Cuentos de Lobos
DIVERTIDA PESADILLA
Cuentos para niños escritos por: Edgar Tavitas.
Ayer desperté dentro de un cuento de fantasía,
donde difícil era creer todo lo que ahí sucedía.
Y he de contar algo en particular,
que la noche sol tenía.
Y un vampiro se bronceaba antes de volar
en una hermosa playa a plena luz del día.
Y la luna llena en este lugar,
a los lobos en humanos convertía.
Aquí las verduras rico sabor tienen.
Los pájaros por el fondo del mar nadan.
Y las vacas cual gaviotas vuelan.
Y en este mundo tan divertido,
a una extraña princesa encontré.
Triste lloraba por lo fea que estaba.
A su lado una rana gustosa saltaba,
pues con ella el príncipe se quedaba.
El lobo cansado de cerditos, caperuzas y abuelitas,
deportista y vegetariano ahora es. ...seguir leyendo este cuento corto »
PEDRO Y EL LOBO
Érase una vez un pastorcillo que vivía en un pueblo cerca del bosque.
El pastorcillo se llamaba Pedro, y todas las mañanas sacaba a pasear a su rebaño de ovejas por el campo, cerca del pueblo.
Pasaba tanto tiempo en el campo, que se aburría muchísimo, y ya no sabía que hacer para divertirse un poco y pasar el rato.
Estuvo pensando en unos cuantos juegos, y al final se decidió a divertirse a costa de los vecinos del pueblo.
Un día por la mañana, cuando Pedro pasaba cerca del pueblo, empezó a gritar: “Que viene el lobo!! El lobo!! Socorro!!”
Los vecinos, alarmados al oír los gritos de Pedro, corrieron a socorrerle, pero cuando llegaron al lugar, se encontraron con Pedro riéndose a carcajadas y diciendo: “Qué tontos!! Se lo han creído!! Jajaja!“.
Los vecinos enfadados, volvieron al pueblo sin dirigirle la palabra a Pedro, porque ellos se habían preocupado por él y en realidad se trataba de una broma de mal gusto.
Al día siguiente, Pedro volvió a gritar lo mismo: “Que viene el lobo!! Socorro, mis ovejas… se las come!!“. Los vecinos del pueblo le oyeron gritar y algunos de ellos, ya no le creyeron, sin embargo otros, pensando que podía haber sido una casualidad, corrieron a ayudarle porque Pedro podría correr peligro.
Cuando llegaron a donde se encontraba Pedro, volvieron a ver la misma imagen, Pedro tronchándose de risa y gritando: “Otra vez os he engañado!! Jajaja!!”
LOS TRES CERDITOS
Érase una vez tres cerditos que iban a construirse una casa para así estar a salvo de las garras del lobo, quién últimamente acechaba los alrededores de aquel lugar, y derribaba casas para comerse a los cerditos que habitaban dentro de ellas.
Los tres cerditos pensaban de forma distinta, así que cada uno se hizo su casa de la forma que pensaba que era la mejor. Tocinete, que era el pequeño de los tres cerditos, decidió hacerse la casa con paja para así terminar antes, e irse a jugar con el resto de cerditos.
Jamoncín, el mediano de los tres hermanos cerditos, se hizo la casa con madera, pues no le llevaría mucho tiempo, y podría ir a jugar pronto.
Cochinín, el mayor de los tres cerditos, decidió hacerse la casa con ladrillos, porque aunque iba a tardar más en construirla y poderse ir a jugar con el resto de cerditos, sería una casa muy resistente, y estaría a salvo del lobo feroz.
Cuando las casas de los tres cerditos estaban terminadas, de repente, un día, el lobo fue a por los tres cerditos, y éstos corriendo fueron a la casa de paja de Tocinete, sin embargo, el lobo sopló y sopló y la derribó. Así que, los tres cerditos corrieron hacia la casa de Jamoncín.
El lobo los persiguió, y al llegar a la casa de madera de Jamoncín, volvió a soplar y la casa se derribó, así que lo único que les quedaba a los cerditos era ir a la casa de ladrillo del cerdito mayor.
Los tres cerditos estaban muertos de miedo, porque pensaban que también podría derribar la casa, ...seguir leyendo este cuento corto »
EL LOBO Y LA ESCALERA
Érase una vez, un lobo llamado Aullón, que vivía en un valle donde se cultivaban muchos frutales.
Aullón trataba de subirse a los árboles frutales para comer la fruta que éstos daban. Sin embargo, los frutales más apetitosos eran árboles grandes a los que Aullón no podía llegar.
En aquel valle, un hombre de sesenta años, el señor Martín, tenía unos cuantos frutales que cuidaba con mucho amor.
Lamentablemente, a medida que se hacía mayor, notaba que le faltaban las fuerzas para recoger la fruta, ya que era una tarea muy cansada.
Martín tenía algunos de los frutales más grandes y apetitosos de todo el valle, por lo que Aullón ya se había fijado en ellos, y un día decidió ir a por su fruta, y empezó a saltar debajo del árbol.
Martín, que estaba mirando por la ventana en ese momento, se dio cuenta de que el lobo intentaba quitarle la fruta de sus exquisitos árboles, pero que, por mucho que saltara y aullara, no llegaría a las ramas de aquel árbol tan grande.
Al ver esto, Martín tuvo una gran idea: Le ofreció a Aullón una escalera para que accediera sin problemas a la fruta, pero a cambio, el lobo le tenía que dar a él la mitad de la fruta que cogiera, para que Martín siguiera prestándole la escalera.
Aullón aceptó el trato y empezó a trabajar recogiendo fruta, y durante una mañana estuvo subiendo y bajando de la escalera para llenar un cesto de fruta, que luego repartirían entre los dos.
Sin embargo, ...seguir leyendo este cuento corto »
EL CERDITO VALIENTE DE LA GRANJA
Había una granja situada a las afueras de un pueblo, llamada la granja de Bimbo. En esta granja había muchos animales, vacas, ovejas, gallinas y un pequeño cerdito llamado Pinki, quien había sido el último en llegar, pues tan sólo tenía dos meses de vida, era un cachorrito.
Pinki, era un cerdito muy juguetón, al que le gustaba mucho estar con las ovejas mientras que estaban en el prado pastando. Solía correr detrás de las ovejas hasta que, Pluto, el perro pastor, le regañaba por no dejar a las ovejas comer tranquilas, y entonces las dejaba de molestar, hasta que Pluto se distraía.
Pinki era un cerdito muy valiente, pues un día cuando se encontraban las ovejas en el prado vió como se acercaba un lobo sigilosamente, pasando desapercibido por delante de Pluto, que estaba echado la siesta.
De repente, el lobo salió de entre los matorrales y fué a por las ovejas, pero Pinki rápidamente salió a avisar a las ovejas para que salieran corriendo todo lo rápido que pudieran hacia donde se encontraba Pluto. Éste, al escuchar los balidos de las ovejas, se despertó y fue ...seguir leyendo este cuento corto »
CAPERUCITA ROJA
Este es un resumen del cuento más famoso de la historia, Caperucita Roja. A continuación, os dejamos la versión completa original del cuento de Caperucita.
RESUMEN DEL CUENTO DE CAPERUCITA ROJA
Había una vez una una niña llamada Caperucita roja. Un día le dijo su mamá: “Caperucita, lleva esta cesta de mimbre con pasteles, a la abuelita que se encuentra enferma, y no te entretengas por el camino porque el bosque es peligroso y anda suelto un lobo“.
Caperucita respondió: “¡sí mamá!”
Caperucita se dirigía saltando sin parar y muy feliz a casa de su abuelita, pero de repente, apareció el lobo:
- ¿Dónde vas caperucita?
- Voy a casa de mi abuelita a llevarle estos pasteles
El lobo consiguió mentir a Caperucita para que tomara el camino más largo, y mientras tanto, el lobo cogió el camino corto, para así adelantarse y comerse a su abuela y a Caperucita a su llegada.
Entonces, cuando el lobo se encontraba durmiendo al lado del río, después de habérselas comido a las dos, el leñador del bosque que había perseguido al lobo, salvó a Caperucita Roja y a su abuelita, sacándolas de la tripa del lobo. Y al lobo, lo llenó de piedras y lo lanzó al río.
FIN
Cuento original de Caperucita Roja por los hermanos Grimm (1812)
Había una vez una adorable niña que era querida por todo aquél que la conociera, pero sobre todo por su abuelita, y no quedaba nada que no le hubiera dado a la niña. Una vez le regaló una pequeña caperuza o gorrito de un color rojo, que le quedaba tan bien que ella nunca quería usar otra cosa, así que la empezaron a llamar Caperucita Roja. Un día su madre le dijo: “Ven, Caperucita Roja, aquí tengo un pastel y una botella de vino, llévaselas en esta canasta a tu abuelita que esta enfermita y débil y esto le ayudará. Vete ahora temprano, antes de que caliente el día, y en el camino, camina tranquila y con cuidado, no te apartes de la ruta, no vayas a caerte y se quiebre la botella y no quede nada para tu abuelita. Y cuando entres a su dormitorio no olvides decirle, “Buenos días”, ah, y no andes curioseando por todo el aposento.”





