MEMO Y EVAN

Los primos Memo de 6 años y Evan de 8, corrían en el jardín a pesar de la lluvia que caía suave y silenciosa. Pateaban la pelota y brincaban en los charcos, de repente, se extrañaron que ningún adulto les reprendiera.

Sintieron hambre y sed, por lo que se escabulleron por la puerta trasera de la cocina para evitar ser vistos, subieron al cuarto de Memo donde al meterse a bañar dejaron tras de sí un reguero de ropa y tenis chorreados. Se percataron de que aunque era hora de la comida nadie los llamaba pero como el hambre arreciaba bajaron al comedor aún cuando esperaban el regaño correspondiente por sentarse tarde a la mesa. Cual fue su sorpresa que ya desde la escalera sintieron que algo raro pasaba, la mesa estaba servida pero nadie comía.

Memo buscó la mirada de su mamá tratando de adivinar que sucedía , la vió junto a su tía, ambas lloraban despacio, se acercó a ella y con miedo preguntó que pasaba “Hemos recibido una noticia muy triste

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