Cuentos del Viento

Cuentos infantiles en los que el viento es protagonista o personaje participante. Cuentos para niños del viento. Cuentos sobre el viento infantiles con mucha imaginación. Te lo pasarás genial contando cuentos del viento a los niños. Cuentos del viento que estimularán el lado más imaginativo de los niños.

Cuentos de Viento:

RIENDO SOY FELIZ

Cuento Corto para niños/as; creado por: Oropeza Gómez Santa Margarita

El Sr. Cielo estaba mirando a la Sra. Tierra, ella molesta le preguntó:

– ¿Tú no te cansas de mirarme día y noche? ¿Es que no tienes oficio, no tienes nada que hacer?

El Sr. Cielo molesto le respondió con un ruido que hizo que la Sra. Tierra se moviera.

Cuentos infantiles - El rio magico

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SAMY EL SAPO QUE QUERIA VOLAR

Samy era un sapito que todos los días se lamentaba, por que el quería volar como lo hacían las aves, las garzas y los pájaros, que pasaban volando a toda hora.

Un día en el estanque se encontró con una de las garzas más viejas del grupo. Y al verla le decía: – ¿Yo quiero ser como ustedes? ¿Volar y ver desde arriba todo?.

La garza vieja le decía: – ¿No quieras ser como los demás, tu eres así y eso es lo que importa?

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Pasaron los días, pero Samy, sentía el deseo de volar. Una mañana se aproximó al estanque, cuando escuchó a una de las garzas llorar. Y le pregunto: –¿Amiguita que te sucede. ¿Porque lloras?.

La garza le respondió: –Me lastimé una de las alitas y no puedo volar.

Samy le dice: – No te preocupes, yo te ayudaré con unas hiervas y te curare.

Pasaron los días y las noches, cuando la garza se curó, pensó como agradecerle lo que había hecho Samy: –Pídeme un deseo, el que tú quieras.

-Samy: dice: ¿lo que yo quiera? Sigue leyendo

ADELA SOLO QUIERE SER FELIZ

Cuento Infantil para niños y niñas

Adela era una nube pequeñita y solitaria. No tenía amigos y hacía tiempo que no era capaz de absorber agua y tampoco de descargar la poca que le quedaba. Las otras nubes no la querían a su lado porque no les ayudaba en sus tareas. Cada vez que Adela intentaba acercarse a ellas, solo conseguía cabrearlas y ocasionar alguna que otra tormenta. Vicente, el viento, se negaba a desplazarla de un lado a otro porque no quería desperdiciar sus fuerzas con una nube tan esmirriada. A Julio, el sol, le irritaba que siempre estuviera en el cielo sin moverse de un mismo lugar, provocando una pequeña y molesta sombra sobre las montañas calvas.

Adela no sabía lo que le pasaba y, como nadie le hacía caso, no tenía a quien preguntar. Había intentado hablar con sus compañeras, las otras nubes, pero cada vez que Adela se les acercaba, la empujaban y la mandaban lo más lejos posible.cuentos-infantiles-cortos-vive-como-constanza-nina

Una noche, Adela decidió ir a hablar con la Luna, ya que todos la consideraban la más sabía del firmamento. Tras contarle lo que le pasaba, la Luna le dijo: Sigue leyendo

EL AVION QUE TENIA MIEDO A VOLAR

Fly era aun un avión inexperto debido a su corta edad, pues todavía no había realizado su primer vuelo, a diferencia de otros aviones de su misma edad que ya estaban volando…

Fly era un avión muy bonito, con grandes alas que le permitían alcanzar velocidades muy altas. Sin embargo, Fly era un avión algo peculiar, pues a pesar de estar equipado con la mejor tecnología, tenía mucho miedo volar.

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EL LEON Y EL VIENTO

Había una vez un león muy especial, llamado Simba, que vivía en la sabana africana. Simba solía jugar en las praderas, corriendo y saltando junto a sus amigos los leopardos y otros leones de la zona.

Simba tenía una habilidad muy especial, y era que cada vez que rugía generaba una cantidad de viento tan grande, que parecía que soplaba un huracán.

Cuentos infantiles - El leon y el viento

En la sabana donde Simba vivía, había muchos tipos de animales: jirafas, elefantes, hienas,… y a pesar de que no era un sitio muy verde, había muchas especies de árboles y plantas.

Un día, mientras Simba jugaba con sus amigos, vieron como unas máquinas enormes destruían parte de alguna pradera para escavar en la tierra. «Los hombres están construyendo pozos de petróleo…», dijo uno de los leones más sabios del lugar.

Poco a poco, los hombres fueron construyendo más pozos de petróleo, y destruyendo la naturaleza de la zona.

Simba vio como, cada vez tenía menos amigos con los que jugar, y menos praderas por las que correr, y supo que los hombres eran los que estaban provocando aquello.

Por lo que decidió preguntar al León más sabio de la zona para que le diera una solución.

El sabio le dijo: «La única solución es que los hombres dejen de consumir petróleo y usen las energías renovables, como el viento…» Sigue leyendo