HISTORIA DE CAMILA Y JUAN ALONSO – 2ª Parte

Cuento Infantil para niños, creado por: Stefany Darleen Tarrillo (11 años)

Cuando los reyes y la princesa habían llegado a la puerta del castillo, el rey le dijo al guardia:

– Vengo de tierras un poco lejanas, y soy amigo del rey Carlos.

– Entiendo, acompáñenme.– les dijo el guardia.

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La reina, el rey y la princesa acompañaron al guardia y  caminaron hasta llegar a una habitación inmensa en la que encontraron al rey sentado en su trono.

El rey Antonio se acercó al trono donde estaba sentado el rey Carlos, éste no se acordaba muy bien de su infancia, así que el rey Antonio sacó una foto, en esa foto estaban Carlos y Antonio jugando en un parque, en ese año Carlos tenia 10 años y Antonio tenía 9 años.

El rey Antonio si se acordaba de su infancia, así que le explicó al rey Carlos todo lo que sucedió.

Los dos se alegraron de haberse encontrado desde hace tiempo. En ese mismo instante el rey Carlos les ordenó a sus criados que les dieran una habitación al rey Antonio y su familia. El agradeció mucho a su amigo y se fue con su esposa e hija a sus habitaciones para acomodar lo que habían traído en sus maletas.

Las dos familias se sentaron en los sillones de la sala, cuando la reina Isabela vio al rey Antonio y su familia en la sala, le susurró al rey Carlos:
– Querido, ¿que hacen estas personas en el castillo?

– Esposa, es que él, es el rey Antonio, gobernador de Francia, el rey Antonio era mi mejor amigo, cuando éramos niños.

Las dos familias se saludaron. La princesa Camila también saludo al príncipe Juan Alonso, pero a la hora de darse la mano la princesa Camila sintió como mariposas en el estómago al ver al príncipe tan sonriente y amable con ella.

Luego, el rey Carlos invitó al rey Antonio y su familia a un paseo en carruaje. El rey Antonio aceptó, entonces el rey Carlos le dijo:

– Perfecto, pero…vamos a pasear con mi familia también”.
– Por supuesto, éste es tu carruaje, tu reino y haz lo que quieras. – Respondió sonriente el rey Antonio.

-¡Vaya! Que hermoso reino tienes, amigo. No queremos darte más molestias, por eso si quieres regresa a tu castillo y yo me quedo con mi familia para visitar más lugares. Estamos muy agradecidos. – dijo el rey Antonio.

Después los tres caminaron y caminaron hasta que llegaron a la Plaza Mayor de Madrid.
– Que hermoso lugar!

Después regresaron al palacio del rey Carlos, cenaron y se fueron a dormir.

Al día siguiente se sentaron a desayunar, menos la princesa Camila, su padre al ver que su hija no desayunaba le pregunto:

– Hija, ¿porque no te sientas a la mesa con todos para desayunar?

– Padre, me gustaría salir a desayunar otras cosas.

– Esta bien hija, pero con mucho cuidado. – dijo la mamá de la princesa.

Camila se encontraba emocionada conociendo la gran ciudad, de pronto observó una llamativa tienda, se trataba de una jugueria llamada: “Mmm Jugos y más Jugos”, esa juguería era muy lujosa. Cuando la princesa entró le atendió un joven llamado Spencer, él era muy apuesto, la princesa al verlo sintió que se estaba enamorando.

De repente la princesa se desmayó.

Cuando el joven se acercó a su mesa para atenderla: – “Bueno, quiero un jugo de fresa” – dijo tartamudeando la princesa.

– Señorita, ¿se siente bien?– preguntó el mozo.

Como la princesa se estaba tapando la cara para no ver al joven, pues estaba sonrojada, el mozo creyó que estaba enferma y pensaba llamar a la ambulancia. La joven finalmente se sacó las manos de la cara y el joven al ver su rostro también sintió la misma sensación que sentía la princesa, el mozo también se estaba enamorando.

-¿Quieres ser mi amigo?, lo que sucede es que yo soy de Francia y recién he llegado a este lugar, y no tengo amigos. – Le preguntó la princesa a Spencer.

– ¡Amigos! – dijo el joven dándole la mano.

La princesa se quedo media hora charlando con su nuevo amigo y le dijo que se tenía que ir, que el rey Carlos la estaba esperando.

– El rey ¡Carlos!– dijo Spencer sorprendido.

-Si, él es el amigo de mi padre– dijo la princesa.

– ¿Queee?-preguntó muy sorprendido Spencer. Lo que pasa es que, entonces yo pienso, que tu padre es un rey, porque los reyes son amigos de otros reyes, porque los reyes no se hacen amigos de cualquier persona que pasa por el castillo ¿verdad?- explicó el joven.

– Ejem, Mmmmm- dijo un poco avergonzada la princesa.

– Eso quiere decir que… ¡Eres una princesa!– dijo el joven sorprendido.

– Si – dijo la princesa tímidamente.

– ¿Por qué no me dijiste nada antes? -preguntó Spencer.

– Porque tenia vergüenza de decírtelo – explicó la joven.

– Uno no debe tener vergüenza de lo que es – dijo el joven- por ejemplo: si yo te dijera que yo no trabajo aquí y vengo para sustituir a mi hermano, eso seria una mentira ¿no?

– Si, creo que ya aprendí la lección- dijo la princesa entre carcajaditas.

– Mi padre gobierna Francia, pero vivimos en el castillo que esta situado en Paris, la capital de Francia”- explicó la princesa- ¡Ah! Y ahora que estoy hablando de castillos, me acuerdo que mis padres me están esperando en el castillo del rey Carlos.

– Comprendo, ¡Adiós! Trata de venir otro día – se despido el joven.

Continuará………………. 

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