PINCOSO QUIERE SER AMIGABLE

Cuento Corto para niños y niñas; escrito por: Marcelina Samaniego

Mi perro Pinky llegó un día de invierno a mi casa, después de mucho tiempo de no tener en nuestra familia una mascota. Cuentos muy cortos - Harry el perro cachorro

Me gustó su pelaje blanco y suave de inmediato. Era octubre del 2008, el mes que mi padre nos dejó para siempre.

Pinky no fue su reemplazo, sino una vida nueva que se unía a nuestra pequeña familia. Así “Pincoso”, como le comencé a llamar un año después, se integró definitivamente.

Al ir creciendo “Pinco” se fue haciendo más grande y amigable. No salía de casa en un principio, pero cuando aprendió a colarse entre las rejas de la cerca, se iba por largos días a pasear, o quizás a conocer nuevos amigos perrunos. No sé en verdad, pero yo me preocupaba por sus largas ausencias, pues temía que pudiera pasarle algo malo.

Afortunadamente ya mi perro no se escapa por días, pero si sigue saliéndose de la cerca. Hace un tiempo atrás lo vi escaparse y lo más gracioso es que se encoge tanto que para él es fácil salirse por las delgadas rendijas de la cerca.

Mi hijo Juan Marcos se encariñó también con “Pinco”. Lo lleva a la tienda cada vez que puede, eso sí, siempre con su collar, por seguridad y para pasearlo por el barrio. Ambos juegan a diario, aunque muchas veces, los juegos de Juan no son del agrado del perro, puesto que Juan le hace muchas travesuras.

Pinco se pone cada día hermoso y lo que más me gusta de él es que cuando se enoja, se le encrespa el lomo. Esa forma extraña que denota su lomo, es única, porque no se la he visto a ningún otro perro ó animal peludo.

Hace dos años ya, y Pinco fue padre, pues tuvo su primera cría, la que llamamos “Candie”, pero tuvimos que regalarla a un pariente porque no podíamos tener dos perros en casa. De nuevo Pinco será padre dentro de poco, pues Fiona la perra de la casa está esperando una nueva cría, o quizás esta vez, más de una.

Ahora mi perro quiere ganar la amistad de dos perros del barrio. Cada mañana que me acompaña a la panadería se encuentra con dos perros que le ladran. Al parecer no quieren que Pincoso camine por el territorio que ellos dominan, menos de dos metros de acera, pero él insiste e insiste. Creo que quiere ganar la amistad de esos perros a como de lugar.

Este animal es demasiado perseverante o es demasiado tonto, me pregunto, pero yo creo que quiere ganar la amistad de esos dos callejeros que siempre pernoctan en un promontorio de arena de aquella ferretería.

Lo que no me gusta de “Pinco” no es eso precisamente, sino que al no conseguir la aceptación de estos dos perros, se tira a la calle y lo que más temo, es que un día le atropelle un vehículo.

Vivo con el corazón en la garganta todos los días, pero admiro la perseverancia de mi perro que no cesa en ser aceptado. Yo pienso que así son algunas personas. Por lo pronto, espero que en algún momento, “Pinco” logré la amistad de estos dos perros.

Su hazaña es digna de ser imitada por nosotros los seres humanos, pero por supuesto, no hay que exponer la vida en ese intento….

FIN

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