LOS LOCOS VECINOS

Cuentos Infantiles para niños, creado por: Rotsen Zerep

Siempre me pregunté porque mis vecinos no salían de su casa, mis padres me decían que ellos eran raros, que no les hablara pero a mi me llenaba de intriga.

– ¿Como puede ser que una persona no salga de su casa ni para ir a trabajar?Cuentos cortos - el juguete de sergio

Yo me preguntaba que no podía ser verdad, a veces pensaba que eran vampiros, ya que siempre que los veía era de noche, y tenían la piel blanca y casi pálida. Me hacía tenerles miedo pero no lo suficiente como para no hablarles.

Por las tardes me ponía a imaginar como era su casa por dentro, o por que no salían.

– ¿Estarían encantados o son fantasmas?

No lo sabia, así que me armé de valor y con mis amigos fuimos a ver la casa porque nunca vi que la puerta se abriera. Yo nunca fui de salir mucho y mis amigos tampoco así que no solíamos caminar solos en la ciudad.

Las casas en mi barrio son parecidas, es como ver un juego de dominó, todas las fichas son iguales solo cambian los puntos negros a lo que yo digo que son las ventanas de nuestras casas. Los patios de todos están compartidos, hay un pequeño patio delante de la casa al igual que atrás. Todos nos juntábamos desde mi casita del árbol para mirar a mis vecinos. Allí teníamos prismáticos para ver mejor, así nos dimos cuenta que tenían una hija y un hijo. Nosotros no los vimos nunca en esa casa pero ellos estaban en la escuela, así que nos pareció raro verlos.

Un amigo mío dijo que debíamos ir a ver porque nunca salían de su casa, y esa noche fuimos como espías vestidos con ropa negra, cuando de repente a mí me asusta mi sombra y grito. Salí corriendo a lo cual mis amigos me siguieron y no pudimos ver nada, un intento fallido.

Al día siguiente nos preparamos para ver de día, si eran vampiros estarían dormidos de día, cuando saltamos la cerca del frente sin que nadie nos viera vimos que tenían un perro pequeñito, no era gran problema pero como era de esperarse al intentar tocar la puerta para ver si estaba abierta un perro como de dos metros y medio salió por debajo de la casa y nos miró directo a los ojos. Cuando nos mostró sus dientes yo era el único que seguía ahí parado y terminé con la ropa toda desgarrada, como si fuese atacado por un monstruo hecho de alambre de púas; otro intento fallido.

A la tercera es la vencida como dice mi papa, no se que significa pero mi papa siempre dice que en la tercera oportunidad siempre es la decisiva, así que dijimos que íbamos a distraer al perro grande con un pedazo de embutido que uno de mis amigos trajo. Llegamos a la casa, llamamos al perro, yo estaba parado cuando le llamé, cuando vino corriendo le lancé el embutido para que no atacara, y de un solo bocado se comió la mitad. Cuando el perro estaba ocupado corrimos y nos metimos a la casa de los vecinos para ver que pasaba en verdad ahí dentro.

Cuando entramos a la casa vimos muchas cosas raras, como animales disecados en poses muy terroríficas. Decidimos que cuando alguien se asustara que cerrara los ojos para que pase el susto. Así lo hicimos y dentro de la casa vimos que había muchas puertas que nos pareció mas misterioso aún, y escuchamos que alguien venía, así que nos escondimos detrás de un sofá que era largo para que no nos vea el que bajaba por la escalera, pero el sofá estaba del lado del patio trasero y nunca vimos que de ese lado la pared era de cristal y que el señor de la casa nos estaba observando desde que entramos a su casa. Nos miramos unos a otros como si buscáramos algo en la cara del otro, una explicación del porque no miramos ahí. El señor nos llamo con la mano, indicándonos que fuéramos donde se encontraba él sentado en una especie de silla reclinable. Nos dijo que nos sentáramos en las sillas que estaban ahí y nos miró a la cara a todos, yo estaba sudando. Cuando él abrió la boca y nos dijo una palabra, “hola” sin ninguna expresión en su rostro. El señor tenía como de unos cincuenta años y el pelo algo canoso, le daba un aire de misterioso que nos daba pánico.

En cada latido de nuestros corazoncitos que latían como si estuviesen en un carnaval. Le contestamos con otro saludo cuando nos preguntó que hacíamos en su casa, porque entramos sin permiso y porque alimentamos a su perro con embutido, no supimos que responder, pero en ese momento llegaron los chicos que iban a nuestra escuela. Le dijimos que vinimos a verlos, que éramos amigos de ellos y el señor nos creyó y nos dijo que pasáramos donde estaban ellos, que era en un cuarto a la derecha en el primer piso, la puerta negra. Nos dio mas miedo aún, pero como nosotros mentimos seguramente él lo planeo. Fuimos a la puerta negra y encendimos las luces, estaban apagadas, cuando de repente los chicos encienden la luz y tiene colmillos, como vampiros. La puerta se cerró sola y nosotros no sabíamos que hacer, la chica se acercó a mi y me cogió la mano, me guió a una silla e hizo que me sentara, yo sólo esperaba mi fin cuando ella se acerca a mi cuello y me muerde, yo grito, era como si mi vida se extinguiera como los fuegos artificiales que vemos en Navidad. Sentía que la sangre corría y se derramaba por mi pecho.  Miré a mis amigos, ellos no decían nada, ni siquiera me miraban, y yo pensaba en todo lo que una vez quise hacer, en todo lo que hice, en la vez que pensé que no debí meterme en esta casa y empecé a caerme, me golpeé la cabeza y me dolió demasiado. Me levante, entonces miré a mis amigos y ellos estaban riéndose de mí, yo no entendía nada, hasta que miro arriba y veo al señor de la casa ahí con una manguera de la cual salía un liquido rojo, era una broma, lo escuché antes de desmayarme.

Cuando desperté vi a una señora con rasgos de asiática en frente de mí,  mojándome la cabeza y la pregunte si estábamos en el cielo, ella me sonrió y me dijo que mis amigos hablaron con sus hijos para que me hicieran una broma porque yo era muy curioso y que solo fue pura actuación.

Yo por un lado me sentí un poco tonto por lo ocurrido, por otro lado me sentí aliviado de que mis vecinos no eran unos monstruos que comían niños, y por ultimo le pregunté porque nunca veía que ellos salían de la casa y ella me dijo que sí salían, solo que salían por el patio de atrás donde tenían otra salida a la calle y ahí ya no me quedaba el menor miedo.

Lo que se ahora es que no siempre las cosas son lo que aparentan, siempre es mejor hablar que tratar de investigar. Mis amigos me dijeron que ya no intentara ser un detective de la noche a la mañana.

Uh! Ahora me acordé que dejé a mi ratita sin comer, bueno amigos eso es todo por hoy.

FIN

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36 pensamientos en “LOS LOCOS VECINOS

  1. abraham

    esta muy interesante este cuento, al prinsipio del cuento yo tanbien pense que eran los ve sinos vanpiros pero lo segui lellendo y me di cuenta k no eran vanpiros

    fin muchs felisidades aquien iso es te cuento FELISIDADES ESTA PADRE

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