UNA TARDE DE RISAS Y UNA CUNA ROTA

Cuento Infantil para niños, creado por: Ulica Tizaber

Era una tarde de verano de mucho calor, y la madre de Camila y Rebeca tenía que asistir a una reunión de trabajo. Camila quería ir con su mamá, y Rebeca quería estar con su hermana, pero como era imposible acudir con las dos niñas, se quedaron con su tía Paqui y sus primos, Adrián y Claudia.

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Paqui les tenía preparada una tarde completa de actividades muy divertidas para que no se aburrieran. Adrián y Claudia estaban encantados de pasar la tarde con sus primas, ya que se llevaban muy poco con ellas y siempre que estaban juntos se lo pasaban fenomenal.

Lo primero que hicieron fue merendar, la merienda fue como un juego, cinco trocitos de melón cada uno, una zanahoria a mordiscos, y un sandwich de chorizo con forma de corazón. Quien se terminara todo eso, tendría premio. Todos lo consiguieron, así que todos obtuvieron el premio, ¡un cucurucho de chocolate!.

Después de beber un zumo de naranja y mucha agua, todos se lavaron los dientes y se fueron a la habitación. Allí había muchos juegos preparados para pasárselo en grande. Jugaron a hacer pasteles de plastilina, a cuidar a los muñecos, al tren de la ardilla y a las cocinitas.

Mientras los niños estaban entretenidos jugando, Paqui decidió terminar algunas tareas de casa que tenía pendientes. De repente, oyó un estruendo en la habitación del más pequeño, Camila, la hermana pequeña de Rebeca había querido subirse a la cuna de Adrián, y a parte de caerse al suelo muy estrepitosamente, rompió los barrotes y dejó la cuna inservible.

Paqui cuando vio lo sucedido no sabía cómo reaccionar, la niña no se hizo daño, y le entraba la risa de ver a los niños tan serios y la cuna tan rota por una niña tan pequeña. En ese momento, llamaron al timbre, era la madre de Camila y Rebeca, Paqui le contó lo sucedido y empezaron a reirse a carcajadas por lo que había sucedido. Los niños al oirlas, también comenzaron a reirse sin parar.

Después de una tarde muy animada, el balance había sido bueno, los niños habían disfrutado mucho y las madres también, aunque la cuna rota no fuera algo positivo, sabían que se arrreglaba fácilmente pegando los barrotes, y no dejaron que ese detalle les amargara el día.

Los niños aprendieron a cuidar las cosas, y a apreciar los momentos de buena compañía y de risas, los cuales siempre se dan cuando se está con quien más se quiere.

FIN

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