LA HORMIGA Y LA ARAÑA

Cuento Corto para niños/as: Lisandro Contreras

Hace mucho, en un terreno, existían criaturas impactantes, pero más que todo muchas hormigas, cada una en su hormiguero, trabajando y trabajando, todas buscaban alimento para alimentarse y sobrevivir. Entre ellas había una, la cual había trabajado mucho en los últimos días, tanto trabajó

cuentos-infantiles-cortos-la-hormiga-y-la-araña

que se cansó y miro al cielo, todo se veía claro, cuando de repente vio una delgada telaraña en la que estaba posada una araña, la cual le dijo:

– Hola, estás muy cansada amiga, si fuera tú ya hubiera dejado ese trabajo y me hubiera subido hasta aquí arriba.

Y la hormiga le dijo: – No! No dejaría este trabajo aunque fuera el más cansado del mundo.

– ¿Por que no? – Pregunto la araña.

– Porque las hormigas no estamos acostumbradas a ser flojas. – Dijo la hormiga

– En vez de buscar la comida, esperar que caiga del cielo.

– No, eso no es para mi.

Entonces la hormiga se fue de allí y al llegar al hormiguero una de sus amigas le pregunto:

– A donde fuiste, nos tenías preocupadas.

Entonces la hormiga le dijo: – Fui a ver el cielo, pero me encontré a una araña.

– ¿Y que te dijo? –  Pregunto otra hormiga.

– Esa araña quería que yo me uniera a su club. – Dijo la hormiga.

– ¿Y tu lo hiciste?

– Que no. – Dijo la hormiga.

Pero después de decir eso oyó gritos de auxilio, cuando salió la hormiga vio que la araña se estaba poniendo roja.

¿Que te paso? – preguntó la hormiga.

Y la araña le dijo:  – Estaba en mi telaraña, tenía mucha hambre y no había pasado ninguna mosca, entonces se me ocurrió tener otras formas de buscar comida, ya después de un largo tiempo, estaba débil por la falta de comida, tan débil estaba que ya no podía ver nada, pero mi sentido del olfato estaba en buenas condiciones, entonces olí algo delicioso y me lo comí; y desde allí empecé a sentir dolor de barriga.

Entonces la hormiga tan generosa le dio remedio y al pasar el tiempo la araña ya estaba curada y le dijo:

– Gracias por todo hormiga y perdón por no querer buscar la comida como lo debe de hacer un buen trabajador.

Entonces todo había vuelto a ser como antes, vivieron felices para siempre.

FIN

– Moraleja del cuento: Para lograr lo bueno, hay que trabajar y hacerlo, desde luego.

– Valores del cuento: Bondad. Esfuerzo. Generosidad.

Comparte este cuento infantil con tus amigos en Facebook, Google+ y Twitter con los botones que encontrarás al final del cuento. ¡Gracias!

Un pensamiento en “LA HORMIGA Y LA ARAÑA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

1 × uno =

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>