MAR DE SUEÑOS: Cap.III

Cuento infantil escrito por: Griselda Acosta

Todo por una aventura………..

Para Spunit y Din, el cuento de los sueños y las ilusiones era cosas de pequeños, ya necesitaban probarse cada día retos más grandes, ya estaban cansados de ver el mundo a través del cristal del solar. Ellos necesitaban aventuras, además no entendía como siendo hijos de tiburones, sus padres lo cuidaban tanto. Más de una vez, sus padres le advertía del peligro a fuera, de los peces enemigos, de las mantas eléctricas, de los pulpos gigantes, de las ballenas engulle tiburoncitos. Pues no, nada de esta advertencias eran suficientes, para detener la sed de aventuras de estos tiburenos, quienes estaban cansados de ver el mundo por
las historias de otros, recordaban las aventuras de su pariente lejano, Dick, lejano de mamá- decía Din , con el fin de embromar a su madre, quien contaba con unos kilitos de más.

Din, siempre jugaba con esto y le preguntaba al papá si se había casado con una ballena o con una tiburona, su padre lo que hacía era reírse y decirle que lo importante es que él quería a su balle-tiburona, ante esta respuesta de Jack, mamá respondía que no sabía quién les iba hacer el almuerzo, todos la abrazaban y le decía que sólo era una broma, porque esta familia se caracterizaba por ser unos tiburcios a todo dar, que traducido al vocabulario marino significaba, Tiburones lambucios.

En la sala de estar, los más pequeños jugaban mientras papá y mamá, hacían la siesta. La pequeña Tita se divertía dando pequeños aletazos a sus hermanos, quienes sin descanso se preparan a probar la trampa para peces ratones, hecha por Din. Mientras hacían las últimas pruebas a la trampa, la pequeña Tita, le propinaba un sinfín de pequeños golpes: a mango, a piña, a coco! Todo esto para buscar la atención de sus hermanos.

-Voy a salir a fuera del solar a colocar la trampa- Le decía Spunit en voz baja a sus hermanos. Tita observa asombrada con la boca abierta, mientras su tímido colmillo se dejaba ver. Din con mucho cuidado procedió a pasarle la trampa a su hermano al otro lado del gigantesco cristal, en lo que Spunit empieza a nadar a lo más alto de la edificación natural, de varios colores, donde destacaban los rosados y azules.

En el ascenso, Spunit, sintió un escalofrío, no sabía si era miedo o que el agua estaba muy fría en el acantilado. Le daba pena aceptar que tenía miedo ya que estas aguas son de una tibieza agradable, pero el salir sin permiso de su padres le hacía sentir escalofríos. El joven tiburón, sabía que no debía dejarse ver por los guardias del palacio, también tenía claro que el tiempo que iba a estar afuera no podía ser mucho, ya que en 15 minutos su padre se levantaba para ir a trabajar. Din, no podía esconder la emoción, más de unas burbujitas de la felicidad se les escapaba. Tita, asombrada mordía un pedazo de su aletilla, mientras dejaba salir una canción que sólo sus hermanos la entendía: aaaa, aaaa, aayyy, aayyy.

Ya colocada la trampa, Spunit se quedó por un momento embelesado, de tanta belleza allá afuera, no entendía por que sus padres, les prohibían salir. La grandeza e imponencia de un pez martillo lo dejó atónito. Un sinnúmeros de pececillos super chiquitos, algas de todos los colores y sabores, el paso de un mero gigante, casi le propiná un ataque al corazón. Cuando comenzaba el
ascenso para pasarse a su solar, ve a lo lejos que se acerca una enorme manta marrón y blanca, que traía la intención de engullírselo o electrificarlo.

-Será otro día señora manta que me almuerza, porque todavía me queda muchas cosas y sueños por cumplir-se dijo mentalmente, éste atrevido escualo- quien comenzó a nadar rápidamente en ascenso a su casa.

Spunit, seguía ascendiendo, cuando escuchó que algo había caído en la trampa No podía ver que era lo que había atrapado. La manta molesta porque había perdido su postre, ya que Spunit había entrado al castillo, comenzó a expeler un líquido oscuro y sinuoso.
Mi tío Dick debió ser muy valiente para afrontar tantos peligros en su pequeño Condado, pensaba Spunit quien llegó, verde al solar del inmenso castillo. Din y Tita lo abrazaron. Sólo en este instante, entendieron las tan repetidas advertencias de sus padres. Entre risas vieron que la trampa había atrapado un pulpo enano, quien sin esfuerzo pudo salir de ésta.

Din y spunit se miraron a los ojos al momento de salir ileso de este incidente, entendían que debía cambiar su manera al hacer sus aventuras. Ya que no era nada bueno ser comido por un pez más grande, o ser cazado por el animal de dos patas, cómo su papá le dice al hombre.

Para los tiburones, el hombre, es el animal más peligroso, y viceversa. El hombre se atreve a cazarlo y comérselos sin remordimiento alguno, mientras que los tiburones también. Se reían de esto, ambos hermanos mientras conversaban.

Spunit no se imaginaba como eran estos hombres, los imaginaba grandes, celosos, malos, como unos pulpos verdes. No entendía muy bien sobre lo que su padre, le decía sobre los anzuelos y los grandes picahielos, cortantes profundos.

Din, decía que los hombres tenían dos grandes alas fuertes, que le servía para atrapar a los tiburones para comérselos casi vivos, en sopas y empanadas. No olvidan, tampoco la historia de su tío Dick, cuando enfrentó a un terrible hombre grande montado en un gran barco.

El tío Dick, se tuvo que aferrar a la vida, defenderse con todas sus fuerzas- explicaba orgulloso, Din a la pequeña Tita.. Frente a ese enorme hombre de manos grandes, quien le dio varios pinchazos, en su gran lomo gris, mi tío no dudo, en mostrarle sus enormes colmillos darle una buena mordida, en su parte trasera.

Spunit aprovecho para completar el relato-haciendo una cara terrible primero y después una de súper héroe- : Por suerte, el tío Dick, se pudo escapar de este monstruo, sangró sólo un poco, sano rápido sólo le quedo una mediana cicatriz, y desde esa vez se retiro a su hermoso Condado marino, a procrear a su bella familia.

Spunit, dudaba a veces, ser tan fuerte como su padre Jack, sabía que un día iba ser el heredero de tal reino, igual sentía una tristeza enorme por haber sentido miedo al salir sólo en este extenso mar.

Será que voy a ser un rey cobarde, que no podré defender a mis hijos ni a mi esposa—se preguntaba, mil veces este hermoso tiburón., triste y preocupado volvió a su cuarto junto a su hermano., A quien sólo le preocupaba el fallo de su más reciente invento.

Como siempre, Tita iba a despertar a sus padres de la siesta con unos mordiscos en sus aletas, Tita no, no, no,hija noo, cuidado –se escuchaba en el hermoso y espacioso cuarto real. Ya despiertos, ambos le daban sendos besos a su pequeña bebé, tremenda por excelencia, juego de palabras de su progenitora.

El rey antes de ir a su trabajo real, se acercaba al cuarto de sus hijos varones, a preguntarle cómo iba las tremenduras, obligaciones, sus clases de caza, de defensa, pero sobre todo para darle un buen aletazos-abrazo tiburón–, en este podía captar el ánimo de los mismo.

Notó más inquieto de lo común a Spunit, por lo hizo más caricias y abrazos. A Din le gustaba sobremanera pegarse de su gran lomo gris y darse colitas, mientras su papá lo sostenía fuertemente.

-Ahora me voy, cuando regrese vamos a ir a visitar a su Tio Dick, quien tiene una reunión—les dijo, el inmenso tiburón a sus pequeños. Din y Spunit quedaron de mejor humor ya que les fascinaba ir a casa de su tío a jugar con
sus primos.

Cuando llegaron se enteraron que su tío junto a sus primos organizaban en todo el Condado una competencia de surf extremo para que participaran los más jóvenes. Para el próximo domingo, Día de la Cosecha de mariscos y anguilas, una fiesta divertida y variada, en donde se comían en toda sus variedades y combinaciones los sabrosos mariscos del mar.

El día de la competencia Anter, hijo mayor de Dick logro el primer puesto, quedando de segunda Milly, una tiburoncita surfista amiga de Din, el tercer lugar fue para Spunit, quien emocionado alzó el trofeo de coral en alto, gritando un largo siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

Por su parte, Tita, ganó la competencia de comer más rápido unas donas de anchoas, engullendo en una sola probada 30, sólo su amiga Dandy pudo llegarle algo cerca en este estilo. Las mamás estaban de un susto pensando que sus nenas podían ahogarse y,
no con agua exactamente .

Continuará…

 

Comparte este cuento infantil con tus amigos en Facebook, Google+ y Twitter con los botones que encontrarás al principio o al final del cuento. ¡Gracias!

Recuerda que puedes recibir cuentos infantiles GRATIS en tu email, suscribiéndote aquí 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>