Cuentos de Respeto
PEPE EL PESCADOR Y LA TRUCHA JUANA
Cuento Infantil para niños/as, creado por: Martin Bravo
Esta es la historia de Pepe y Juana.
Un día Pepe, un afamado pescador de la zona decidió ir a pescar una trucha que se le había resistido año tras año a su padre, abuelo, bisabuelo, nadie de
la familia, había podido conseguir el citado trofeo. La trucha se llamaba Juana, era muy lista y grande. Tenía unos ojos vivos y brillantes, una pintona rioja y parda preciosa, grande por que nunca se había fiado de nadie, pero Pepe tenia mucha paciencia y había ideado un plan infalible. ...seguir leyendo este cuento corto »
CLARIN Y LAS HORMIGAS
Cuentos infantiles escritos por: www.cuentosinfantilescortos.net (es un seudónimo).
Había una vez, un niño pequeño llamado Clarín, el cual no paraba de hacer preguntas una y otra vez a sus papás, ya que era un niño muy curioso.
Si veía a un pájaro volar, le preguntaba a sus padres que por qué volaban los pájaros. Si veía a una rana cloar, les preguntaba que por qué hacían ese ruido sin parar, y así se pasaba todo el día Clarín, haciendo miles de preguntas.
Clarín tenía solo 6 años y tenía curiosidad por todo aquello que había a su alrededor.
Un día Clarín estaba con su mamá en el parque que había al lado de su casa y donde solía jugar con otros niños de su edad.
De repente, cuando se encontraba tumbado en el césped, miró hacia su derecha y se encontró un insecto con dos antenas caminando hacia él…
- ¡Ahhh socorro!, gritó Clarín. ...seguir leyendo este cuento corto »
EL JARDIN ENCANTADO
Cuentos para niños escritos por: María Abreu
Había una vez un príncipe que se sentía muy solo y cada tarde salía al jardín de su castillo a escribir poemas sin descubrir que un hada lo miraba todas las tardes escondida detrás de las flores.
El príncipe no se detenía a contemplar la belleza de su jardín porque siempre estaba con la cabeza agachada escribiendo sus lamentaciones.
Un día, aburrido de hacer siempre lo mismo se le ocurrió la idea de cortar todas las plantas y las flores de su jardín para hacer una piscina más grande que la que tenía, así que escogió a cinco de sus siervos para que lo destruyeran.
El hada del jardín cuando vio que los siervos venían a destruir el jardín se puso en contacto con todos los árboles y con todas las flores para que no se dejaran cortar.
En ese instante el jardín cobró vida y mágicamente los árboles empezaron a sacar sus brazos de ramas y dándoles azotes a los siervos los tiraban al suelo.
Las flores se unieron a la batalla y comenzaron a utilizar sus dulces fragancias y sus lindos colores para atraer a los insectos los cuales llegaron por aire y tierra. Y picándoles por todo el cuerpo le produjeron hinchazón en la piel.
Los siervos salieron del jardín corriendo y muy asustados le contaron lo sucedido al príncipe Pablo.
El príncipe sorprendido les explicó que donde hay flores es natural que encuentren insectos, y que las ramas de los árboles se mueven por el viento que sopla.
Pero para salir de dudas envió a otros siervos al jardín para que lo destruyeran. ...seguir leyendo este cuento corto »
EL MONSTRUO TUERTO
Había una vez, un monstruo muy muy malvado que trataba de hacer la vida imposible a los ciudadanos del reino donde vivía.
En uno de los pueblos del reino, había un señor que había perdido uno de sus ojos en un accidente de trabajo, es decir, que era tuerto. Pues bien, siempre que el monstruo pasaba por ese pueblo, iba a visitarle a su casa y se reía de él. Le decía: “Señor tuerto!! ¿Me ves bien? Jajaja!“.
Hasta que un día, después de que el monstruo llamara al timbre de la casa del ciudadano tuerto, éste, una vez que oyó como se metía con él, cogió una piedra y se la lanzó al ojo derecho del monstruo.
El monstruo empezó a gritar del dolor, y posteriormente se dio cuenta de que ...seguir leyendo este cuento corto »
LA CONEJA CHIPA
Había una vez una coneja llamada Chipa que vivía en una casita en el medio del campo donde tenía su propia huerta.
Todas las mañanas apenas amanecía Chipa salía con su sombrero de paja y su jardinero rosado hacia su pequeña huerta.
A ella le encantaban todo tipo de verduras pero en especial las zanahorias, por eso desde temprano trabajaba en su huerta sembrando sus propios alimentos.
Una mañana temprano Chipa se levanto y decidió ir a recoger unas verduras de su huerta para desayunar con unas crocantes zanahorias. Pero que gran sorpresa se llevó!! al ver que en su pequeña huerta casi no había quedado nada de lo que sembró.
- ¡¡ Oh, no !!, ¿mi huerta, mis verduras, donde están?.
Chipa aún no sabía que en el campo andaban revoloteando unos pequeños bichitos de varios colores llamados señores candombés. Estos bichitos se diferenciaban por su color de cuerpo o lomo.
Chipa triste agarró las pocas zanahorias, las colocó en su canasta de paja y por un largo caminito se marchó hasta su casita. De repente detrás de ella aparecieron esos pequeños bichitos con lomos de distintos colores que volaban bajo, y estaban por comerles las pocas zanahorias que llevaba en su canasta. Los bichitos candombés eran muy angurrientos y comían de todo.
De repente Chipa comenzó a oír ruidos detrás de ella y se paro diciendo:
- ¡Oh no! , ¿quienes son ustedes? ¿qué quieren de mi ? ¿Acaso ustedes vaciaron mi huerta?
- ¡Somos los señores candombés!
-Yo me llamo lomo verde y acercándose dijo: ¡Dame una de esas … se ven deliciosas ! ¡No tocamos tu huerta! – exclamaron los bichitos. ...seguir leyendo este cuento corto »
EL COCODRILO BUENO
Cuentos para niños escrito por: Escritor Stephany Gabriela edad 10 Años .
Había una vez, en un pueblo muy feliz, vivían muchas personas y nada les ponía triste, sólo que ahí vivía un Cocodrilo. Toda la gente, y los otros animales, pensaban que era malo.
Un día una señora, que no se llevaba muy bien con el Cocodrilo, ya que todos los días que lo veía, le tiraba la basura y le decía: tonto, no sabes hacer nada. Pero a él no se le partía el corazón, porque él sabía quién era realmente.
Todos los animales le culpaban y él nunca hacía nada, además de regañarle y tratarlo mal. Aunque él ya estaba acostumbrado a lo mismo todos los días…
Al día siguiente, él estaba en su cascada donde la gente a veces se bañaba, y cuando le vieron, empezaron a pegarle. Pero hubo un niño que al verle lo miro con tristeza y se fue a su lado y le dijo: ’No te preocupes que yo seré tu amigo‘ y el Cocodrilo se puso feliz y le dijo: ‘Gracias ahora por lo menos tengo a un amigo‘
El Cocodrilo creyó en él… y no se equivocaba.
Pasaron las semanas, y cada vez, se hacían más amigos, pero hubo un día que robaron en todas las casas del pueblo
ALEX Y LA CENA DE NOCHE VIEJA
Alex es el protagonista del cuento de hoy, y sólo hay una palabra que lo describa: “TRAVIESO“. Alex, Tan sólo tiene 5 años, pero desde que empezó a dar sus primeros pasitos no ha parado de ir haciendo alguna de las suyas.
Hoy era 31 de Diciembre, conocido por todos como el día de noche vieja, y la mamá de Alex, ya estaba preparando todos los detalles para la cena de nochevieja, las uvas, el pavo relleno, los turrones, etc.
Mientras tanto Alex merodeaba por el pasillo de la cocina jugando con el coche teledirigido que le había traído Papá Noel hacía unos días, pero sin perder detalle de lo que hacía su madre. A Alex le llamaba mucho la atención que su madre tuviera en una bandeja del horno un pavo al que no paraba de meterle cosas dentro.
Pasadas unas horas, por fin, la mamá de Alex había terminado de preparar la cena de la nochevieja, y se fue a su habitación para darse una ducha y vestirse de gala para recibir a los invitados.
“Alex, voy a darme una ducha, no tardo nada. Quédate jugando con el coche en el pasillo, ¿vale?“, le dijo su mamá a Alex.
“Vale mamá“, respondió Alex mirando fijamente al pavo que había dejado su madre en la mesa de la cocina.
Alex esperó a que sonara el agua de la ducha para llevar a cabo la idea que tenía en la cabeza, y en cuanto sintió las primeras gotas de agua, corrió hacia el pavo para ver qué era eso que su madre le había metido dentro al pavo.
“Esto no va a ser fácil“, pensó Alex. “¿Cómo saco las cosas de ahí?“, se preguntaba en voz alta.
Y de repente,
EL ABUELO SONRIENTE
Había una vez, un hombre muy mayor, que vivía en una pequeña aldea de un pueblo de España. La verdad es que era un hombre muy peculiar, pues vestía con ropas anchas y algo descoloridas, pero cada vez que se encontraba con algún vecino de la aldea, su serio rostro se transformaba en una cara sonriente y amigable.
Hernán que así se llamaba aquel hombre, era el abuelo de una enérgica niña llamada Jone. Hernán era el encargado de cuidar de su nieta mientras sus padres se encontraban trabajando las tierras del campo.
La verdad, es que Hernán no tenía muchos amigos, de hecho no tenía ninguno, pues tenía fama de ser un gruñón y cascarrabias, lo que provocaba que nadie quisiera estar cerca de él…
Su nieta Jone estaba muy triste, pues su abuelo, a pesar de ser un poco gruñón, era muy buena persona y ella lo quería muchísimo. Así que un día decidió subir a una ladera, en la cual se encontraba el árbol de los sueños, para pedirle un deseo…
“Por favor, árbol de los sueños, me gustaría que me abuelo fuera más amable y simpático con el resto de personas, así podrían saber que es un abuelo bueno y le querrán más“, dijo Jone al árbol de los sueños.
Al día siguiente, el abuelo Hernán estaba preparando el desayuno para cuando se levantara su nieta. Cuando Jone entró a la cocina vio a su abuelo como siempre… el árbol de los sueños, no le había cumplido su deseo.
LAS CONEJITAS DESOBEDIENTES
Había una vez un conejo muy viejo y sabio llamado Juan, que vivía en una casita en lo alto de una montaña rodeada de flores de color rosa. Allí viva con sus nietas, dos conejitas azules llamadas Tinita y Paquita.
Juan era un conejo gordo como un globo y viejo como una roca. Tenía mas de 100 años. Todos los animales vecinos le querían mucho porque Juan
siempre fue muy bueno y respetuoso, además, Juan era un conejo muy sabio.Tinita y Paquita, al contrario que su abuelo, eran dos conejitas muy faltonas y con muy mal carácter. Siempre andaban de mal humor y criticando.
- No me gusta eso… – decía una.
- A mi tampoco me gusta – decía la otra.
- Esto no lo quiero, que está muy feo – decía de nuevo una.
- Pues si tu no lo quieres, yo también lo veo feo y no lo quiero tampoco – le contestaba de nuevo la otra. .
- Mira que nariz mas larga tiene el elefante… – criticaba una.
- Sí, sí… que grande y áspera. No me gusta – criticaba la otra.
- ¿Y las orejas del burro? ¿Que me dices de ellas? - preguntaba una.
- Igual de grandes y feas que la trompa del elefante. - respondía burlándose la otra.
Y así eran siempre con todo.Las dos conejitas iban faltando el respeto a todos los animales y detrás de ellas, el pobre abuelo, que tenía que ir muy avergonzado a
disculparse con todos.
Así que un día, el abuelo Juan dijo para sí:
- Tengo que pensar y encontrar una forma de hacerlas cambiar.- Ya estaba cansado de tanto regañarlas y no lograr que ninguna de las dos conejitas le obedeciera. Así que fue saltando hasta la orilla de un río lejos de todo para que no lo molestaran. Y allí, sentado en un piedra, se puso a pensar qué podría ser lo suficientemente sencillo y divertido. Juan sabía además, que Tinita y Paquita eran muy vagas y que se aburrían muy rápido de todo. Y así pensó, penso y pensó por mucho tiempo. Pero al abuelo nada se le ocurrió.
Entonces, de pronto vió ...seguir leyendo este cuento corto »
CLARA, EL HADA FEA
En el reino de la hadas, vivía una joven llamada Clara, a la que todo el mundo conocía como el hada fea. Durante toda su vida, corta, ya que Clara tan sólo tenía 17 años, había vivido escondida en su casa, pues se avergonzaba del aspecto de su cara.
La joven hada fea, tal y como era conocida en el reino de las hadas, tan sólo salía de su casa para asistir a la ceremonia de hadas que se celebraba todos los meses, y donde las hadas más mayores compartían su sabiduría con el resto de hadas.
Clara siempre salía con una mascara en la cara para que nadie pudiera ver lo fea que era, ya que cuando salía a una misión para ayudar a un niño en apuros, al final el niño le decía: “Fuera, fuera, vete de aquí hada fea“, y claro, la joven aprendiz de hada se ponía muy triste…, pues al final a nadie le importaba que fuera muy buena hada, sólo importaba que era fea.
Pero un día, cuando todas las hadas se encontraban reunidas en la ceremonia mensual, la luz se apagó de pronto, y un ejercito de brujas entró a secuestrar a todas la hadas que había allí para robarles sus poderes. Sin embargo, no consiguieron coger a Clara, ...seguir leyendo este cuento corto »







