LAS CANICAS

Cuento Infantil para niños, escrito por: Andrés Vallejos

Érase una vez un rey muy poderoso, el cual tenía un hijo, el príncipe. Un día cuando su hijo no podía dormir le contó una historia, el rey le dijo a su hijo que sería el futuro heredero al trono.

– Hijo, te voy a contar una historia que te dejará una buena enseñanza.

cuento - rey midas

El príncipe muy ilusionado escuchaba las palabras de su padre.

– Había una vez un reino en crecimiento, donde todos sus habitantes vivían en paz y armonía, donde todos se ayudaban entre sí. Era un lugar en donde si a alguno de sus habitantes se enfermaba, el medico del reino preparaba sus medicinas para curarlo, era un lugar donde las personas, vivían de las verduras que cosechaban y de los animales que criaban. Todo iba muy bien, pero era un reino que buscaba crecer. Un día llegó al reino un hechicero, parecía ser la una buena oportunidad para crecer. Este hechicero afirmaba tener algo para que cada habitante del reino consiguiera lo que deseaba.

El hechicero traía consigo varias miles de canicas, de un color muy horrible pero que según él tenían el poder de concebir a cada habitante del reino lo que quisieran. Nadie le creyó, menos una anciana. Pero para darle alguna de sus canicas tenía que darle algo de valor a cambio, la anciana fue a su casa y le trajo algo de comida y algunas telas, ya que era muy pobre. El hechicero aceptó gustosamente lo que le trajo la anciana, y le entregó tres canicas y las instrucciones de como debía usarlas. Le dijo que debía escribir en un papel lo que ella quisiera obtener, una cosa por cada canica.

El hechicero se fue por el reino, ofreciendo sus canicas, las cuales tenían un color horrible.
La anciana por la noche escribió en un papel lo que deseaba y encima de él dejó las tres canicas. Por la mañana fue a ver si había funcionado, encontró que las canicas ya no estaban y en su lugar habían tres diamantes bien grandes. Eso era lo que ella había escrito en el papel, la anciana se llevó una gran sorpresa. Se lo contó a todos los vecinos de alrededor, mostrando los hermosos diamantes.

Es así como el rumor se esparció por todo el reino y el hechicero, que no había podido cambiar ninguna de sus canicas, empezó a intercambiar cada día mas, hasta quedarse sin ninguna.

El hechicero se fue de aquel reino cargando consigo todo lo que le había dado la gente. Es así como cada uno de los habitantes del reino comenzó a usar las canicas sin importarles su horrible
color, algunos las usaron para conseguir comida sin trabajar, otros para conseguir vestimenta y telas; y otros para conseguir medicamentos, hasta que el uso de las canicas se fue haciendo cada vez mas recurrente, hasta llegar al punto de que las personas del reino dejaron de hacer sus actividades y se volvieron dependientes de sus canicas. Llegó un momento en el que ya no podían ayudarse entre ellos, ya que ahora se valía de las canicas para conseguir sus cosas, y como quedaban cada vez menos solo les alcanzaba para ellos mismos.

Y por si esto fuera poco, las personas del reino empezaron a notar que desaparecían cosas de sus hogares, comida, ropa, telas, animales, etc.; y cada vez con mas frecuencia, fue así como el reino se sumergió en la miseria.

Al observar todo lo que sucedía, los habitantes del reino llegaron a la conclusión de que esas canicas eran algo muy malo, que solo habían traído miseria y dolor a su reino. Es así que mandaron a buscar al hechicero, el cual volvió y les explico lo que había sucedido, las canicas funcionaban como un elemento de intercambio, cada que ellos pedían algo. Lo que cada uno pedía se le concedía, pero desaparecía de otro hogar. Cuantas mas canicas tenían y mas cosas pedían, más le quitaban cosas a los demás y se dejaban en la miseria entre ellos mismos, hasta quedarse sin nada. Les había convertido en personas vacías y miserables, no podían ayudarse, ni trabajar, no podían hacer nada.

El hechicero vio que todos los habitantes comprendieron sus errores y la lección que dejaba lo que sucedió. Nada se puede conseguir sin esfuerzo. El hechicero quiso arreglar el destrozo que habían organizado, así que lanzo un conjuro. Empezó a llenarse el cielo de nubes y hacía un gran viento, truenos, etc.; y cuando pasó la tempestad, cada uno de los habitantes recuperó lo que había perdido y las canicas. El hechicero siguió lanzando otro conjuro, esta vez hacia las canicas , las cuales empezaron a vibrar fuertemente con una luz intensa. Cuando dejaron de brillar, las canicas dejaron de tener ese color horrible para tener todos los colores del arcoiris. El hechicero les regalo las canicas a los niños, los cuales con su gran imaginación inventaron juegos con ellas.

Desde ese día aquel reino fue muy dichoso, y su riqueza fue grande como pocos.

El príncipe cuando escuchó toda la historia, le preguntó a su padre:

– ¿Cual era ese color tan horrible que tenían las canicas?

El rey le responde, era una mezcla de varios colores, verde, dorado, plateado, negro, etc., que juntos formaban ese color horrible, que solo se podía percibir si estaban todos juntos; pues el amor a las riquezas que poseen eso colores es la raíz de todos los males. El príncipe le respondió al rey:

– Gracias padre, entiendo, pero quería hacerte una pregunta más, ¿que sucedió con la anciana pobre?

El rey le responde, por ser la única que creyó primeramente en el hechicero, éste le permitió conservar lo que pidió y dejo de ser pobre. Cuando terminó de hablar el príncipe recapacitó todo lo que su padre le había contado para que nunca se pudiera repetir una situación como esa. Quería que su pueblo fuera feliz siempre.

FIN

Moraleja del cuento: Muchas veces el dinero nos hace desvalorar otras cosas, como la amistad, el cariño, la comprensión, cooperación, etc.

Dedicado a: Estefanía, el amor de mi vida.

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