LA MARIPOSA, LA LUNA, Y LA RANA QUE DEJO DE CANTAR… (PARTE I)

Cuentos infantiles escritos por: Alex (Salamanca). Parte I

Érase una vez en un lejano mundo que ni siquiera los más viejos recuerdan como se llamaba, que vivía en un estanque una pequeña rana verde

El estanque estaba en un bosque y era pequeño, un árbol muy grande hundía su tronco en sus aguas, y a su alrededor, helechos, y pequeños arbustos tapaban alguna flor de loto que tímida desplegaba sus pétalos al sol.

Cuentos cortos mira quien salta

Sobre el agua los nenúfares de día daban luz al pardo color del agua, y tras el crepúsculo, las flores de los nenúfares de noche saludaban coquetas a las estrellas.

Vivían también allí, ratones curiosos, peces de colores, y algún lagarto escurridizo, algunas veces animales más grandes venían a beber, zorros pícaros, tristes lobos solitarios, y hasta algún cervatillo, bien vigilado por la siempre atenta mirada de mamá cierva.

Los pájaros del bosque alborotaban con sus cantos y revoloteaban juguetones sobre el agua.

La pequeña rana verde, era muy feliz en su estanque, le gustaba ponerse al sol sobre los nenúfares de día y cantaba, es decir, croaba, que es como se le dice al canto de las ranas. Por la noche y de un salto se metía entre unas piedras y dormía soñando con la luna.

Nunca había visto la luna, se acostaba muy pronto y tenía tanto sueño que cuando la luna salía, la pequeña rana verde ya estaba dormida… había oído hablar de ella, los peces y los conejos decían que era de plata, que a veces se reía, otras veces decían que era redonda y gorda, y todos coincidían que era misteriosa y siempre cambiaba, un gato montés le dijo una vez a la ranita, que todos los meses y durante una noche, desaparecía del cielo, y que nadie sabía donde iba.

La pequeña rana verde, soñaba con la luna todas las noches, pero nunca la había visto…sólo la imaginaba muy bella.

Las mañanas de primavera en el estanque se llenaban de vida, el rocío de la noche sobre las hojas refrescaba a los lagartos que se tendían muy quietos al sol y daba brillo al loto y a las piedras de alrededor, esa mañana, la pequeña rana verde estaba cantando sobre la flor del nenúfar y vio caer del árbol grande algo sobre el agua. Se acercó para mirar con más atención… de repente un extraño animal sacó la cabeza del agua, y nadó hasta la flor donde estaba la ranita.

Uf…¡que caída más tonta!

La pequeña rana verde estaba sombrada, era el animal más extraño que había visto nunca. Tenía el cuerpo muy largo y muchas patas pequeñas sobre las que andaba con dificultad, en realidad le pareció que andaba sobre la barriga, la piel parecía muy suave
y tenía muchos colores.

– Hola -dijo la ranita- ¿Quién eres?
– Hola, me llamo Mae y me acabo de caer del árbol que está ahí arriba.
– Ah!, ¿te has hecho daño?, preguntó la rana mirando hacia las ramas del viejo árbol.
– No!, menos mal que había agua aquí, y aunque no soy buena nadadora, estoy bien.
– ¡Que rara eres!, nunca había visto a nadie como tú.- dijo la pequeña rana
– Bueno – dijo Mae haciéndose la interesante- es posible que ahora te parezca rara, pero dentro de poco cambiaré.
– ¿Cambiarás?, pregunto sin entender la ranita
– Si, soy una oruga, – contestó Mae,- en un mes seré uno de los animales más bellos y nunca me volveré a caer del árbol, porque podré volar.

La pequeña rana verde, estaba asombrada, un animal que cambiará, había oído hablar de los cisnes de otros estanques, de esos animales tan elegantes y tan bellos, sabía que cuando eran jóvenes no eran muy bonitos, pero cuando crecían se convertían en los
príncipes del agua.

Quiso seguir preguntando, eso era algo nuevo para ella.

Continuará..

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8 pensamientos en “LA MARIPOSA, LA LUNA, Y LA RANA QUE DEJO DE CANTAR… (PARTE I)

    1. admin Autor

      Desde Cuentos Infantiles Cortos te agradecemos que hayas compartido con tus hijas uno de nuestros cuentos y nos alegramos que os haya gustado.

  1. Alejandra callejas

    Hola empeze a leer el cuento de La matiposa, la luna y la rana que dejo de cantar y me quede a medias, está muy bonito me gustaría ver donde puedo terminar de leerlo.
    Saludos

    Responder

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