GARDELANDIA, EL JARDIN DE LAS MIL RISAS

Cuento Infantil para niños/as, escrito por: Ulica Tizaber

Gardelandia era un vivero enorme, en el que residían todo tipo de plantas y flores. La política de convivencia del gran vivero que parecía un grandioso jardín, era la que se leía en una madera decorada con florecitas blancas de jazmín:

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– “La risa es la luz que necesitan las flores para vivir y las personas para convivir”.

Un día alguien llevó un carrito cargado de flores rosas pequeñitas, para poner una nueva sección en Gardelandia, de flores aromáticas y exóticas. Esas flores entraron un poco estiradas, y aún así no debieron leer el lema del lugar, porque al rato de ser colocadas por los jardineros, una empezó a gritar:

– “¡Qué hacinamiento hay aquí!, espero estar poco tiempo en esta estantería tan cochambrosa!”

A lo que otra que estaba una balda más arriba le contestó:

– “¡Tienes toda la razón!, y además mira que feas son las demás, ¡ja, ja, ja!”.

Un Cactus aún sin flor que había por allí les dijo:
– “¿Porqué no os calláis si no sabéis de los que estáis hablando?, no se de dónde vendréis vosotras, pero desde luego que os queda mucho por aprender. Este es un lugar donde todos nos respetamos, da igual el tamaño, el color o el olor, todos somos iguales”.

– “¡Bla, bla, bla!, si claro, ya veo como sois todos iguales, tú eres enorme, con pinchos y feo, y nosotras somos preciosas y del tamaño perfecto”,–  dijo otra de las recién llegadas.

Cactus iba a contestar algo, pero miró a su alrededor y vio a su amigo Aloe vera cabizbajo y llorando, y le dijo:

– “¿Qué te pasa Aloe?, ¿lloras por lo que dicen estas florecitas?”.
“Un poco sí amigo, es que tienen razón, estamos hacinados y somos un poco feos”.

Cactus indignado estiró sus púas lo que pudo, y le empezó a dar toques a Aloe, al mismo tiempo que le decía:

– “Aloe, mírame, abre los ojos y deja de llorar. La actitud que debemos tener es la del lema de Gardelandia, no lo olvides. Aquí todos somos igual de importantes, y lo que nos hace ser felices es la risa y el sentimiento de alegría que va unido a ella, así que basta ya”. – Elevando el tono de voz, terminó diciendo: – “Gardelandia, somos un equipo, salvemos a estas flores rosas del sentimiento de culpa y superioridad que las está convirtiendo en flores malvadas. Todos juntos podemos”.

Se oyó un murmullo, cada vez mas animado, y de repente todas las flores y plantas de Gardelandia empezaron a reirse sin parar. Las flores rosas pensaban que se habían vuelto locos, y se miraban entre ellas extrañadas, y en un momento dado una de las flores rosas empezó a sonreír. Cuando las demás la vieron, se quedaron perplejas y le dijeron:

– “¡Qué haces loca!, te están llevando a su terreno, ¡deja de reirte ya!”.

Al terminar esta frase, la flor que lo dijo vio como ya no era una la que sonreía sino casi todas, y además habían pasado de la sonrisa a la carcajada. Ya no sabía que hacer la jefa flor rosa, y se dejó llevar por el optimismo y la alegría que había en Gardelandia en su estado más puro.

Al poco tiempo de estar allí, las flores rosas se adaptaron perfectamente a la convivencia con todos los demás, y aprendieron la lección del respeto, la igualdad y la humildad.

FIN

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2 pensamientos en “GARDELANDIA, EL JARDIN DE LAS MIL RISAS

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