LA MADRE TIERRA – 1ª PARTE

Cuento Infantil para niños, escrito por: Carlos Alberto Mera Delgado

Como cada madrugada Don Concepción Cajusol, salía de su casa despidiéndose de su esposa Doña Margarita, para luego enrumbar con dirección a “dar vuelta” a su “cajón”, ubicado a unos quince minutos de camino a pie desde su casa.

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En el trayecto iba meditando acerca del tiempo que le faltaba para la cosecha de la lenteja, con lo que tendría que pagar sus deudas y los gastos para el colegio de sus seis hijos, tres cholitos y tres chinitas; dos en secundaria y cuatro en la primaria. De pronto el feroz ladrido del perro de “Don Canacho” lo sacó de sus meditaciones y lo puso en alerta, dio un salto para esquivar las fauces babeantes del perro y se dispuso a coger un palo de la cerca del camino para defenderse del inesperado agresor.

Pasado el altercado con el can, estaba ya muy cerca de su destino, cuando a lo lejos logró divisar un espectáculo que ya no deseaba nunca volver a presenciar por todo el daño que le había causado a su familia, de pronto su rostro cambió, las facciones de padre amoroso y paternal por el de un furibundo y desventurado ser, al observar con un nudo en la garganta y con los ojos sosteniendo apenas, unas ingentes lagrimas de impotencia y desconsuelo, el desolado panorama que le ofrecía su plantío de lentejas.

– ¿Por qué nuevamente el infortunio le había tocado a la puerta?. – Se preguntaba “Don Conce”.

– ¿Qué tendría que hacer, para que su cosecha no se pierda otra vez por culpa de la falta de agua?
– Y aún más ¿Qué pasaría con los útiles para sus seis hijos, que iban a ir al colegio?

Mil ideas se le atravesaban a “Don Conce” por la cabeza, pero ninguna le traía la solución al problema que ya tenía tres temporadas de venir perjudicando su economía y el bienestar de su familia.

Lo que había pasado era que el agua que por turnos les corresponde a los campesinos de las tierras de Mórrope, nuevamente había sido desviada del canal por donde tenía que pasar en la fecha programada para el riego de las tierras del sector donde vive “Don Conce”, habiendo que esperar otras tres semanas, tiempo durante el cual las plantas de lentejas no soportarían la falta del líquido y se tendría que perder la cosecha, tanto por la resequedad de los suelos morropanos como por el inclemente sol que implacable cae sobre las áridas y yermas tierras de este lugar.

– ¿Qué hacer?, – se preguntaba el desdichado padre ¿Cómo regar las plantas con algo de agua para que puedan soportar hasta la venida de ésta nuevamente?

Es bien sabido que el agua en Mórrope es muy escasa, y la que se logra hallar en los pozos, que a veces llegan a tener una profundidad de hasta quince metros, solo alcanza para beber. Cansado “Don Conce” de tanto pensar y lleno de preocupaciones y desasosiegos se puso a descansar bajo la sombra de un frondoso algarrobo que había sido sembrado allí por los abuelos de sus abuelos, según le habían contado. Y quien sabe cuantos años tenía en verdad, enraizado al subsuelo de su terreno.

Estaba “Don Conce” sumido en su más profundo letargo matinal, encomendando su alma a los dominios de Morfeo, cuando de pronto de las entrañas de la tierra y envuelta en una densa neblina, ve surgir a una dama ataviada con traje a la usanza de nuestros antepasados Muchik, y adornada con finas joyas propias de la familia real de esos tiempos.

– ¿Por qué sufres tan desconsoladamente por algo que sí tiene solución en esta vida? – Le dijo la extraña dama a Don Conce.

Don Conce se había quedado estupefacto por aquella aparición y no atinaba a decir palabra alguna siquiera, pero tomando un respiro contestó:

– ¿Quién es usted y de dónde vino gran señora?

– Soy “La Madre Tierra” y no vengo de ninguna parte, pues siempre he vivido aquí desde tiempos inmemoriales, observando y sintiendo en carne propia lo que los hombres del planeta hacen con mi cuerpo.

Don Conce no podía aún salir de su asombro, tanto por lo que estaba viendo como por lo que estaba escuchando, pero después de un corto silencio atinó a contestar:

– Si dices que eres “La Madre Tierra” y que mi problema tiene solución en esta vida, entonces dime: ¿Cómo puedo resolverlo?

Continuará………………………………….

Si quieres leer la segunda parte del cuento, puedes hacerlo pinchando aquí.

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2 pensamientos en “LA MADRE TIERRA – 1ª PARTE

  1. ANA MILENA MEJIA BUITRAGO

    me gusta esta historia maravillosa, para enseñarlas a los niños, me encantaría tener completamente este cuento maravilloso

    Responder
    1. Cuentos Infantiles Autor

      Buenas tardes! Gracias por visitarnos.
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