cortos - el tiburon bueno de la playa

Sin embargo, un valiente nadador, amante de los animales, llamado Alberto, tenía un plan para que esa playa pudiera llenarse de bañistas, tranquilos de no ser devorados por los tiburones.

Un día, Alberto cogió una lancha motora, y se dirigió a un peñón que había cerca de la playa, allí estableció su campamento base para realizar su plan.

Lo primero que hizo fue establecer contacto con los tiburones, y observar su comportamiento. Así, pudo descubrir a un tiburón de entre todo el grupo de tiburones, que destacaba por su tranquilidad, armonía y aparente falta de agresividad. Alberto le puso nombre a este tiburón, “se llamará Fredi”, pensó Alberto.

Alberto permaneció en su campamento base, aprendiendo sobre los tiburones, y sobre todo, interpretando su lenguaje.

Una vez que consiguió aprender a escuchar lo que decían, aisló al tiburón más tranquilo al que llamó Fredi, y empezó a comunicarse con él.

Al principio, Alberto no se entendía del todo bien con él, pero poco a poco fue interpretando sus gestos y movimientos.

Llegó a entender muchas cosas, entre ellas que a Fredi no le gustaba comerse a los humanos, que lo que se comía cuando su grupo iba de caza, eran las aletas de buceador que a veces llevaban los imprudentes nadadores que se metían en la playa.

Todo estaba tranquilo, hasta que un día, consiguió entender que Fredi le estaba dando un mensaje importante: “Márchate de este lugar, Alberto. Mis compañeros de grupo tienen planeado comerte…...seguir leyendo este cuento corto »

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