Evitar la sobreprotección en los niños, aumenta su autoestima.

Cuando se ve a una madre ayudando a su hijo a ponerse los cordones de los zapatos, o a levantarlo del suelo porque el niño se ha tropezado, muchas personas piensan que como madre, es su obligación y labor hacerlo, y otras tantas pensarán que es un flaco favor al desarrollo del niño.

En este caso, lo ideal según la edad del niño evidentemente, es esperar a que el niño reaccione y termine haciendo aquello que a los padres les cuesta tan poco hacer, ya que quitar un zapato a un niño es una acción que dura 3 segundos, y la rutina de esa madre no se perturba de ninguna manera. Pero si se deja que sea el niño el que se descalce, se peine o se vista, quizás esos padres lleguen tarde al trabajo y sus estados anímicos acaben siendo muy negativos a lo largo de todo el día.

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El malestar que los padres se autogeneran por no dejar que los niños sean autónomos, es algo que debe superarse antes de abordar el modelo de enseñanza independiente. Por esto, al principio es importante que los padres sufran llegando tarde al trabajo, para que cuando lleguen a su hora, sin haber discutido ni ayudado a sus hijos, sientan el orgullo de tener hijos realmente independientes, y con un nivel de autoestima elevado.

Ayudar a los niños a solucionar sus problemas, por miedo a que ellos no sepan, o por miedo a alterar la rutina diaria, hace que se creen pequeños tiranos involuntariamente, haciendo honor a la sobreprotección que se cree que los padres deben tener con sus hijos, y en la mayoría de los casos, derivando en conductas poco acertadas que desautorizan la posible autonomía e independencia que los niños van teniendo de manera natural.

¿Qué es la sobreprotección en los niños?

La sobreprotección es un hábito educativo por parte de los padres y familiares de los niños, que a la larga les hace sentir inseguros y con poco valor hacia sí mismos, ya que los niños sobreprotegidos aprenden a ver como normal aquello que sus padres hacen por ellos, sin dejar que pidan las necesidades que les surjan, atajándolas de antemano, o estando presentes en todo momento, de forma que cuando están solos, no solo se sienten abandonados, sino que no tienen las estrategias adecuadas para solucionar cualquier problema cotidiano.

La mejor ayuda que pueden tener los padres para educar a sus hijos es el hecho de evitar la sobreprotección, de forma que la autonomía y la colaboración surja de los más pequeños, hasta que comprendan que haciendo lo que hacen, su nivel de maduración y autoestima crece exponencialmente.

El mejor día para un padre o una madre debería ser cuando su hijo le diga:

«Mamá, papá, esto se hacerlo yo sólo, y me hace sentir bien, gracias por tu ayuda pero no la necesito«.

Desde Cuentos Infantiles Cortos te animamos a que pongas en práctica todo lo anterior, así estarás ayudando de verdad a tus hijos. :)

 

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