LA SARTEN DE LOS HUEVOS FRITOS

Cuento Infantil para niños/as; creado por: El Equipo de Cuentos Infantiles Cortos

Había una vez una sartén que se hacía llamar, Doña Sartén Nosepega. En la cocina donde residía, era la más envidiada de todas las sartenes, ya que cuando se cocinaba algo en ella, nunca se pegaba, y la comida salía muy sabrosa.

La señora Nosepega era un poco estirada, y no le gustaba mucho tener que compartir el espacio con los alimentos, así que siempre protestaba cuando cocinaban en ella, a no ser que supiera que la calidad del plato cocinado fuera extraordinaria, en ese caso, el mérito lo tenía ella misma, ni los cocineros ni los utensilios utilizados para cocinar.

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Un día Doña Sartén empeñada en su actitud de prepotencia, se quedó sola en la cocina con lo que habían cocinado en ella. Nadie acudía a recoger los huevos fritos con puntillita tan ricos que la cocinera había cocinado con la ayuda de Doña Sartén, la cual era especial para fritos y rebozados.

La sartén después de esta experiencia, se volvió más insoportable que antes, y antes de tener que freír dos huevos, prefería quedarse abandonada en el fondo del cajón de los cacharros de cocina.

Un día llegó al cajón una nueva sartén, parecía ser la última novedad en antiadherencia, de diseño mucho más llamativo y lo más importante, era válida para cualquier tipo de alimento que se quisiera cocinar. Doña Sartén al ver a su rival tan sencilla y de buen humor, se enfadó y fue a hablar con ella sin ningún tipo de miramiento, le dijo:

– “Mira sartén mona, yo llevo aquí toda la vida y aún no me he rallado, así que todas tus habilidades las dejas a parte. Seré yo quien cocine todo lo que pueda a partir de ahora, porque me voy a poner la primera del cajón de arriba”.

Y así lo hizo, saltó y se puso en posición de salida, en cuanto abrieran el cajón las cocineras, la cogerían para cocinar, pero cual sería su sorpresa, cuando la cocinera más veterana, pasó la vista por encima de ella, cerró el cajón, y sacó la nueva sartén del cajón inferior para preparar un sofrito de verduras de temporada.

Doña Sartén echaba chispas, tendría que cambiar su táctica, así que volvió al cajón de abajo, y esperó a que frieran huevos, en el fondo ese plato era su especialidad, le salían buenísimos, y quizás tenía que rebajarse, o eso pensaba ella, para poder seguir vigente en la cocina de su vida.

Así fue, únicamente la usaban para freír huevos, que tan ricos le salían, y Doña Sartén tuvo que conformarse con ello, y poco a poco ir sintiéndose mejor, para no ser la sartén amargada que daba mal sabor a los huevos fritos.

La sartén Nosepega aprendió a ser humilde, y se convenció de que en la vida, cada uno está preparado para unas cosas y no para otras, y había que saber vivir con ello. A partir de entonces fue feliz, y de todos los restaurantes de la zona, era ella quien hacía los mejores huevos fritos del mundo entero.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

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2 pensamientos en “LA SARTEN DE LOS HUEVOS FRITOS

  1. Ibet Cervantes Martínez

    Buen día!! ayuda por favor, necesito cuentos que hagan reflexionar a una niña de 8 años, que miente a cada rato, he trabajado fábulas con ella, pero no alcanza a entender la moraleja, está muy bonito este espacio, soy madre y maestra de preescolar y me encantan los cuentos que aqui se encuentran.

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