Cuentos de Abuelitos
PEDRITO Y EL CUMPLEAÑOS DE ANITA IV
Cuento para niños escrito por: Michel Martinez Bedevia.
Como ustedes saben Pedrito y Anita son dos niños muy traviesos, pero todas sus travesuras son para ayudar a alguna persona o resolver algun problema.
Pero también son muy buenos y sobre todo justos, por eso fueron escogidos para salvar el mundo de los cuentos de un hombre muy malo que tiene encerrados a todos los personajes de los libros de cuentos.
Este hombre malvado sólo dejo libre a la madrasta de la cenicienta y sus dos hijas, porque éstas lo ayudaron a encerrar a todos los personajes de los libros de cuentos. Y este hombre malo tambien quiere robar todos los libros de cuentos para que los niños no puedan leer.
Pedrito y Anita, que están en el mundo de cuentos le preguntan a la abuelita de Pedrito ...seguir leyendo este cuento corto »
EL HOMBRE GITANO
Le encantaba su barrio. No podía ser más divertido ni más alegre.
Allí todos tocaban las palmas y la guitarra. A esta, la daban la vuelta y como si nada, seguían tocando.
La pena, si es que había alguna pena, era que no les sobraba nada, claro tampoco les faltaba. Estaban preparados para afrontar cualquier situación y así se sentían más felices.
Un día alguien salió de la casa gritando.
- ¡Sálvese quien pueda! ¡Sálvese quién pueda!
Todos salimos de casa, claro, los pocos que estábamos dentro ya que nosotros vivimos mucho fuera, en la calle.
Mirábamos para todos los lados y no veíamos nada, solo al señor que seguía gritando.
- ¡Sálvese quién pueda!
Mi abuelo que es muy respetado por su edad, se dirigió a él con paso firme y sereno, y le preguntó.
-Raimundo. ¿Se puede saber que te pasa?.
- ¡He oído en la radio que el fin del mundo se acerca!. Y siguió gritando.
EL ABUELO SONRIENTE
Había una vez, un hombre muy mayor, que vivía en una pequeña aldea de un pueblo de España. La verdad es que era un hombre muy peculiar, pues vestía con ropas anchas y algo descoloridas, pero cada vez que se encontraba con algún vecino de la aldea, su serio rostro se transformaba en una cara sonriente y amigable.
Hernán que así se llamaba aquel hombre, era el abuelo de una enérgica niña llamada Jone. Hernán era el encargado de cuidar de su nieta mientras sus padres se encontraban trabajando las tierras del campo.
La verdad, es que Hernán no tenía muchos amigos, de hecho no tenía ninguno, pues tenía fama de ser un gruñón y cascarrabias, lo que provocaba que nadie quisiera estar cerca de él…
Su nieta Jone estaba muy triste, pues su abuelo, a pesar de ser un poco gruñón, era muy buena persona y ella lo quería muchísimo. Así que un día decidió subir a una ladera, en la cual se encontraba el árbol de los sueños, para pedirle un deseo…
“Por favor, árbol de los sueños, me gustaría que me abuelo fuera más amable y simpático con el resto de personas, así podrían saber que es un abuelo bueno y le querrán más“, dijo Jone al árbol de los sueños.
Al día siguiente, el abuelo Hernán estaba preparando el desayuno para cuando se levantara su nieta. Cuando Jone entró a la cocina vio a su abuelo como siempre… el árbol de los sueños, no le había cumplido su deseo.
EL CUADRO DE LA PLAYA
Érase una vez un pueblo llamado Benidorm, en el que había una playa muy grande que se llenaba todos los veranos.
Allí vivían Julián y Belén, dos madrileños. A ellos les gustaba mucho la playa, por lo que sabían que no se irían de Benidorm.
Un día pensaron, que cuando se hicieran mayores, y no pudieran viajar, les gustaría que sus futuros nietos pudieran estar con ellos. Y ya que creían en la magia, idearon un plan para poder estar con sus nietos cuando fueran más mayores.
Julián era buen pintor, y pintó un cuadro de la playa de Benidorm. Detrás de ese cuadro, Julián y Belén, dejaron una nota pensando en sus nietos en la que pusieron lo siguiente: “Pensad en vuestros abuelos, y apareceréis en la playa de Benidorm con nosotros.”
Julián y Belén regalaron ese cuadro a sus hijos para cuando tuvieran nietos, y les dieron instrucciones para que ese cuadro lo vieran sus nietos y lo tuvieran en su cuarto.
Años después, los nietos de Julián y Belén, tuvieron ese cuadro en su casa de Madrid.
Los nietos, que eran muy curiosos, preguntaron a sus padres que de dónde había salido, y los padres les dijeron que se lo habían regalado sus abuelos y que debían tenerlo ellos en su habitación.
Seguían teniendo curiosidad por el cuadro, y un día, lo descolgaron de la pared y descubrieron la nota de sus abuelos en una esquina del marco. Así que decidieron seguir las instrucciones de sus abuelos.
Entonces descubrieron, ...seguir leyendo este cuento corto »
EL NIÑO Y LOS ALMENDROS
Érase una vez un niño llamado Chikipú que vivía en un pueblo de Madrid, en España. Chikipú era un niño muy observador y le gustaba mucho la naturaleza.
Le encantaban las flores, y se había dado cuenta que la única época de flores, en los almendros, era la primavera.
Todos los días de primavera, le gustaba observar las flores, por los colores tan bonitos que presentaban en esta época del año.
Sin embargo, este niño se ponía muy triste cuando la primavera pasaba, y ya no se podían ver las flores de los almendros.
Un día, su abuelo, que era muy sabio, le dijo, “debes mirar la parte positiva de todas las cosas“, y le contó lo siguiente:
“En verano los almendros no tienen flor, pero puedes acercarte a ellos para que te den sombra.
LA PAJARITA DE LA NIEVE
Había una vez una viejecita, llamada Misi, que vivía en un pequeño pueblo rodeado de montes. Los inviernos en aquel pueblo eran muy gélidos y no existía la calefacción por aquel entonces. Es por eso que Misi, iba al monte a recoger leña para hacer fuego en la chimenea y poder calentarse.
Hoy, Misi, subía al monte en busca de más leña, pues apenas le quedaba para unos días, y justo por el camino se encontró con una pajarita de la nieve, que empezó a seguirla.
“Hola pajarita de la nieve, si estás por aquí significa que va a hacer mucho frío estos días, ¿verdad?“, le dijo Misi a la pajarita.
“Sí, estos días van a ser muy fríos porque va a nevar“, le respondió.
“Vaya… pues voy a darme prisa porque apenas me queda leña en casa con la que calentarme, así que ...seguir leyendo este cuento corto »
CAPERUCITA ROJA
Este es un resumen del cuento más famoso de la historia, Caperucita Roja. A continuación, os dejamos la versión completa original del cuento de Caperucita.
RESUMEN DEL CUENTO DE CAPERUCITA ROJA
Había una vez una una niña llamada Caperucita roja. Un día le dijo su mamá: “Caperucita, lleva esta cesta de mimbre con pasteles, a la abuelita que se encuentra enferma, y no te entretengas por el camino porque el bosque es peligroso y anda suelto un lobo“.
Caperucita respondió: “¡sí mamá!”
Caperucita se dirigía saltando sin parar y muy feliz a casa de su abuelita, pero de repente, apareció el lobo:
- ¿Dónde vas caperucita?
- Voy a casa de mi abuelita a llevarle estos pasteles
El lobo consiguió mentir a Caperucita para que tomara el camino más largo, y mientras tanto, el lobo cogió el camino corto, para así adelantarse y comerse a su abuela y a Caperucita a su llegada.
Entonces, cuando el lobo se encontraba durmiendo al lado del río, después de habérselas comido a las dos, el leñador del bosque que había perseguido al lobo, salvó a Caperucita Roja y a su abuelita, sacándolas de la tripa del lobo. Y al lobo, lo llenó de piedras y lo lanzó al río.
FIN
Cuento original de Caperucita Roja por los hermanos Grimm (1812)
Había una vez una adorable niña que era querida por todo aquél que la conociera, pero sobre todo por su abuelita, y no quedaba nada que no le hubiera dado a la niña. Una vez le regaló una pequeña caperuza o gorrito de un color rojo, que le quedaba tan bien que ella nunca quería usar otra cosa, así que la empezaron a llamar Caperucita Roja. Un día su madre le dijo: “Ven, Caperucita Roja, aquí tengo un pastel y una botella de vino, llévaselas en esta canasta a tu abuelita que esta enfermita y débil y esto le ayudará. Vete ahora temprano, antes de que caliente el día, y en el camino, camina tranquila y con cuidado, no te apartes de la ruta, no vayas a caerte y se quiebre la botella y no quede nada para tu abuelita. Y cuando entres a su dormitorio no olvides decirle, “Buenos días”, ah, y no andes curioseando por todo el aposento.”
UN MUNDO DE VALORES HUMANOS
Lucía solía ir al parque cercano cada domingo, acompañada de su abuelo que vigilaba sus juegos mientras leía algún periódico. Allí podía compartir su tiempo con algunos compañeros del colegio, niños y niñas de la misma edad. Cierto día, Lucía quedó absorta mirando cómo dos personas parecían discutir por algo relacionado con el juego de sus respectivos hijos, utilizando varias veces la palabra “razón”. Cuando parecía que la discusión había concluido, corrió hacia el banco donde su abuelo también observaba la escena. Una vez a su lado preguntó: Abuelo, ¿Qué es la razón?
Lucía preguntaba a su abuelo muchas cosas sobre el mundo que le rodeaba y también el significado de todas las palabras que le resultaban nuevas. El abuelo no había podido oír la conversación de esas dos personas, por lo que le sorprendió la cuestión planteada. Después de unos instantes de reflexión, dijo a Lucía:
“El mundo que habitamos y que sustenta toda la vida que conocemos depende del sol, esa estrella que nos ofrece un día luminoso y que nos aporta lo necesario para vivir en nuestro planeta tierra. Éste es el mundo de la vida“.
Después de una breve pausa, mientra sondeaba los impávidos ojos de Lucía, prosiguió diciendo: “También existe el mundo de la razón, formado por una estrella y planetas que giran a su alrededor. El material de la estrella es la inteligencia, la misma que poseemos todos los seres humanos. La inteligencia genera toda la energía que sustenta el mundo de la razón, igual que el material del que está formado el sol genera toda la energía de nuestro mundo que nosotros percibimos en forma de luz y calor. Los planetas del mundo de la razón perciben la energía en forma de axiomas…” Lucía, como solía hacer cuando no conocía el significado de un palabra, interrumpió a su abuelo. “¿Qué son axiomas, abuelo?”
“Un axioma es algo muy sencillo“, comenzó diciendo el abuelo. “Es algo que todas las personas ...seguir leyendo este cuento corto »





