LA JIRAFA BUENA -1ª Parte

Cuento Infantil para niños, creado por: Carlos Cebrián González

Luna era una hermosa jirafa que por su buen corazón y amabilidad se había ganado el cariño y el respeto de toda su manada.

La familia de Luna y sus amigos estaban muy atemorizados por el acoso al que eran sometidos por un león terrible al que llamaban Huracán, que por su habilidad depredadora, en los últimos meses había cazado a tres miembros de la manada de Luna.

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Huracán era un león solitario, el ex líder de su manada, que por su soberbia y prepotencia había sido excluido de la misma, siendo sustituido por Invencible un león joven y apuesto, que había enamorado a todas las leonas de su grupo.

Luna con sus cuatro metros de altura, lucía con coquetería femenina en su cuello largo y musculoso un collar de flores silvestres, que un grupo de machos que querían convertirse en sus maridos, con cortesía cada mañana le regalaban, tratando de conseguir su amor y fundar con ella una familia.

Como agradecimiento a la vida, para mostrar su felicidad, Luna lanzaba durante todo el día una emisión de gemidos armónicos, que por su dulzura, sonaba a los oídos de las demás jirafas macho, como una bonita melodía y se esforzaban por conseguir su mano y ser junto a su amada, padres de una serie de bellas jirafitas, gráciles y buenas como Luna.

Durante la época de celo, varios machos lucharon con furia y bravura entre ellos, dándose fuertes topetazos con sus cabezas y sus cuellos fuertes y musculosos. Ella, agradecía a sus cortejadores sus halagos y su interés por conquistarla.

Una tarde después de una lucha feroz en la que venció a tres contendientes, Apolo, un macho de cinco metros de altura, joven y apuesto, se convirtió en el prometido oficial de la bella Luna y junto con sus familias comenzaron a planificar su boda, a la que acudirían junto a las jirafas de su rebaño, numerosos animales de la selva africana, en la que vivían.

Pero una tarde tormentosa, Apolo. que exploraba en solitario el terreno en busca de acacias para que sus compañeros del grupo pudieran alimentarse con sus hojas, fue sorprendido por Huracán que surgió de repente y a pesar de la lucha por la supervivencia entablada por Apolo  contra su agresor, lanzándole un sinfín de coces con su grandes y pesadas pezuñas, el león  se defendió de la jirafa y con unos zarpazos certeros consiguió dejarlo malherido.

Apolo pudo salvar su vida gracias a la aparición del resto de los machos de la manada, que lograron ahuyentar al león, que se marchó muy enfadado al no haber podido matar a su presa.

Luna y sus compañeros se desvivieron por curar a Apolo, hasta que una mañana éste pudo recuperar su fuerza y salud y a pesar de las cicatrices que le quedaron en su pelaje color crema y en sus manchas de pelo castaño oscuro, siguió desempeñando su puesto de líder de la manada.

Una bonita mañana primaveral, Apolo se casó con Luna, en una boda multitudinaria, y, quince meses después, nació una bella jirafita, Lunita, de casi dos metros de altura, pero con unos ojos grandes y expresivos como los de su madre y una belleza singular, que la distinguía del resto de las crías de su rebaño.

Pasó un tiempo y unos cazadores furtivos pusieron unas trampas para cazar leones. Huracán que constantemente merodeaba el lugar donde descansaban las jirafas, sorprendió a Lunita, cuando jugaba con otra jirafita, y de no ser por la aparición de Apolo y de dos machos jóvenes que le acompañaban, que lograron ahuyentar al león, ambas crías habrían sido abatidas por el peligroso depredador.

Luna reprendió a su hija y le prohibió que se alejase del grupo advirtiéndole del peligro que acechaba a las jirafas, por culpa de los leones, y especialmente—le dijo muy preocupada— tenía que cuidarse de Huracán, el terrible depredador solitario que no cejaba en su intento de acabar con los componentes de esa familia de jirafas.

Una tarde, Huracán, cuando merodeaba por las proximidades del lugar donde se encontraba el grupo de jirafas, cayó en la trampa de los cazadores furtivos y en torno a su cuello se cerró un grueso cable que al oprimírselo con mucha fuerza iba a provocar en pocos días la muerte del león, por inanición, ya que con ese lazo mortal no podría comer.

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Los aullidos del rey de la selva sonaron con fuerza y Huracán desesperado se olvidó de sus presas y agotado por la opresión que sentía en su cuello, se tumbó a esperar con resignación una muerte lenta y dolorosa.

Las jirafas y unas cebras que vieron lo que le pasaba a su enemigo, se quedaron sorprendidas gratamente por el suceso, y Huracán en vano les pidió que lo liberasen y a cambio, él les prometió, que las protegería de los ataques de otros depredadores. Pero no se fiaron de él y se marcharon al trote, dejándolo solo y abandonado a su suerte.

Continuará…………………..

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Un pensamiento en “LA JIRAFA BUENA -1ª Parte

  1. maria del carmen hernandez

    Siempre me han gustado los cuentos infantiles, yo contaba a mi hijo a uno que le gustaba caperucita roja.
    Que se lo contara cuando se iba a dormir.

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