UNA ALEGRE PICADA – 1ª PARTE

Cuento Infantil para niños, creado por: Militza Perales

Amaneció un día radiante del mes de Junio, con un sol resplandeciente. Desde la ventana de mi habitación podía observar a los pájaros cantando en la rama del árbol de mango que ocupa una gran parte del patio de mi casa.

Mientras me levanto de mi cama tratando de recordar el sueño que me hizo sentir feliz y del que no podía recordar, escucho los pasos de mi madre subiendo las escaleras para venir a mi habitación y me hago la dormida arropándome rápidamente.

Cuentos infantiles - Tip, la Hormiga curiosa

Enciende la luz de mi cuarto y corre las cortinas en su totalidad, (como si fuera necesario), para que entre más claridad según ella dice.

– “Levántate mija que hay que ir al colegio” -Dice con un alto volumen.
-“Ya tienes el desayuno en la mesa y debes apurarte”.

Me levanto con mi pesadez y mis ganas de quedarme en casa, y nada que puedo recordar mi sueño.

Me dirijo al baño para asearme, cuando tropiezo con algo que chilla de inmediato, haciéndome caer al piso mientras trato de observar con mi poca visión sin mis lentes.

– “Miaaaau” – Mi gato Éufrates.

Pobre gato quien me mira con su carita de gato con botas y sus ojitos heterocrómicos de azul a verde con sensación de siempre estar regañado, lo tomo entre mis brazos y acaricio su patita la cual había pisado.

– “¡Carolina baja ya!”. – Gritó mi madre.

– “¡Deja de jugar con ese gato que se te hace tarde!”.
– “¡No estoy jugando ya bajo!”. – Le respondí casi gritando.

Después de asearme y alistarme, bajo casi corriendo las escaleras y tomo mi desayuno. Es allí cuando me doy cuenta que no traía mis lentes y volví a subir las escaleras. Al llegar al cuarto hago un escáner con mi vista y recorro toda mi habitación: “-¡ahí está!”.

Digo emocionada, agarro mis lentes pero siento que algo me pincha y hace que yo sacuda mi mano con dolor. Al revisar mi mano veo que hay una pequeñita hormiga casi incrustada en la misma. Pero al retirarla de mí, comienzo a sentirme mareada y casi siento que me desmayo,
pero no, no solo me mareo sino que veo que todo alrededor comienza a crecer desproporcionalmente, mi habitación completa se hace gigante y todo se vuelve irreal.
A medida que se va tranquilizando todo y deja de crecer las cosas, comienzo a escuchar un susurro que se va volviendo un llanto, busco y veo con un gran susto un ser extraño oscuro con antenas y una apariencia que me parece conocida.

– “¿Una hormiga?”. – Pienso asombrada, por su gran tamaño casi de mi estatura.

La pobre se veía desconsolada llorando con gran desespero. Me le acerqué y le hablé:

– “Hola, ¿qué te pasa? ¿por qué lloras?”.

Ella reacciona inesperadamente, y responde: – “¿Quién está ahí?”. -Moviendo con violencia sus antenas rápidamente.

Yo aún muy asustada del digo: – “Soy yo, Carolina ¿no me ves?”.

Ella pregunto: – “¿Te puedes acercar un poco más?, casi no puedo verte, necesito tocarte con mis antenas para poder conocerte”.

Me llené de valor y caminé hacia la criatura rogándole a Dios no fuera ella a atacarme. Cerré mis ojos y sentí sus antenas tocando mi cabeza, mis brazos hasta mis pies. Cuando abro mis ojos casi grito de terror al ver toda su apariencia de monstruo y grandes tenazas en su cara.

– “Aaaaay que cosa rara eres ¿de dónde sales tú?”. – Grita la hormiga.

Casi me río pues me parecía que era una ironía, pues yo pensaba lo mismo de ella.

– “Soy una chica, mi nombre es Carolina y soy un ser humano, no entiendo nada de como llegué aquí y de cómo es que estoy de tu tamaño, pero aquí ando y tú ¿cómo te llamas y por que llorabas?”.

– “Un seruma ¿qué?” – Me preguntó la hormiga.

– “Bueno algo de otra especie que estoy en este lugar y no sé cómo llegue aquí, ¿me podrás ayudar a regresar a casa?”.

– “Eh… soy Cata, y claro con una condición”. – Me dijo.

– “Si me dices como hago yo para poder volar como lo hacen algunos de mis hermanos y mis primas las avispas“. Me habías preguntado porque lloraba y esa es la razón, por soñar con volar como mis hermanos y al decirles a mis hermanas recolectoras lo que quería, he sido el hazme reír de todos y por eso no quise seguirlas más”.

– “¡Wow!”. – Exclamé yo asombrada.

Al fijarme bien en su cuerpo pude notar unas alas que sobre salían del mismo pero que casi no se movían, eran mucho más largas que ella.

– “Bueno, mi madre me enseñó que no debemos dejar que nada ni nadie nos robe nuestro sueño y que con esfuerzo y fe se logra lo que tanto se desea, no se volar pero algo se nos ocurrirá, por lo pronto te puedo enseñar a orar y pedirle a mi Dios; y te aseguro que algo bueno sucederá”.

– “De esfuerzo conozco pero de fe y ¿eso qué es?”. – Preguntó la hormiga.

– “Fe es creer en lo que no se ve y tener la certeza de que ya es, ¿me comprendes?”.

– “Uff, creo que si”.

En ese momento comencé a orar a Dios y le pedí por ese sueño que tenía mi nueva amiga Cata la hormiga, además que me ayudara a conseguir el retorno a mi hogar.

Después de orar escuché un ruido extraño y corrí a esconderme en un muro gigante que encontré.

– “No te asustes Carolina, me han venido a buscar, ella es mi instructora a la que había yo dejado de seguir”.

Cuando me vuelvo veo que se acerca otra hormiga como ella pero que no me decía nada, sólo que tenía otra actitud, era como desafiante y muy fornida, con su gran boca abierta venía con rapidez donde yo me encontraba.

– “¿Qué te pasa, por que vienes a atacarme?”. – Dije yo muy asustada.

En eso mi amiga Cata se le atravesó e hizo unos movimientos con sus patas y un ruido extraño.

– “Disculpa a mi hermana, Carolina ella no te conoce y pensó que eras un peligro, le acabo de explicar que eres mi amiga, es extraño que a ella no la entiendas y a mí sí”.

– “Sí, muy extraño y tremendo susto que me he llevado”.

Luego vi cómo se alejaba la hermana de Cata y le pregunté:

– “¿Qué sucede, por que se va?”.

– “Es que le he dicho que no regreso hasta que no se cumpla mi sueño, y se volvió a burlar de mí y se fue, pero ya no me pone triste porque creo que entiendo eso de la fe que tú me acabas de decir”.

Me respondió, haciendo que yo tragara duro y siguiera mi conversación con ella.

– “Bueno y ahora ¿qué hacemos? ¿crees que me puedes ayudar a encontrar mi hogar?”.

– “La verdad no lo sé, pero vamos a intentarlo con eso de la fe ¿no crees tú?”.

Así nos fuimos caminando por un sendero que para mí era desconocido, seguíamos un rastro que casi no podía verse en el piso, fue muy largo y no me daba cuenta de cuanto trayecto había recorrido.

– “Cata, una pregunta”. – Dije yo.
– “Dime Carolina”. -Responde la hormiga.
– “¿Que estamos siguiendo y que camino es este?” – Pregunté.
– “Este camino son los rastros de olor que hemos dejado cuando salimos a recolectar comida para poder regresar a casa, lo que sucede es que yo estoy en la casta de hormigas recolectora, sólo que no sé porque me siento diferente a mis hermanas las recolectoras, por ejemplo este sueño de volar, estas alas que no se para que son porque no las puedo mover”.

– “¡Um! Son tantas cosas que hay que aprender…” – Respondí yo.

De pronto vi como una pared frente a mí, la cual me parecía muy conocida pero no lograba recordar de donde, entramos en una especie de cueva oscura donde casi no podía ver nada.

– “¡Cata, me da miedo entrar aquí, esto se está poniendo muy oscuro y ya casi no veo por donde vamos!”. – Le dije alterada, pues me estaba quedando sin vista.

– “Espera aquí Carolina, que traigo a mi amiga Lampy, ella nos podrá ayudar”. – Me dijo muy entusiasmada.

Al minuto venia una gran luz  acompañando a Cata que me impresionó. Al principio creí que era otra de sus hermanas pero luego vi que se trataba de otro insecto muy extraño, el cual daba la impresión de ser un gusano muy fuerte pero a su vez poseía unos ojos muy grandes antenas largas y patas.

– “Conoce a mi gran amiga Lampyride, a la cual sus amigos le llamamos Lampy”. -Me dice Cata muy contenta.
– “mucho gusto Carolina”.

Como me sucedió con la hermana de Cata no me pude comunicar con Lampy, así que Cata sirvió de traductor en nuestra conversación.

Gracias a la gran luz que salía del abdomen de Lampy pudimos recorrer el camino hacia el hogar de Cata. Mientras conversábamos y nos reíamos bromeando por el camino. Pude comprender que tanto Lampy como Cata pertenecían a colonias de su misma especie, una de hormigas y la otra de luciérnagas o bichos de luz, que al igual que Cata se refugiaba bajo de la superficie de la tierra.

Continuará………..

** Puedes leer la Segunda Parte de este cuento entrando AQUÍ **

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  • Enseña Valores
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Resumen

Cuento infantil de una niña que conoció a una hormiga y vivieron una gran aventura juntas. Aprendieron una de la otra los valores humanos del esfuerzo, etc.

4.3
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