LA TELA DEL ARCOÍRIS

Cuento Infantil para niños, creado por: Vanessa Weber

En un lugar no muy lejano, en donde las montañas acarician el sol de día y  la luna y las estrellas  en la noche, había una pequeña cabaña de madera en donde habitaban un pastor y su esposa. Después de muchos años sin lograr tener hijos finalmente dieron a luz a una  niña llamada Emma.

Emma era una niña hermosa con sus cabellos negros, su piel blanca y unas hermosas mejillitas color rosa y tan dulce como la miel.

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Emma creció y una de sus actividades favoritas era  salir a cuidar de las ovejas con su padre, compartir panecillos con mermelada y  contemplar las hermosas tonalidades cálidas en el cielo al atardecer.

En la noche le gustaba ayudar a su madre a hornear panecillos en la estufa de barro que también tenían como calefactor, allí pasaban las noches en frente del fuego mirando los panecillos y compartiendo las historias del día.

Transcurrieron los años y los padres de Emma decidieron que era tiempo de mandar a Emma a la escuela  de la aldea más cercana, Emma se sintió realmente triste porque extrañaría las tardes con su padre y con las ovejas y los cálidos atardeceres de la montaña.

Emma asistió a la escuela por primera vez, no fue nada fácil para ella ya que las niñas de su clase no  simpatizaban con el hecho de tener que estudiar con una campesina proveniente de la montaña. Ellas eran todas aldeanas hijas de acaudalados comerciantes y Emma la hija de un pastor que con  el anhelo de darle lo mejor a su hija, se esforzaba para que Emma no dejara de asistir a la escuela.

Las niñas se burlaban de Emma por no llevar los mejores vestidos  ni los mejores zapatos, y en el fondo la envidiaban porque Emma era una niña realmente hermosa, belleza que ninguna de sus compañeras poseía.

Pero Emma era consciente del esfuerzo de su padre para que ella pudiera asistir a la escuela y aunque triste cada mañana abría sus ojitos azules  para ayudar a su madre y después irse a estudiar, Emma era realmente una buena estudiante.

Fue así como paso el tiempo y Emma cada vez se hacía más hermosa y el odio de sus compañeras crecía cada día mas y se murmuraba que Emma jamás podría llegar a ser como una de ellas y que su futuro sería terminar los días en la montaña como una pastora, esto a Emma no le molestaba pues ella realmente disfrutaba cuidar del rebaño como su padre y contemplar la belleza de la naturaleza, realmente la  hacía feliz. Pero un día antes de terminar los estudios llegó a la escuela el capataz del conde quien informaba que habría un baile en su palacio en honor a las recién graduadas sin excepción alguna , entonces  en la escuela se volvieron locas y empezaron a llamar a los mejores sastres para confeccionar los vestidos de las acaudaladas estudiantes antes del baile, cada una quería lucir excepcional porque se sabía que el conde tenía un hijo tan hermoso al que ninguna mujer de la aldea había podido conquistar, y fue allí en donde decidieron que esta sería su oportunidad. De lo único que se hablaba en la escuela era del baile y Emma sin prestar atención solo se dedicaba a terminar sus estudios de la mejor manera.

Pero los padres de Emma se enteraron de aquel evento y decidieron que como recompensa a todos sus logros Emma debía asistir, así que como una gran sorpresa la madre de Emma elaboro tantos panecillos como pudo y compro las mejores telas para confeccionar su vestido para el baile.

El día del baile la madre de Emma con una gran dulzura enseñó a Emma el vestido que con tanto amor había confeccionado para ella, entonces fue cuando los hermosos ojitos de Emma se iluminaron como las estrellas que la montaña podía junto a la luna acariciar.

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Entonces Emma salto de felicidad, tomo su vestido en sus brazos y bailó con el vestido por la pradera, pero lo que Emma no se esperaba  era un gran ventarrón que arrebato el vestido de sus manos y lo llevo a parar en el acantilado en donde era imposible bajar.

Emma lloró tan profundamente, sentía que decepcionaba a su madre y lloró tanto que se quedó dormida en el pastizal, sus lágrimas fueron tantas que el sol que iluminaba la tarde junto con el reflejo de sus lágrimas formaron el más hermoso arcoíris alrededor de Emma, el resplandor de aquel arcoíris despertó a Emma y cuál sería su sorpresa al ver que de aquel arcoíris se desprendían pedacitos de colores y caían pedacitos de la más hermosa tela sobre su cuerpo creando una verdadera obra de arte, resplandecía  tanto que sus padres al salir a mirar que ocurría encontraron a Emma con el vestidos más fantástico que alguien pudiera imaginarse, que justo con  su hermoso cabello negro y sus mejillas color rosa lucía  una Diosa salida del más hermoso cuento de hadas. Sus lágrimas se hicieron zafiros y de allí sus hermosos zapatos azules contrastaban a la perfección con el azul intenso de su mirada.

Los padres de Emma se quedaron inmóviles al ver tanta belleza ante sus ojos, entonces Emma corrió y corrió por las praderas hasta llegar a la casa del conde en donde todos los invitados y las compañeras de Emma se quedaron perplejos al ver a Emma con pedacitos de tela de arcoíris y sus zapatos de zafiro iluminando todo el salón de baile.

Fue este mismo día en que las compañeras de Emma aprendieron a nunca más juzgar una persona por su apariencia porque cuando menos te lo esperas puede ser que lluevan pedacitos de tela de arcoíris sobre ti.

El hijo del conde se enamoró de Emma en cuanto la vio y decidió que ella sería la mujer de su vida.

Todavía, en aquel lugar no muy lejano en donde las montañas acarician el sol, la luna y las estrellas Emma suele con su esposo, el hijo del conde, ir  a donde sus padres a cuidar del rebaño, hornear panecillos y contemplar la luna, el sol,  las estrellas  y las tonalidades cálidas que convierten el cielo en lienzo cada atardecer.

FIN

 

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