Cuentos de Comprensión
MI EXPERIENCIA CON FAMIS (I)
Cuentos infantiles escritos por: Tonny Alejandro Roa Blanco (dedicado a “Davidcito”, su hijo de año y medio).
Era una tarde soleada, del verano del 83, recuerdo, cuando en compañía de mi madre, llegamos a casa de Tía Edelmira, pues resulta que mis padres se irían de viaje, y yo debería quedarme con ella.
-David, hazle caso a la tía, fue lo ultimo que escuché antes que mi madre partiera.
La tía Edelmira era una buena persona y yo me llevaba muy bien, con ella, solo discutíamos a la hora de comer. Pues ella estaba convencida, qué digo, segurísima que los niños sanos debían estar regordetes y rechonchos, y para ello era preciso devorar los grandes platos de comida hasta quedar exhaustos.
Así que como se imaginan me servia abundantes y variados platos de comidas, ordenados alfabéticamente según sus propiedades alimenticias. Era tanta comida que yo era incapaz de acabarlos.
- Come, come, -insistía ella-, a ver si engordas esos brazos que parecen dos palillos.
-Es que mi estomago esta a punto de estallar le protestaba, al tiempo que me daba pequeños masajes alrededor de mi inflamada barriga. Y ella con una mirada muy seria, y el ceño fruncido, me decía, – come porque si no lo haces, el espíritu del hambre vendrá y te llevara con el.
-¿El espíritu del hambre repetí asombrado? ...seguir leyendo este cuento corto »
EL PERRO Y LAS DOS SALCHICHAS MAGICAS
Cuentos para niños escritos por: .Cristhiane Celeste Galarza (7 años)
Laser era un perro muy travieso, un día por la calle pasaba un niño que iba a comprar salchichas a una tienda mágica, Laser lo siguió y esperó muy pacientemente en la puerta de la tienda hasta que el niño salió con su bolsa de salchichas mágicas, entonces Laser que estaba muy hambriento esperó que el niño se descuidara y le sacó dos salchichas de la bolsa que se las comió con mucha prisa.
Cuando se apresuraba a marcharse Laser empieza a sentir que algo raro le pasa, sigue caminado y caminado cuando al mirarse frente a una puerta de vidrio, ¡oh¡ qué gran sorpresa se había convertido en un perro salchicha, sin entender qué pasaba, se miraba sus cortas patas, su largo cuerpo y sus orejas que llegaban casi hasta el suelo…
¿Qué es esto? Se preguntaba Laser,¿Por qué tengo esta forma?, luego de mucho pensar y pensar por fin se le ocurre algo : “¡Existe la magia¡” gritó, me he comido dos salchichas mágicas y ahora soy un perro salchicha. Estaba entre confundido y maravillado.
Laser muy apresurado fue a mostrarle a sus amigos su nueva forma, pero ninguno de ellos lo reconocía y lo trataban como un completo extraño, Laser quería que sus amigas le creyeran que él aunque con otra forma seguía siendo el mismo perro juguetón y travieso que todos conocían.
Pero por más que insistía en decirles a sus amigos que él era Laser ninguno de ellos le creía. ...seguir leyendo este cuento corto »
LA ULTIMA LAGARTIJA DEL MUNDO
Una mañana al levantarse, la última lagartija del mundo notó, que se había quedado dormida y ya iba tarde a la escuela.
Bajó las escaleras para ir a desayunar, pero su desayuno no estaba en la mesa, no había ni huevos, ni tostadas, ni cereal, ni nada de lo que solía desayunar; y tampoco encontró a su mamá.
La última lagartija del mundo pensó que su mamá ya se había ido a trabajar, y que lo más seguro había olvidado hacerle su desayuno; entonces la lagartija enojada, se apresuró a salir de su casa e irse para la escuela.
Cuando iba caminando a la escuela no encontró a ninguno de sus compañeros, y esto la hizo sentirse muy feliz, ya que sus compañeros solo la molestaban, aunque también tenía algunos buenos amigos. Cuando llegó a la escuela tampoco vio a nadie, ni a los profesores, ni tampoco a los niños, todo estaba desierto y no había ni un alma.
“Seguro suspendieron las clases” pensó la lagartija, “Que bien, ahora podré ir a jugar y hacer lo que yo quiera” se dijo a sí misma, y con esta idea se marchó de la escuela y se devolvió a su casa.
Pero en el camino a casa tampoco vio a nadie, ni siquiera un auto o un perro, pero la lagartija estaba muy contenta de que no tenía que ir a la escuela ese día, y no se preocupó por eso. ...seguir leyendo este cuento corto »
EL PECECITO AZUL
Cuentos para niños escritos por: Ruderico Diaz Romero (Venezuela).
Mucho tiempo atrás, cuando recién estaban creados los mares y empezaban a surgir pececitos de todos los colores, formas y tamaños, nació un pececito azul, que iluminaba todo a su alrededor, con un bello resplandor que producía el suave roce de la luz del sol sobre sus pequeñas escamas.
El pececito azul no entendía por qué se reflejaba de esa forma la luz del sol en sus escamas y le daba pena muchas veces ir a jugar con sus amigos ya que su resplandor a todos les llamaba la atención.
Una tarde en donde la luz del sol no era lo suficientemente fuerte para poder jugar, debido a unas nubes grises que pasaban por ese lugar, todos los compañeritos fueron a buscar a su amigo el pececito azul para que ayudara con su bello resplandor a iluminar el lugar y compartir con ellos muchos juegos sin parar, en donde su grata compañía siempre era esperada con mucha alegría, respeto y admiración.
A partir de ese día, el pececito azul comprendió que las diferencias no son razón para apartarnos de nuestra familia, amigos y alrededor, ya que esas diferencias son precisamente las que nos hacen ser parte de un todo que solo funciona con la unión.
FIN
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BRENDA LA NIÑA INCONFORMISTA
Para Brenda todo era muy fácil en su vida. Quien sabe si por suerte o no, Brenda venía de una familia muy adinerada y popular en todo el mundo. Seguramente te estarás preguntando y ¿cómo es Brenda?¿cuántos años tiene?, pues bien, te voy ha contar la historia de Brenda, la niña inconformista.
Brenda tenía 8 años, y desde siempre había tenido todo lo que deseaba. Sus padres eran dos empresarios muy importantes, y casi nunca estaban en casa, es por eso que cada vez que volvían a su casa, traían montañas de regalos para Brenda.
Nani, la criada de la casa, había cuidado de Brenda desde que era una bebé, era como una madre para la niña, sin embargo, Brenda se enfadaba muchas veces con Nani.
El motivo de los enfados de Brenda era siempre el mismo… y es que Nani no le consentía tantos caprichos como sus padres.
Un día, Brenda entró en la cocina donde estaba Nani preparando la comida, y le dijo:
- Hoy quiero comer patatas fritas con huevo, Nani.
A lo que la amable niñera le contestó:
- Lo siento mucho Brenda pero hoy tenemos puré de patatas y pollo para comer. Para mañana haremos huevos con patatas, ¿vale?.
- No no y no. Quiero huevos con patatas hoy mismo.
Nani que ya conocía muy bien a Brenda, y sabía que estaba cabreada porque no le iba a conceder lo que ella quería, hizo un gesto con la cabeza de negación.
- Pues voy a llamar ahora mismo a mis padres y les voy a contar que no quieres hacerme la comida que yo quiero.
Nani estaba muy tranquila, pues aunque Brenda llamara a sus padres, ellos confiaban plenamente en la niñera… ...seguir leyendo este cuento corto »
CAPÍTULO II – LAS GENUFLEXIONES DEL GALLO VELOZ
Pasaron los días y “Gallo Veloz” fue adquiriendo mayor popularidad. Le admiraban y le querían sinceramente. No había casa que no hubiese visitado. Participaba en todas las tertulias interesantes, visitaba a los ciudadanos enfermos y con problemas, colaboraba con el servicio de correos en el envío de mensajes urgentes. En fin, no paraba, iba de un sitio a otro sin darse tregua.
Llegó un momento en el que casi no podía dar abasto a todas las necesidades de la comunidad. A pesar de su gran velocidad de desplazamiento apenas tenía tiempo para llegar a todos los lugares desde donde se le requería. Aunque no descansaba, acudía contento y presuroso a cualquier lugar.
Se podía decir que Tristburgo era ahora un país feliz. Estaban orgullosos de su “Gallo Veloz”, llegando su fama a los confines de la tierra.
No era sólo un gallo amable y servicial, tenía además otra serie de cualidades que le hacían agradable aunque a veces también resultaba un poco pesado. Uno de sus mayores placeres era gastar bromas.
Cierto día se creó una gran inquietud por la presencia de fantasmas en diversos lugares. Muchas personas, mientras estaban ocupadas en sus quehaceres o simplemente descansando, fueron golpeadas ligeramente en el hombro; al volverse para ver quien les estaba llamando veían que no era nadie. Este acontecimiento se repitió muchas veces. Confusos y sin saber que hacer, decidieron consultar con el sabio Pániker.
- No tengo ni idea de lo que puede estar pasando, pero se me ocurre que quizás podríamos hablar con “Gallo Veloz” para que nos ayude a resolver el enigma. ...seguir leyendo este cuento corto »
DUERMETE NIÑO
“Duérmete niño, duérmete ya,
que viene el coco y te comerá…”
Después de oír la nana que le cantaba su madre todas las noches, Rodrigo, pensaba: “¿Cómo quiere que me duerma si hay un coco suelto que intenta comerme?”
Pero él cerraba los ojos, y al final conseguía dormirse de lo cansado que estaba.
Un día, después de oír la nana de siempre que le cantaba su madre, cuando el niño ya se disponía a dormir, oyó un ruido en el armario, y como no podía ser de otra manera, Rodrigo pensó que era el coco que venía a comérselo.
Así que, esa noche Rodrigo no pegó ojo y despertó a sus padres en varias ocasiones.
Después de esa noche, cada vez que su madre le cantaba la nana del “duérmete niño…”, Rodrigo no podía conciliar el sueño.
Así que los padres tuvieron que tomar una decisión, “tenemos que dejar de cantarle esa nana a Rodrigo, pero ¿cómo le dormimos?“.
Entonces, dijo Rodrigo: “¿Por qué no me contáis cuentos para dormir? Pero que sean nuevos, no quiero oír los cuentos ...seguir leyendo este cuento corto »
EL SUEÑO DE ELENA
Elena y Diego eran dos hermanos que vivían en una casita en lo alto del bosque.
Vivían allí porque su padre Juan se dedicaba a cuidar del bosque, plantaba árboles, cogía la resina que salía de ellos, limpiaba las ramas del suelo y las usaba para calentarse en el invierno, daba de comer a los animales… y muchas cosas más.
Juan disfrutaba mucho viviendo en el bosque y contribuyendo con su trabajo a que este planeta nuestro, el planeta Tierra, fuera un lugar cada vez más habitable y más limpio para todos sus habitantes, y también para las generaciones futuras.
Pero Diego y sobre todo Elena, no estaban tan contentos de vivir en el bosque tan lejos de sus amigos, de las tiendas donde poder comprarse chuches, y de todas las atracciones que hay en la ciudad.
Un caluroso día de verano, Elena se durmió después de comer y empezó a soñar. Un hada apareció junto a ella y le dijo:
- Hola Elena, yo soy tu hada madrina y te puedo conceder un deseo si tú quieres.
La cara de Elena de pronto se llenó de alegría y sin pensárselo dos veces le contó cuál era su sueño, quería vivir en la ciudad, como tantos otros niños para poder ir al circo, al teatro, y poder comprarse muchas chuches, casi todos los días.
El hada madrina la escuchaba con mucha atención, y después de reflexionar un tiempo, que a Elena le pareció eterno, le dijo: ...seguir leyendo este cuento corto »
MANUEL, EL PASTOR DE OVEJAS
La historia de Manuel, es una historia muy simple. Tan simple, que casi nadie se ha percatado de ella. Ni él mismo. Pero hoy os la voy a contar porque yo creo que todas las historias merecen ser contadas.
Manuel es un señor ya muy mayor que nació en un pueblecito muy pequeño del norte de España. Allí nació, se crió, fue a la escuela, más tarde se puso a trabajar en el oficio que le legó su padre, y a éste el suyo, y a éste su padre, y a este el suyo… que es pastor de ovejas. Claro, las ovejas no eran las mismas que las de sus antepasados, pero si el mismo campo donde pastaban, las taínas donde se guardaban por la noche y hasta los grandes pilones donde bebían el agua que había en varios puntos de los caminos.
Fue pasando el tiempo y Manuel encontró una buena mujer –también de su pueblo-, se enamoró, y se casó con ella, y claro se instalaron a vivir en su querido pueblo del que nunca hasta entonces había salido excepto para cumplir el servicio militar, que en aquella época era obligatorio. Aunque tuvo la suerte de que lo tocó en una provincia limítrofe con la suya y siempre que podía, se iba a descansar y a ver a los suyos a su pueblo.
Y Manuel y su mujer tuvieron 2 hijos, que se criaron también en el pueblo, y fueron a la misma escuela, pero a diferencia de Manuel, ninguno de sus dos hijos quisieron seguir el oficio de sus antepasados y prefirieron, cuando fueron mayores, trasladarse a la ciudad para estudiar y prepararse para un oficio diferente.
Además a los dos les gustaba mucho viajar, por lo que recorrían pueblos y ciudades, y hasta países y disfrutaban mucho de ello.
Cuando iban a ver a sus padres, les contaban todo eso y Manuel se enfurecía mucho porque creía que sus hijos tenían que seguir manteniendo la tradición familiar, y desempeñar el mismo oficio que él, que a su vez había sido el de su padre, su abuelo, su bisabuelo, y así…hasta no sabía donde empezaba la tradición. ...seguir leyendo este cuento corto »
EL HOMBRE GITANO
Le encantaba su barrio. No podía ser más divertido ni más alegre.
Allí todos tocaban las palmas y la guitarra. A esta, la daban la vuelta y como si nada, seguían tocando.
La pena, si es que había alguna pena, era que no les sobraba nada, claro tampoco les faltaba. Estaban preparados para afrontar cualquier situación y así se sentían más felices.
Un día alguien salió de la casa gritando.
- ¡Sálvese quien pueda! ¡Sálvese quién pueda!
Todos salimos de casa, claro, los pocos que estábamos dentro ya que nosotros vivimos mucho fuera, en la calle.
Mirábamos para todos los lados y no veíamos nada, solo al señor que seguía gritando.
- ¡Sálvese quién pueda!
Mi abuelo que es muy respetado por su edad, se dirigió a él con paso firme y sereno, y le preguntó.
-Raimundo. ¿Se puede saber que te pasa?.
- ¡He oído en la radio que el fin del mundo se acerca!. Y siguió gritando.







