JULIA

Cuento corto para niños/as, creado por: ilca Solima

Aún no despertaba Joaquín, el gallo giro, dueño del corral, amo y señor del primer rayo de sol, y la bella Julia ya corría por el pasto recién bañado de aromático rocío, a pie descalzo  con la oscurecida y rizada  cabellera saludando al viento… ay el viento, Julia lo quiere tanto… correspondida en su amor, todas las mañanitas con tiernas caricias que él le regala.

En su correr llegó hasta los trigales y se tiró de espalda a contemplar como un hilito delgadito de telaraña  jalaba y jalaba al sol obligándolo a cumplir su  labor diaria.

Cuento sebastian el caracol enamorado

Con una enorme sonrisa, Julia, gritó su bienvenida al astro rey, este se quitó la gorrita del pijama y contestó al saludo con un rayito pequeñito y dorado, de esos que sólo se ven antes de que el gallo cante, y la palomita juguetona lo guardó en su bolsita.

“Palomita” (como la llama su abuela) de vestido azul, siguió jugando en el trigal y bajo una piedra encontró a  Junípero, un viejo caracol de tierra, amigo suyo a partir que conoció los secretos del campo sembrado, el pobre alza sus cuernitos para ver bien quien lo despertaba tan de madrugada, y al ver la carita   de Julia, solo sonrió preguntándole cuál era el motivo de su visita, la pequeña Julita, como la llamaban los animalitos de la granja, tomó al caracol en su mano y le canto una canción de arrullo, le dió un beso, luego lo cobijó bajo la piedrecilla donde lo encontró.

No lejos se escuchó a Joaquín con su Quiquiriquí… ese quiquiriquí que recorre la granja entera, los trigales, el lago y llega hasta el cielo para avisar a todos que el nuevo día llegó, que es hora de saltar a la luz de la mañana. Julia se queda quietecita escuchando como su amigo el viento, llevaba de viaje por todo el valle el cantar melodioso del gallo.

Atenta  vio como las mariquitas salían volando rumbo a los campos de flores, deseosas de néctar dulce, y a la orquesta de grillos recogiendo sus violines para irse a dormir, mientras los girasoles tomaban el peine, cepillando sus pétalos, para presentarse ante su rey, el sol, con la belleza  que él espera mirar en ellas.

Había más pájaros que la mañana anterior y es que la madrugada  vio nacer a muchos polluelitos, que ansiosos pedían a sus mamitas  el primer alimento del día.

Julia, con sus enormes ojitos negros, y las pestañas de una ninfa del bosque, contempla feliz todas esas maravillas, toma algunas flores y corre de regresa a casa, para contarle a sus papitos toda la belleza que encontró, y su mamita la espera en el portal, llamándola  para el desayuno, la palomita salta a sus brazos y le entrega el ramo de flores,  con un dulce beso.

Al anochecer Julia, sube a su camita y de rodillas, con las manitas juntas, agradece a Dios  todas las cosas que disfrutó ese día, y le pide dejarla contemplar un nuevo amanecer en el trigal.

Luego se queda dormida y se va a viajar a ese lugar tranquilo y hermoso a donde van los niños a dormir, esperando con ansia el nuevo día.

FIN

Moraleja del cuento: Hay que aprender a disfrutar la naturaleza y sus animalitos, desde pequeños.

Valores del cuento: Amistad, Respeto y Amor a la naturaleza.

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