LA HOJITA DE PAPEL

Cuento Infantil para niños, creado por: María de los Ángeles Morales Domínguez

Esta es la historia de una hoja de papel en blanco que vivía entre otros muchos papeles en el escritorio de Blas; que era un chico algo desordenado, pero cariñoso y amable con todo el mundo.

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La hojita de papel, estaba debajo del libro de matemáticas y al lado de una caja de lápices vacía. Las demás hojas del cuaderno ya habían sido utilizadas para cosas muy importantes: el trabajo de lengua, el dibujo de plástica, los ejercicios de matemáticas, etc. Pero ella seguía en blanco y temía que no tuviera ninguna utilidad y acabara en la papelera después de ser utilizada para saber si el bolígrafo escribía o no.

Pasaron los días y el escritorio de Blas seguía igual de desordenado. La hojita de papel cada vez estaba más arrugada e iba de aquí para allá, ahora estaba encima del estuche de ceras y debajo de la libreta de naturales. En ese momento entró Blas en su dormitorio y se dirigió hacia el escritorio. Buscaba una hojita de papel para algo importante, quería escribir una carta donde declararía su amor a una compañera de estudios. Buscó y buscó pero entre tanto desorden no encontró hojas limpias, entonces vio la hojita arrugada y algo sucia y pensó que podría servir para hacer un borrador de su carta. Se puso manos a la obra y escribió hermosas palabras que llenarían de gozo a su amada compañera. Cuando terminó decidió dejar la hojita en el escritorio y pensar de qué forma podría hacérsela llegar a su amor sin tener que dársela él mismo, ya que le daba un poquito de vergüenza y temía no ser aceptado.

Pasaron las horas y el hermano pequeño de Blas, estaba deseoso de hacer un avión de papel para lanzarlo desde la ventana del salón y así ver como atravesaba la calle y terminaba cayendo en el parque que estaba enfrente de su casa; eso, si todo iba bien y el viento ayudaba. Como no encontró papel por ningún lado se dirigió al escritorio de Blas. Lo primero que vio fue la hojita de papel y decidió que podría servirle para su cometido. La cogió e hizo con ella un bonito avión. Luego se dirigió a la ventana del salón, cogió impulso y ¡zas!, lanzó nuestra amiga la hojita de papel que convertida en un avión, voló y voló y voló, pero mucho más allá del parque. Cuando iba por el aire la hojita, se encontraba feliz, la habían llenado de bonitas palabras de amor y además ahora servía para hacer feliz al hermano de Blas que sonreía desde la ventana viendo como el avión volaba y volaba y se perdía entre los árboles.

– ¿Dónde iré a parar? – pensaba la hojita de papel.

De pronto, apareció ante ella una casita con un hermoso jardín, y en la planta de arriba, había una ventana abierta. Cual fue la sorpresa, de ir directa hacia esa ventana, entrar dentro de un dormitorio y aterrizar encima de una cama. Era un dormitorio precioso y además muy ordenado.

– ¿De quién será esta habitación tan bonita y ordenada?– dijo la hojita.

En ese momento, se abrió la puerta y entró una hermosa joven, que se dirigió directa hacia la cama donde reposaba la hojita de papel convertida en avión volador. Cuando la chica vio el avión, pensó que había sido su vecino de enfrente el que lo había lanzado y el viento lo había traído hasta su dormitorio. Su primer pensamiento fue arrugar el avión y tirarlo a la papelera, pero en ese momento se dio cuenta que tenía algo escrito y decidió deshacerlo para poder leerlo. Era una carta en la que un chico declaraba su amor a una tal “Paula “. Leyó atentamente en voz alta todas aquellas palabras tan bonitas y luego finalmente vio quien la firmaba: “Blas Martín”.

– Pero ¿Blas Martín?– dijo la joven ¿Será el mismo Blas Martín que se sienta a mi lado en clase? Y, yo me llamo Paula, ¿Será esta carta para mí?

La joven muy contenta, dobló con mucho mimo la hojita de papel y la metió en su mochila. No logró dormir en toda la noche, pensando si sería ella a quien iba dirigida la carta, pues desde hacía meses estaba enamoradísima de Blas y no se atrevía ni tan siquiera a hablarle, pensando que él podría rechazarla.

Por su parte Blas buscó y buscó la carta pero obviamente no logró encontrarla y pensó que al día siguiente, la volvería a escribir y esta vez en un bonito papel perfumado.

A la mañana siguiente, Blas y Paula, se encontraron en clase uno sentado al lado del otro. Ese día todo era diferente, Blas miraba a Paula y Paula miraba a Blas, pero ninguno de los dos se decidía a hablar. La hojita de papel, dentro de la mochila de Paula, dándose cuenta de la situación decidió echarles una mano. Saltó y saltó dentro del bolsillo de la mochila hasta que logró salir fuera y caer al suelo al lado de la mesa de Blas. Cuando éste se agachó a recogerla para dársela a Paula, se dio cuenta que era su letra y que era la carta que tanto había buscado. No entendía como había podido llegar a la mochila de su amada, pero de allí se había caído.

– Esto ¿creo que es tuyo?– dijo Blas

– Sí hoy entró volando por la ventana de mi dormitorio – dijo Paula.

– ¿Volando por la ventana de tu dormitorio?– repitió Blas.

– Si la ha escrito un tal “Blas Martín”– dijo Paula. ¿Eres tú ese Blas Martín?
– Yo… yo… bueno, sí, soy yo quien la ha escrito. ¿Pero cómo ha llegado volando hasta tu ventana?– pensó Blas.
– Va dirigida a “Paula” ¿Soy yo esa Paula?– dijo la joven.
– Bueno, pues si, eres tu – dijo Blas.

Ambos siguieron hablando y hablando, abriendo sus corazones y descubriendo lo que sentían el uno por el otro. Cuando Blas llegó a casa se enteró que había sido su hermano pequeño el artífice de ese pequeño milagro que había convertido su sueño en realidad.

Pasaron los años y Blas y Paula, se casaron y vivieron muy felices y comieron perdices.
Pero el cuento no acaba aquí, porque os preguntareis que fue de la hojita de papel. Pues muy sencillo, luce hermosa enmarcada y colgada en la pared del salón de nuestros dos enamorados, como la prueba de un amor adolescente que con el paso del tiempo se va haciendo cada vez más y más fuerte.

FIN

Moraleja: No sabemos cual es el destino que la vida nos depara. Hay que pensar siempre en positivo y luchar por aquello que deseamos.

Valores del cuento: El amor verdadero que perdura en el tiempo y todo aquello importante que podemos llegar a realizar, incluso, en ocasiones, sin proponérselo, como le ocurrió a nuestra hojita de papel.

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10 pensamientos en “LA HOJITA DE PAPEL

  1. Claudia

    Me gustó mucho, lo comparti al grupo y quedaron fascinados. Realizamos aviones de papel con notas agradables para los que los recibieran

    Responder

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