Cuentos cortos - El principe y el mendigo

ROSALINDA – 2ª PARTE

Cuento Infantil para niños, creado por: Genesis Guzman

Rosalinda se sentía molesta porque Edgar nunca le dijo que era príncipe y él se sentía triste por lo que hizo su papá.

Edgar le dijo a su papá que hiciera las cosas bien porque era su amiga, más él no le hizo caso, entonces el rey, para que ella no arruinara sus planes la envió lejos a vivir con otros padres y les dijo que ella había fallecido.

Cuentos cortos - El principe y el mendigo

Edgar muy triste solo lloraba y le contó todo a su nana, ella le dijo que estuviera tranquilo porque si están destinados a estar juntos se encontrarán al final del camino, ya que el destino se encargaría de eso.

Pasó mucho tiempo, los jóvenes habían crecido y no se habían visto nunca desde lo ocurrido.
Edgar iba ser coronado como rey, ya que su padre estaba muy enfermo, tanto que hasta podía fallecer. Entonces el príncipe hacia todo el trabajo porque el padre no podía y le tocaba ir a otra ciudad a arreglar unos contratos.

Ya en la ciudad él fue a una tienda porque necesitaba ropa presentable para la reunión que tenía, y en la tienda se encontró una joven muy hermosa física y sentimentalmente, ya que tenía una dulce forma de hablar, unos hermosos sentimientos y una muy linda y tierna sonrisa. Desde el momento en que se vieron se enamoraron perdidamente, ella compraba unos zapatos y él ropa, de pronto empezaron a tener una larga conversación, pasaron así horas. Después fueron a tomar una café y todo era muy hermoso, ella se sentía tan bien conversando con él, al igual que él con ella.

Los dos sentían que tenían una gran conexión como si se conocieran de antes, más no sabían que así era.

Cuando se iban él le preguntó por su nombre, ella le dijo que se llamaba Ross, entonces él le dijo que le gustaría volverla a ver, que le dijera el número de su teléfono para invitarla a comer algún día, y ella le dijo que sí, al igual que él se lo dio también.

Los dos habían quedado encantados de conocerse y no podían dejar de pensar el uno del otro, en el buen momento que estuvieron juntos.

Después el príncipe se fue al castillo a ver a su papá, el cual estaba peor que antes. Él muy triste no hallaba que hacer y una de las empleadas le dijo al príncipe:

– Hay una joven que le puede ayudar a su padre, ella sabe mucho de plantas y remedios.

Entonces el príncipe Edgar le dijo que fuera a traer a la chica, para que pudiera sanar a su padre. La empleada fue a buscarla y cuando venía de regreso con ella le dijo la situación del rey, cuando llegaron al castillo Ross y Edgar muy sorprendidos se quedaron mirándose y él muy feliz de verla le dijo:

– ¿Puedes sanar a mi padre?

Y ella le dijo: – Lo intentaré.

Ross fue donde el rey y él al verla se quedó asustado porque sabía que era la niña que había mandado lejos, pero no dijo nada para que ella no se arrepintiera de sanarlo.

A la media hora ella salió y el rey estaba mucho mejor, le agradeció su ayuda y le dijo:

– ¿Cómo te llamas querida?

Y ella le contestó:

– Mi nombre es Rosalinda, pero puede decirme Ross.

Entonces él muy arrepentido de lo que había hecho años antes le confesó a su hijo que ella era Rosalinda, la niña que había separado de su lado.

Ella se dio cuenta de que él era el rey malo, salió corriendo del castillo llorando, no quería saber nada más del príncipe Edgar porque él no hizo nada para impedir que la mandara lejos.

Pasaron los días y él estaba desesperado porque quería encontrarla para explicarle como habían pasado las cosas realmente, pero no sabía dónde vivía. Fue donde la empleada a preguntarle, pero ella no le dijo porque Rosalinda le había dicho que no le dijera nada.

Él estaba triste y fue donde su nana a contarle todo lo que había pasado.
La nana muy decidida fue donde la empleada y le convenció de que le dijera donde vivía, entonces fue donde Rosalinda y le dijo que no soportaba ver tan triste a Edgar, ya que él había sufrido mucho desde su perdida y le suplicó que le diera la oportunidad de explicarle todo.

Ella entonces le dijo que sí y fue donde Edgar a escucharlo, él al verla se alegró mucho y le dijo:

– Cuando tenía tres años mi mamá falleció, todos los días me levantaba buscándola y mi papá decía que no estaba, que había salido. Así pasaron muchos días, yo creía que no me quería y por eso no se interesaba en mi, pero cuando se lo dije a mi papá él me tubo que decir la verdad. Yo no sabía que hacer me sentía muy mal pero he tenido que saber cargar con eso hasta el día de hoy, pero cuando te vi por primera vez, me sentí mucho mejor porque me recordaste a ella, sus ojos, su pelo, su forma de ser y su sonrisa.

Cuando fuiste al castillo y mi padre te mandó lejos me volví a sentir mal porque creía que volvería a perder una gran parte de mí, no te imaginas cuanto sufrí. Es por eso que ahora que te he encontrado no quiero dejarte ir nunca más, porque ahora no lo resistiría y pues quiero que me perdones por no haberte dicho mi nombre ni que era príncipe.

Entonces Rosalinda le dijo:

– No tengo nada que perdonarte, yo nunca te he olvidado.

De pronto sacó una cadena con la piedrita de colores que él le había regalado y le dijo:

– Siempre que me sentía triste te recordaba mirando la piedrita que me distes en el río, porque te amo.

Entonces se abrazaron y pasaron momentos muy felices de noviazgo.

Edgar iba ser coronado rey y ese día después de ser coronado rey le pidió matrimonio a Rosalinda, ella muy contenta le dijo que sí y los dos gobernaron su reino con mucho amor.

Todo lo que ella anhelaba hacer cuando era pequeña lo hizo, ahora que era Reina, como cuidar a los animales, cantar y bailar, siempre hallaba la manera de alegrar el reino. Fue entonces que vivieron felices por siempre.

FIN

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Resumen

Cuento Infantil de una niña que sin saberlo conoció a un príncipe, se enamoraron y fueron los reyes de la comarca. Vivían felices juntos, todos les querían.

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