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Cuentos de Empatía

EL MONSTRUO TUERTO

Había una vez, un monstruo muy muy malvado que trataba de hacer la vida imposible a los ciudadanos del reino donde vivía.

En uno de los pueblos del reino, había un señor que había perdido uno de sus ojos en un accidente de trabajo, es decir, que era tuerto. Pues bien, siempre que el monstruo pasaba por ese pueblo, iba a visitarle a su casa y se reía de él. Le decía: “Señor tuerto!! ¿Me ves bien? Jajaja!“.

 

Cuentos infantiles - el monstruo del lago Ness

 

Hasta que un día, después de que el monstruo llamara al timbre de la casa del ciudadano tuerto, éste, una vez que oyó como se metía con él, cogió una piedra y se la lanzó al ojo derecho del monstruo.

El monstruo empezó a gritar del dolor, y posteriormente se dio cuenta de que ...seguir leyendo este cuento corto »

LA MUÑECA CONSTIPADA

Érase una vez, una muñeca sentada en una estantería, en la habitación de una niña llamada Sofía. La muñeca de Sofía se llamaba Popita, y era su favorita.

A Popita le gustaba siempre sentarse en la estantería porque desde ahí podía ver todo el cuarto de la niña, su pequeña Sofía, a la que ella quería mucho.

Un día, a Sofía se le olvidó cerrar la ventana antes de irse al colegio, y apareció una corriente de aire que subía por la pared hasta la estantería, y Popita cogió frío y se constipó.

Cuentos-infantiles-La-muñeca-constipada

Cuando Sofía volvió del cole, se dio cuenta, y le preguntó a su muñeca preferida: “Popita, ¿qué te ha pasado?

Y la muñeca, mientras se le caía el moquillo, contestó: “Sofía, se te ha olvidado cerrar la ventana de tu habitación, después de que la abrieras para ventilar tu cuarto… Y te fuiste al colegio sin cerrarla…

Y a continuación la muñeca Popita empezó a llorar

Sofía, preocupada, le dijo: “No llores Popita, te voy a cuidar muy bien para que te cures ese constipado. Y siento haberme dejado la ventana abierta, no caí en que podrías coger frío…

Pero Popita le contestó: “No lloro por eso Sofía. Lloro porque ...seguir leyendo este cuento corto »

AZHAR Y LA FAMILIA DOMINÓ

Azhar es la hija pequeña del poderoso rey de cierto país lejano, donde el juego de dominó es un deporte nacional. Ella vive en el gran castillo donde habita la familia real, rodeada del más estricto protocolo y de los muchos servidores del rey. Entre ellos está Cronsos, criado responsable de los juegos y cuidador de la familia dominó.

La familia dominó vive feliz en el castillo gracias a Cronsos, que se preocupa de atender a todos sus miembros, a los que conoce muy bien. El duro trabajo que tiene que realizar la familia dominó cuando toca jugar la partida, se compensa con los cuidados que le proporciona su cuidador. Esta felicidad solo se ve alterada cuando Azhar consigue que Cronsos le permita jugar con las fichas como a ella le gusta.

A veces, cuando Cronsos no está presente, ella se las apaña para acceder a la caja donde se guarda a la familia dominó. Para ello, coloca una silla grande delante de la gran estantería del salón más gran del castillo. Toma la caja y la depositaba en la gran mesa rústica, sin la delicadeza con la que lo suele hacer Cronsos.

Cuentos para ninos - Azhar y la familia domino

Toda la familia es obligada a salir de la caja, quedando desparramada por esta mesa que no es tan fría como la de mármol. Azhar no sigue el mismo protocolo que los jugadores, porque no sabe jugar al dominó. Se limita a poner las fichas en fila sin el menor miramiento. Así, unos se daban la espalda a otros, algunos quedaban enfrentados y no precisamente con el de su agrado. A veces cabeza abajo, contrariedad que afectaba muchísimo a los menos equilibrados. Cuando todos formaban parte de una fila serpenteante sobre la mesa, sabían que comenzaba la aventura y el vértigo.

Entonces, Azhar empujaba al primero y observaba divertida cómo caía uno tras otro, hasta el último. Esto no era del agrado de todos los miembros de la familia dominó, pero asumían que tenían que soportar el capricho de Azhar una y otra vez, hasta que se olvidaba de ellos dejándolos tendidos sobre la mesa. Entonces venía Cronsos, los depositaba de nuevo en su caja y los devolvía a la gran estantería del gran salón del castillo.

En cierta ocasión, coincidiendo con la fiesta anual del castillo, en la que todos lucían sus galas, Azhar, con su vestido nuevo y brillante, se dirigió a Cronsos pidiéndole que le dejara jugar con la familia dominó. Él, un poco contrariado, no pudo negarse ...seguir leyendo este cuento corto »

EL GRILLO Y SAPO

Érase una vez,  un grillo montado en una cerca con sus amigos en el bosque, y el grillo y sus amigos estaban jugando a las escondidas.

El grillo se escondió detrás de un árbol donde vivía un sapo. Éste, no tenía amigos porque ere un sapo feo y un poco repugnante.

El sapo estaba llorando cuando llego el grillo, quien le preguntó: ¿por qué estás llorando?

El sapo le respondio: “porque no tengo amigos…“. Entonces, el grillo le dijo al sapo: ¿quieres ser mi amigo?

El sapo le respondió: “¿usted no me ve que soy feo y asqueroso?

“No me pareces un buen sapo y humilde”, le respondió el grillo.

“¿Y por qué dices eso?, mis amigos me dicen que soy feo y asqueroso….”, le respondió el pobre sapo. ...seguir leyendo este cuento corto »

EL MONSTRUO Y EL COLIBRI

Hace muchos años, en un bosque vivía un horrendo monstruo. Todos los animales le temían y cuando él llegaba, todos temían por sus vidas…

El monstruo parecía siempre estar muy enojado y aquellos que lo habían visto de cerca, aseguraban que en sus ojos se podía ver la gran maldad q había en su corazón.

Un día, un bello colibrí estaba en un hermoso lago, cuando vio que todos los animales corrían despavoridos hacia el norte, y éste preocupado, preguntó la razón. Un alce se detuvo y le dijo: “¡corre colibrí! corre si quieres vivir!” , y al decir esto desapareció, el colibrí miró hacia el centro del lago y vio en él al monstruo y entendió la razón por la cual todos corrían, pero en vez de huir decidió acercarse, ...seguir leyendo este cuento corto »

LA NAVIDAD DEL ALMENDRO CORAL

Había una vez un almendro llamado Coral, que vivía a las afueras de una pequeña ciudad de Costa Rica, en Centroamérica.

Coral estaba plantado en el jardín de una casa, donde vivía una familia con un niño llamado Oscar.

Alrededor de Coral había plantados unos cuantos pinos, que la familia utilizaba como árboles de Navidad, transplantando al salón un pino cada año.

Pero Coral se sentía mal porque nunca contaban con él para ser árbol de Navidad

Cuentos infantiles - La navidad del almendro coral

El resto de pinos que vivían alrededor de él, le decían: “Coral, tú eres un almendro, y los almendros en Navidad no están en flor… por eso nunca podrás ser un autentico árbol de Navidad..

Un día, el pino más sabio del jardín, le dijo: “el día que florezcas en Navidad serás el protagonista para estas fechas tan señaladas“.

Oscar, el niño de la casa, que estaba escuchando lo que el sabio pino le decía al almendro, pensó en cómo se estaría sintiendo el almendro al saber que nunca florecerá en Navidad… y decidió hacer algo.

Mientras tanto, Coral, se esforzó mucho tratando de dar la flor cada vez más tarde, pero no podía controlarlo…, era la naturaleza la que imponía esa tortura para él.

Un buen día, después de haber dormido a pierna suelta durante toda la noche, Coral abrió los ojos y se encontró en el salón de la casa, ...seguir leyendo este cuento corto »

EL CERDITO VALIENTE Y SU AMIGA LA MOFETA

El día que Pinki, nuestro amigo el cerdito valiente, llegó a la granja de Bimbo, a parte de estar como un flan de los nervios, por conocer a los nuevos animales con los que iba a vivir, conoció a alguien muy especial de la granja, la mofeta.

Cuando Bimbo, le presentó a la mofeta, la cara del cerdito no podía ser más expresiva, a pesar de que él tampoco olía a rosas, la mofeta era aún peor que él, “uffff qué mal huele esta mofeta” pensó Pinki.

Después de varios días, Pinki ya era uno más de la familia en la granja de Bimbo, además había salvado a las ovejas de las garras del lobo, por lo que todos le habían cogido mucho cariño al cerdito.

Cuentos infantiles - El cerdito y su amiga la mofeta

Un día, cuando Pinki estaba terminando de comer, empezó a notar un olor muy malo que cada vez era más intenso… justo! la mofeta se estaba acercando hacia el cerdito!

Hola Pinki, ¿cómo estás?“, le preguntó la mofeta al cerdito.

Hola mofeta, estoy bien, comiendo…“, le respondió casi aguantando la respiración.

Pinki, el cerdito valiente, no sabía si decirle a la mofeta que olía muy mal, porque pensaba que podría hacerle sentir mal, pero de repente lo soltó: “Mofeta no quiero que te enfades conmigo por lo que te voy a decir, pero…es que hueles un poco mal“.

En ese momento, la mofeta se quedó paralizada por lo que acababa de decirle el cerdito, pero pasados unos instantes, le respondió: “ya lo sé, pero es que nosotras las mofetas olemos así de mal, yo no sé que hacer para que la gente de mi alrededor no se aleje de mí, por el mal olor que desprendo“.

El cerdito se quedó pensando cómo podría ayudar a su amiga la mofeta a resolver este problema, y en ese momento tubo una idea.

Mofeta ya sé la solución, tenemos que pedirle un ambientador a Bimbo, y te lo colgaremos del collar, así nunca más volverás a oler mal“, le dijo el cerdito valiente entusiasmado.

Así fue como el cerdito valiente de la granja ayudó a su amiga la mofeta a resolver su problema, y así la mofeta fue feliz para siempre.

FIN

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EL DOMINGO DE LA TORTILLA EN LA PLAYA

Érase una vez, una tortilla llamada Pati, que iba todos los domingos a la playa metida en un “taper”, o en una bolsa de congelados.

Pati estaba harta de que, siempre, en verano, cuando iba a la playa, se ponía perdida de arena, sobretodo cuando hacía mucho viento.

Cuentos cortos - El domingo de la tortilla en la playa

Ni “tapers”, ni bolsas, nada podía hacer que no le entrara arena de la playa.

La tortilla solía ir a la playa con su amigo el pimiento, que también opinaba lo mismo sobre la playa, ¡era un asco para ellos!

Un día, una niña se dio cuenta que la tortilla y el pimiento ...seguir leyendo este cuento corto »

LAS OVEJITAS DEL PUEBLO

Hace muchos años, cuando yo era una niña pequeña, había muchos rebaños de ovejas y pastores, era muy raro no encontrarte uno en cada pueblo, pues ser pastor era un trabajo muy normal en aquellos años. Hoy en día, muy pocos niños, salvo en cuentos y fotos, han visto un rebaño de ovejas.

Las ovejitas solían vivir en un corral llamado “tinao“, que era un recinto vallado, donde las ovejas tenían un pilón con agua, para cuando tenían sed y en otro lado, paja para cuando tenían hambre. Dentro del vallado, había un cobertizo, que las ovejas utilizaban como refugio los días de lluvia y frío.

 

Cuentos infantiles - Las ovejitas del pueblo

El pastor era el que se encargaba de cuidarlas. Él era quien les echaba la paja para que comieran, y agua para beber. Además, el pastor también las ordeñaba y salía al campo con todo su rebaño.

Lo que más recuerdo de esa época cuando era pequeña, era el ruido de las ovejitas al regresar de pastar en el campo, pues Nino el pastor, les ponía cencerro y cuando andaban, se escuchaba: “tilín,tilón”, y todos los niños que estábamos por allí, corríamos detrás de ellas y lo pasabamos muy bien.

El rebaño de ovejas siempre pasaba por delante de mi casa, y tengo que reconocer que cuando veía al pastor salir  con ellas, me daba un poco de miedo, pues además del rebaño de ovejas, Nino, que así se llamaba el pastor, tenía un par de cabras, y a mí me daban mucho miedo, pues estas cabras tenían cuernos.

A pesar de la humildad de aquel pastor y de lo bondadoso que era con la gente del pueblo, ya que les regalaba leche y quesos, que él mismo elaboraba de sus ovejas, había ciertas personas en el pueblo que le odiaban.

Cuando pasaba el rebaño por la calle principal del pueblo para salir al campo, las ovejas y cabras a su paso, dejaban toda la calle sucia. Siempre, la gente del lugar se había encargado de barrer cada uno su puerta, y así conseguían mantener el pueblo limpio. Sin embargo, había dos vecinos, ...seguir leyendo este cuento corto »

EL MAGO DEL PARAGUAS MAGICO

Decía la leyenda, que hace muchos muchos años, existía un mago que siempre había querido volar como los pájaros y sentir la misma sensación que ellos en el aire. Arión, que así se llamaba el mago, deseaba conseguir algún día, poder llegar a volar, así que todos los días nada más levantarse se ponía a trabajar en su laboratorio buscando la fórmula mágica para volar.

Pero un día, cuando el mago se encontraba haciendo sus experimentos, inventando nuevas pócimas, llegó al laboratorio del mago Arión, su gato Triski, que se puso tan contento de ver al mago, que corrió junto a él, tirando al suelo algunas de las pócimas que había elaborado Arión para conseguir volar.

 

Cuentos infantiles - el mago del paraguas magico

El mago se enfadó muchísimo con su gato Triski y le dijo: “Gato malo!! no quiero volver a verte nunca más, vete de mi casa!!” Así que con los ojos tristes, Triski se fue a la calle.

El mago Arión, se quedó recogiendo todo el líquido, de las pócimas que se habían caído al suelo y encima de un paraguas antiguo que conservaba el mago desde que era niño, pues fue un regalo de su abuelo. Nuestro mago no podía creerlo, el paraguas se había manchado y se había convertido  en un paraguas de colores, y dijo: “Este gato, me ha estropeado el paraguas de mi abuelo, está lleno de manchas de colores!

Pero de repente, cuando Arión el mago estaba a punto de tirar el paraguas a la basura, lo abrió y vio un montón de luces de colores alrededor de su paraguas, y entonces notó como sus pies no estaban tocando tierra, sino que estaban en el aire.

Cuando el mago Arión vió que el paraguas era mágico y que, gracias a que estaba agarrado a él, estaba volando, grito: “¡¡Estoy volando como los pájaros, por fin!!

El mago Arión, estuvo volando con el paraguas mágico durante toda la tarde de un lugar para otro, disfrutando como nunca antes lo había hecho, pero cuando estaba volando cerca de su casa, vió a su gato Triski, ...seguir leyendo este cuento corto »

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