Short stories Short stories  

Cuentos de Sabios

LA AMBULANCIA NI NO NI NO

Madrid, era una gran ciudad donde vivían muchísimas personas, y donde había muchísimos coches. Si por algo era conocida esta ciudad en el resto de España, era por los gigantescos atascos que se formaban en la ciudad.

La verdad que circular en coche o en moto por Madrid era un auténtico caos… Precisamente por eso, y porque había muchos conductores impacientes al volante, era inevitable que se produjeran pequeños accidentes, y golpes entre coches.

Pero ahí estaba ella, la Ambulancia Ni No Ni No, ella era la encargada de ir a ayudar a todo el mundo que había sufrido un accidente o se encontraba mal. La Ambulancia Ni No Ni No, recibía un aviso de su amigo el pájaro veloz, que veía todo lo que sucedía en la ciudad, y sin perder ningún segundo, nuestra amiga la ambulancia encendía su sirena y sus luces, para que la dejaran pasar,  y salía corriendo para llegar allí donde la necesitaban.

Sin embargo, la Ambulancia Ni No Ni No ya empezaba a encontrarse cansada, pues cada día eran más los coches y motos que circulaban por las calles de Madrid. Además, la gente estaba muy estresada, iba con prisas a todos los sitios, y los accidentes habían aumentado.

La Ambulancia Ni No Ni No, no sabía que hacer ya… pues no podía ayudar a todo el mundo que la necesitaba, así que se fue al parque del Retiro a pensar una solución.

Allí se encontró con Pepe, un joven jardinero risueño, que no paraba de cantar y de bailar mientras que regaba las plantas y cuidaba de los árboles del retiro.  Pepe se dio cuenta que la Ambulancia Ni No Ni No estaba preocupada, así que se fue acercando poco a poco hasta ella…

- Hola amiga ambulancia, pareces preocupada…  ...seguir leyendo este cuento corto »

LAS CONEJITAS DESOBEDIENTES

Había una vez un conejo muy viejo y sabio llamado Juan, que vivía en una casita en lo alto de una montaña rodeada de flores de color rosa. Allí viva con sus nietas, dos conejitas azules llamadas Tinita y Paquita.

Juan era un conejo gordo como un globo y viejo como una roca. Tenía mas de 100 años. Todos los animales vecinos le querían mucho porque Juan
siempre fue muy bueno y respetuoso, además, Juan era un conejo muy sabio.Tinita y Paquita, al contrario que su abuelo, eran dos conejitas muy faltonas y con muy mal carácter. Siempre andaban de mal humor y criticando.

- No me gusta eso… – decía una.

- A mi tampoco me gusta – decía la otra.

- Esto no lo quiero, que está muy feo – decía de nuevo una.

- Pues si tu no lo quieres, yo también lo veo feo y no lo quiero tampoco – le contestaba de nuevo la otra. .

- Mira que nariz mas larga tiene el elefante… – criticaba una.

- Sí, sí… que grande y áspera. No me gusta – criticaba la otra.

- ¿Y las orejas del burro? ¿Que me dices de ellas? - preguntaba una.

- Igual de grandes y feas que la trompa del elefante. - respondía burlándose la otra.

Y así eran siempre con todo.Las dos conejitas iban faltando el respeto a todos los animales y detrás de ellas, el pobre abuelo, que tenía que ir muy avergonzado a
disculparse con todos.

Así que un día, el abuelo Juan dijo para sí:

- Tengo que pensar y encontrar una forma de hacerlas cambiar.- Ya estaba cansado de tanto regañarlas y no lograr que ninguna de las dos conejitas le obedeciera. Así que fue saltando hasta la orilla de un río lejos de todo para que no lo molestaran. Y allí, sentado en un piedra, se puso a pensar qué podría ser lo suficientemente sencillo y divertido. Juan sabía además, que Tinita y Paquita eran muy vagas y que se aburrían muy rápido de todo. Y así pensó, penso y pensó por mucho tiempo. Pero al abuelo nada se le ocurrió.

Entonces, de pronto vió ...seguir leyendo este cuento corto »

EL SOLDADITO PLOMO

Érase una vez, un soldadito llamado Plomo, que pertenecía a la guardia del rey, en un reino muy lejano.

Plomo, tenía ya 60 años, era el jefe de los 3 soldados que formaban la guardia, y se encargaba de que el rey fuera protegido en todo momento.

Un día, Plomo, salió fuera del castillo para reunir a todos sus hombres y les dijo: “Tengo una misión para vosotros. Tenéis que resolver el siguiente enigma, y el que lo resuelva ocupará mi puesto en la guardia, ya que yo me voy a jubilar.

El enigma es el siguiente: Si tengo 17 sombreros de soldado y tengo que repartirlos entre vosotros 3, ¿cómo podría repartirlos para que todos quedarais contentos?“.

 

Cuentos infantiles - El soldadito de plomo

Los soldaditos empezaron a contestar uno por uno, los dos primeros contestaron que no se podía hacer, ya que al dividir 17 entre 3, quedan decimales, y los sombreros no se pueden dividir.

Después, contestó el último soldado, y dijo: “Si le pido prestado un sombrero a un comerciante, ya tendría 18 sombreros, y si ahora lo divido entre los 3 soldaditos que somos, nos quedamos cada uno con 6 sombreros, y en compensación por el préstamo que nos hizo el comerciante, cada uno de nosotros le regalaremos un sombrero, de esta forma cada uno de los soldados tendrá 5 sombreros.”

Todos se quedaron con la boca abierta, y el soldadito Plomo le dijo: “Sin duda, tu respuesta es la más inteligente de todas, y has resuelto el enigma“.

Y cuando todos felicitaban al soldado por su inteligencia, el soldadito Plomo añadió fulminantemente: “Por cierto, ninguno de vosotros seréis mi sucesor.

Todos se quedaron callados, y el soldado que había resuelto el enigma dijo: “Pero, si lo he adivinado, ¿por qué no seré tu sucesor?“. ...seguir leyendo este cuento corto »

LA FAROLA SIN LUZ

Había una vez una farola muy mayor que siempre había estado en el mismo lugar desde hacía muchos años. Ese lugar, era la plaza de un pequeño pueblo cercano al mar.

Durante toda su vida, Claudia la farola había alumbrado la plaza de aquel pequeño pueblo costero junto con otras cuantas farolas más.

Cada día, a la misma hora, justo cuando el sol se escondía dejando la plaza del pueblo sin apenas claridad, Claudia la farola encendía su gran bombilla para devolver la luz y la alegría del pueblo.

Cuentos cortos - La farola sin luz

Sin embargo, un día, algo horrible ocurrió, justo cuando el sol se estaba poniendo, la farola Claudia no se encendió, y tampoco el resto de farolas de ese pueblo. Claudia le pregunto a su amiga la farola Isabel: “¿Sabes que ha podido ocurrir? Es la primera vez, en más de 50 años que tengo de vida, que me pasa esto…“.

Isabel que estaba tan sorprendida como nuestra alta Claudia, le respondió: “pues no tengo ni idea, no se que a podido pasar, fíjate el pueblo esta a oscuras“.

Pero de repente, se vieron unas cuantas luces que se acercaban hacia la plaza, parecían linternas… Claudia enseguida reconoció a una de las voces que se estaban acercando, era el alcalde del pueblo.

Iba acompañado de otras dos personas más hablando del apagón que tenían en todo el pueblo. El alcalde iba diciendo una y otra vez: “”¡Pero eso no puede ser posible! ¿Como nos hemos podido quedar sin electricidad? No lo entiendo…” decía el alcalde resignado.

Claudia la farola, ahora sin luz, que escuchó todo lo que había dicho el alcalde del pueblo, dijo a su amiga la farola Isabel: ...seguir leyendo este cuento corto »

PAPÉ, LA BOLSA DE PAPEL

En todos los lugares del mundo se utilizan las bolsas de plástico para llevar de la mano cosas tan cotidianas como el pan, la compra del supermercado, ropa, juguetes y muchísimas cosas más.

Pero Papé, el protagonista de este cuento, no era una bolsa de plástico como todas las demás, sino que era una bolsa de papel muy especial. Papé, tenía una ilusión por cumplir

 

Cuentos infantiles - Pape la bolsa de papel

Papé sabía que en todo el mundo había millones de bolsas de plástico que tras su uso, eran abandonadas por las personas y terminaban flotando en mares y océanos, contaminando sus aguas y causando daños a los seres vivos que vivían cerca.

Así que Papé, no quería que las cosas siguieran igual, por lo que ideó un plan para poner fin al abandono de las bolsas de plástico. Un día fue a visitar un gran supermercado en el que siempre había bolsas de plástico, y fue a hablar con el encargado.

Hola señor encargado, mi nombre es Papé, como puede ver soy una bolsa de papel, y quería proponerle un plan para evitar la utilización de las bolsas de plástico en las compras“, le dijo Papé.

¿Qué dice, se ha vuelto loco? ¿dónde llevará la gente entonces la compra?“, le respondió asombrado el encargado del supermercado.

Pues muy fácil, mi plan consiste en sustituir las actuales bolsas de plásticos, por bolsas como yo, de papel, pues no somos contaminantes. Además, también le propongo otra cosa, y es reutilizar las bolsas tanto de plástico como las de papel“, le dijo Papé con voz entusiasmada.

Pues no es mala idea, pero ¿por qué es mejor utilizar bolsas de papel y reutilizarlas?“, preguntó el encargado interesado por lo que estaba escuchando. ...seguir leyendo este cuento corto »

JUANITO Y EL LABERINTO

Había una vez, un hombre muy sabio que se llamaba Juan, aunque todo el mundo lo conocía por Juanito, pues era un hombre muy cercano a la gente y le escuchaba mucho escuchar las opiniones de los demás.

Juanito había vivido en un pequeño pueblo durante toda su vida, pero justo hace dos años, cuando tenía setenta años, se había ido a vivir a la gran ciudad, con su hija Ana.

A Juanito siempre le había gustado la historia y en su mesilla de noche, nunca faltaban libros de aventuras intrigantes sobre personajes históricos.

 

Cuentos infantiles - Juanito y el laberinto

Un día curioseando por la librería de su hija Ana, encontró un libro que por su aspecto, algo deteriorado, debía ser muy antiguo. Juanito se dio cuenta que no era un libro cualquiera, sino que era un libro especial, y que dentro de sus páginas parecía guardar un gran secreto.

En la portada de aquel libro, aparecían unos símbolos egipcios, que Juanito había visto en algún lugar, pero no recordaba dónde. Así que, se puso sus gafas en la punta de su nariz, cogió el libro y empezó a leer las primera páginas, cuando de repente se dio cuenta que se trataba de un libro muy antiguo, escrito por un historiador egipcio, dónde había descrito minuciosamente los pasos que debía seguir el lector para atravesar un laberinto y llegar al tesoro que allí había guardado.

Juanito estuvo toda la noche leyendo aquel misterioso libro y descifrando los acertijos que iba encontrando según avanzaba la lectura. Justo antes de amanecer, había terminado el libro, pero no había conseguido encontrar la respuesta que le conduciría hacia el tesoro de aquel egipcio. Pero de repente, en la última página del libro, encontró una frase incompleta que era la clave que faltaba para resolver los acertijos.

Pasados unos minutos, en los que Juanito había reflexionado sobre todo lo leído, encontró la respuesta a esa frase incompleta y sin perder ni un instante más, cogió un boli de su bolsillo y completó la frase del libro.

De repente, el libro empezó a temblar y ...seguir leyendo este cuento corto »

EL ENTRENADOR Y LOS TRES NIÑOS

Érase una vez un entrenador de fútbol infantil, llamado Vicente, en cuyo equipo había tres niños que jugaban en la posición de delantero. En cada partido, el entrenador sólo podía sacar al campo un delantero, por lo que a veces tenía problemas para elegir al delantero que debía jugar.

Daba la casualidad, de que los tres niños delanteros eran los mejores jugadores del equipo, con tan mala suerte que sólo uno de ellos podía jugar en los partidos.

Cuentos-cortos-El-entrenador-y-los-tres-ninos

 

El entrenador buscó una solución, pero por mucho que pensaba, no la encontraba.

Además, a Vicente le costaba mucho pedir ayuda, ya que creía que la gente iba a pensar de él que era tonto, por no saber resolver el problema él solo.

Pero un día, los tres niños delanteros se le acercaron, y le dijeron a su entrenador: “Vicente, cuando hay algo que no podemos resolver solos, la mejor solución es pedir ayuda a alguien cercano

Entonces, Vicente se acordó de un viejo amigo suyo en el que podía confiar, ...seguir leyendo este cuento corto »

EL SABIO PACIENTE DE LA CUEVA

Había una vez una montaña muy muy alta, en la que abundaban los árboles y los arbustos, y donde los humanos que existían allí, vivían en cuevas cavadas en la misma roca de la montaña.

Allí convivían dos familias. Una familia vivía en una cueva de color gris, y la otra familia vivía en una cueva de aspecto verdoso, color que se debía al tipo de piedra, donde se excavó la cueva.

Por tanto, las familias se llamaban la una a la otra: la familia gris, y la familia verde.

 

Cuentos infantiles - El sabio paciente de la cueva

La familia gris estaba compuesta por un padre, una madre y un joven de catorce años, llamado Pedro.

La familia verde la formaban un padre, una madre, un niño pequeño de cuatro años, y un abuelito sabio.

Las dos familias solían juntarse para comer juntos en alguna ocasión. En una de estas ocasiones, hablaron sobre los árboles de la montaña, y sobre cómo hay que talarlos para obtener madera, con la que hacer fuego y calentarse. Pedro también intervenía en la conversación.

El sabio escuchaba atentamente al joven Pedro, porque Pedro opinaba que los arboles estaban para talarlos, y que daba igual que se replantaran o no, ya que, una vez plantados, tardaban mucho en crecer.

Cuando Pedro concluyó su razonamiento, el sabio le dijo lo siguiente: ...seguir leyendo este cuento corto »

ANDER Y LA MAQUINA DEL TIEMPO

Cuenta la leyenda que existía una máquina del tiempo que pertenecía a un viejo científico, llamado Ander. Esta máquina del tiempo, aún no había sido probada, pero Ander presentía que su sueño de viajar al futuro y al pasado, se cumpliría.

Nadie conocía los experimentos que el viejo Ander había hecho con esta máquina, pero él aseguraba que era capaz de viajar al pasado y al futuro, con tan solo meterse dentro de la cabina y teclear el número del año al que quería viajar.

La gente del pueblo donde vivía, pensaban que el viejo científico se había vuelto loco y que estaba perdiendo la cabeza, de hecho alguno decía: “Viajar al futuro, no sabe lo que está diciendo“.

 

Cuentos infantiles - Ander y la maquina del tiempo

Ander, no hacía caso a esos rumores, y mientras ellos se preguntaban si se había vuelto loco, él seguía trabajando en los últimos detalles de la máquina del tiempo.

Desde hacía más de cinco años, el viejo científico, había dedicado todo su tiempo a diseñar y experimentar aparatos que pudieran hacer realidad su sueño, viajar al pasado, pues quería volver a un momento muy especial en su vida, el día en el que su padre le dejó entrar en su laboratorio, para hacer juntos un experimento. Ese día fue muy especial para Ander, pues en ese preciso momento, supo que él quería ser de mayor un gran científico. Sin embargo, todavía no lo había conseguido.

Un día, Ander, que se encontraba trabajando como todos los días en el sótano de su casa, dónde tenía el laboratorio, tubo una idea brillante, “ahora sí, la máquina tendra que funcionar, estoy seguro“, dijo el viejo científico con gran emoción.

Después de revolver entre los cajones de la cocina, encontró lo que buscaba, era un colador metálico que utilizaría de casco… Tras dos horas metido dentro de la máquina, grito: “¡¡¡Terminado!!!, ha llegado el momento de probar la máquina del tiempo“.

Ander cogió su máquina del tiempo, y  la colocó en un carro para llevarla a la plaza del pueblo, dónde había reunido a todos los vecinos. Una vez que estaba todo preparado, dijo: “Queridos amigos, os he reunido aquí, para que asistáis en primicia a la primera prueba de la máquina del tiempo que he diseñado. Es mi sueño, pero si sale mal no perderé la esperanza y seguiré investigando en ella. Gracias a todos por venir“.

Ander se metió dentro de la máquina, se puso el casco colador que le había quitado a su mujer, y tecleo la fecha de 1719, justo 40 años hacia atrás en el tiempo. De repente, la máquina empezó a balancearse de un lado para otro, ...seguir leyendo este cuento corto »

LA LLAVE MAESTRA

Érase una vez un colegio de llaves, y en el que una maestra llave daba clase de matemáticas a muchas llavecitas de entre 5 y 9 años.

La señora maestra era muy respetada en el colegio. Era la única llave de todo el colegio que  tenía hendiduras de doble filo para abrir puertas de alta seguridad.

cuentos cortos-la llave maestra

Un día, las llavecitas estaban jugando con la puerta de clase y, de repente, ...seguir leyendo este cuento corto »

Busca cuentos
Suscríbete a nuestros cuentos


Cuentos infantiles en tu email   Cuentos cortos en Twitter!   Síguenos en Facebook!     Suscríbete al Feed RSS de Cuentos
Más cuentos infantiles