EL ZORRO GRUÑON

Cuento Corto Infantil para niños, escrito por: Hugo Elangel

En aquel atardecer la luna asomaba sus cuernos del naciente, de un blanco, brillante, intenso. Los pájaros habían acallado su canto mientras el viento pampero levemente paseaba por el monte. A la orilla del sendero, un zorro muy gruñón, rompía aquella apacible noche con sus gritos y correrías.

– “¿Que pasa señor zorro?” – Le dijo un pichecito asomándose desde su cueva. – “¿Por qué tan gruñón, hoy?”

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– “Es que me duele mucho la muela”, – dijo el zorro. – “Se me quedó atascado un huesito entre los dientes y no puedo sacarlo. Me duele mucho!”, – exclamaba. Seguir leyendo este cuento corto…

LA MUJER SOLITARIA

Cuento Infantil para niños, creado por: Diego Alejandro

Había una mujer que era muy solitaria, sin compañía, no tenía alguien a su lado y se sentía triste.

Un día le rezó a Dios para que le permitiera conocer a una persona que la pudiera acompañar el resto de su vida.

Cuentos cortos - el juguete de sergio

 

Al día siguiente, se le acercó un niño huérfano hambriento y le pidió algo de comer, ella lo llevó a su casa y le ofreció un plato de comida y le dijo que siempre podía ir a su casa, que ella gustosa le calmaba el hambre.

Varios días el niño estuvo con ella y se fortaleció un vinculo de amor el uno por el otro, hasta que un día el niño le manifestó que le hubiera gustado que ella fuera su madre, a lo cual ella se puso muy feliz.

A partir de ese momento, ella inicio el proceso de adopción y los dos vivieron felices por siempre, cambiando la soledad y la tristeza por alegría.

FIN

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LA PELOTA DE BALONCESTO DE ERIKA

Cuento Corto para niños/as; escrito por: El Equipo de Cuentos Infantiles Cortos

Erika era una niña muy alta, que desde muy pequeña todos habían sugerido que jugara al baloncesto, pero a ella no le gustaba. Siempre había preferido ir a clases de natación y de piano, antes que coger una pelota y encestarla en una red sin fondo.

Sus amigas también le decían lo mismo, y ella se enfadaba:

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- “¿Por ser alta tengo que jugar al baloncesto?, entonces quien tenga los dedos muy largos que toque el piano, o a quien le guste bañarse en el mar, que sea nadador profesional”, – contestaba ella. Seguir leyendo este cuento corto…

LOS BUENOS MODALES DE LOS PIRATAS

Cuento Infantil para niños/as; escrito por: El Equipo de Cuentos Infantiles Cortos

Había una vez en un mar muy muy lejano, una familia de piratas que vivían en su barco con la bandera negra y la calavera blanca. Ellos creían que eran felices con la vida que llevaban, aunque la relación que tenían era muy superficial.

Un buen día, un barco de vikingos pasó por el mar lejano de los piratas, y al ser visto por el vigía del barco pirata, éste gritó:

Cuentos infantiles - El pirata barbanegra

- “Un barco de vikingos a estribor, ¡vamos a abordarles!”. Seguir leyendo este cuento corto…

GABRIEL Y LOS DINOSAURIOS EN LA CIUDAD QUE CAMINA – 1ª Parte

Cuento Infantil para niños, escrito por: Isella Carrera Lamadrid

Todo sucedió en la ciudad que camina. Gabriel solía jugar todas las mañanas con sus primitos en la plazuela de la ciudad. Esa mañana no era distinta. Siguiendo la ruta de las montañas, después de jugar, regresó a casa de sus abuelos y se acercó a beber agua fresca de las tinajas que se encontraban en la cocina. Su abuelita enseguida le sirvió de comer y le pidió que reposara antes de volver a jugar. Lo cierto era que Gabriel era un niño muy curioso e inquieto, cuando no estaba jugando, se encontraba en el corral junto con los cuyes y las gallinas que criaban sus abuelitos, y si no casi siempre estaba pintando y dibujando dinosaurios, pues estos extintos animalitos le causaban una particular fascinación.

Después de reposar, tal como se lo pidió su abuelita, Gabriel bajó hacia el corral que se encontraba justo debajo del balcón de la casa y se puso a jugar con Jacinto, quien era el gallito más puntual de la ciudad que camina. Sus cantos se escuchaban a diario precisamente segundos antes de que las cinco campanadas de la iglesia sonaran. Mientras jugaba con Jacinto, Gabriel atendía con mucho interés la conversación de sus dos abuelos.

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- Esta ciudad está encantada, no es la misma de hace treinta años, cada vez se va encogiendo más y más, es por eso que pronto tendremos que irnos a vivir a otro lugar.

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