LA OVEJA QUE COME ZANAHORIAS

Cuento Infantil para niños/as, creado por: Monica

La abuela María tenía una oveja negra, que la había criado ella. Tuvo que vender a la madre de negrita, porque esta en apuros económicos. Hizo la función de madre al darle leche en una improvisada mamadera, de una botella con chupete y para hacer que la Negrita pudiese ingerirla, tenía que ponerla en su regazo, cada mañana y cada tarde.

La pequeña cría de la oveja, ha sido criada como otro integrante de la familia, acompañaba en los paseos a la abuela María e ingresaba a la casa cuando buscaba comida, llevándose lo que encontrará en hocico, para comerlo en las afueras.

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Le pusieron de nombre Negrita y cuando era llamada por ese distintivo, llegaba rápidamente hasta el lugar, estaba acondicionada a recibir recompensas de comida, cada vez que llegase cerca del que estaba llamándole.

La abuela María, estaba trabando en su huerta, allí quitaba malezas que han salido entre sus vegetales. Este trabajo lo repetía cada vez que iba a buscar alguna verdura, se quedaba un tiempo para retirar el pasto, limpiando de pasto y malezas su siembra.

-¡Juan!, ¿puedes venir  a la huerta?, grita la abuela María a su esposo.

-Sí, termino aquí y voy.

-Bueno. Aquí espero.

Don José, el esposo de la señora María, trabaja en la limpieza de la pesebrera de su caballo, dejando todos los residuos de animal en una esquina para luego llevarlos al sector destinado a producir abona orgánico. Toda materia fácil de convertir nuevamente en tierra era depositada en un poso, que iba siendo tapado por capas de tierra, cada vez que se le agregaba algún producto, como pasto, hojas secas, ramas pequeñas, desechos de animales, restos de papel y todo aquello que resulte convertible en tierra, la que luego es utilizada como abono para las plantas del huerto.

-¡Juan!, ¿vendrás o no?

-Voy 

-¿Qué sucede mujer?

-Mira las plantas de zanahorias, no quedan prácticamente nada en el tablón.

-Ayer cuando saque verduras, estaba bien, bastante grandes pero hoy han desaparecido.

-¡Eso es imposible!

-¿Qué no es posible, mujer?

-Pero  no están, parece que algún animal se las ha comido.

-Hoy vigilaremos qué animal se está comiendo nuestras zanahorias.

-Tanto trabajo para cultivar los vegetales para que de

saparezcan como si nada, -dijo María a su esposo.

Cuentos infantiles - Las ovejitas del pueblo

-No te preocupes, pondremos trampas, creo que son los conejos, esos animalitos les gustan las zanahorias.

Esa noche todos se organizaron para vigilar el huerto pero no ocurrió nada, al día siguiente esta igual que el día anterior.

-Creo que los conejos no vinieron esta noche,– dijo don José, al ingresar a la casa, después de haber revisado la huerta.

-Entonces no son los conejos, porque esos animales no se cazan hasta acabar con todos los vegetales que le gustan.

-Por qué no buscamos a los responsables, dijo María.

José con su hijo Juan Pablo, recorrieron cada centímetro de la cerca del huerto, para reparar los hoyos  y remendar la maya con clavos, para no dejarla estirada de manera que el cerco este seguro, no dejando pasar a los animales que deambulan afuera.

Estaban trabajando, cuando Maria llama con una señal de mano, diciéndoles que lo hicieran en silencio. Cuando llegaron José y su hijo, los tres pudieron ver que el animal que se comía las zanahorias no eran los conejos sino que Negrita, tiraba de las hojas de la planta, luego salían los vegetales y ella se los comía con calma, mirando para todos lados, como si quisiera que la observen o la sorprendieran en cualquier instante.

Toda la familia, fueron corriendo a la huerta, allí tomaron a Negrita y la abrazaron riendo, ellos la habían  acostumbrado como una más de la familia y por lo mismo no podían molestarse con ella, por comer zanahorias.

Desde ese día, destinaban parte de los vegetales para Negrita, para que tuviese suficiente comida, con lo cual evitaban el daño a las plantas que estaban brotando de la fértil tierra.

La familia de Maria, sabía que tendrían que cambiar su forma de tratar a Negrita, ella no sabía detenerse cuando ya era necesario sino que por el contrario comía, comía hasta no saber cuándo estaba satisfecha.

Negrita fue enviada con el resto de las ovejas y sólo venía a casa cuando Maria le daba mamadera con la botella de leche.

La familia de Maria promedio no traer a Negrita a las cercanía de la casa, porque se había habituado a recorrer el interior de la casa, además de comer cuanto alimento encontrase. Ellos pensaban que si Negrita comía algún producto que estuviese en bolsas podría enfermar, por lo que ella debía volver con los de su especie y vivir como ellos.

Desde ese día, Negrita vive con su rebaño, ya come pasto verde y está en el campo libre, caminando busca su  alimento, hierbas  ricas que la dejan satisfecha y le permiten crecer y engordar.

FIN

Moraleja: Amor a los animales. Compartir con todos.

Valores del cuento: Amor, comprensión.

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2 pensamientos en “LA OVEJA QUE COME ZANAHORIAS

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