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EL VALOR DE LA AMISTAD

Cuento Corto Infantil para niños/as, escrito por: Hugo Elangel

Los animalitos de la selva se habían despertado en esta mañana soleada, y mil sonidos recorrían los rincones. Las aves cantaban y revoloteaban de un lado a otro, los monitos hacían hamacas con las lianas y las ramas de los árboles; los chanchitos de la selva jugaban a las escondidas, entre las sombras; las flores eran sorprendidas por los insectos y colibríes que revoloteaban, describiendo figuras muy lindas por el aire.

Todo era un jolgorio esa mañana, pero había alguien que dormía aún, una vaquita de San Antonio no despertaba de su sueño profundo. Sus amigas se reían y le hacían bromas a su alrededor.

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Pasaba una luciérnaga que al verla le llamó mucho la atención. Se arrimó, le habló suavemente al oído, golpeó su cuerpo con leves empujones y no pudo despertarla. Fue así que mojó sus manos y dejó caer gotas en el rostro de aquel animalito que despertó de un sobresalto.

– “¿Qué pasa, dijo sorprendida?”

– “Perdón amiga vaquita de San Antonio, creí que te pasaba algo, ya que no podías despertar”.

– “Es que no puedo dormir de noche”.
– “¿Qué pasa?, ¿acaso tienes miedo?”.
– “Sí amiga luciérnaga, me da mucho miedo la noche y no puedo dormir”.

– “A mi me pasaba lo mismo” – dijo la luciérnaga. – “Pero mi luz fue haciéndose más visible y dejé de tener miedo. Ven, levántate y juguemos con las flores y los demás animalitos. ¿Te parece?”.

La vaquita de San Antonio se levantó, jugaron y charlaron todo el día hasta que la luz del sol se fue apagando y la selva se despedía de la bulla diurna. Las dos amigas se despidieron con la promesa de encontrarse al otro día.

La luciérnaga voló, jugando con su luz y pensando en su amiga y sus miedos. Al llegar a su casa, le contó a su mamá y le pidió si la dejaba ir a hacerle compañía.

La mamá luciérnaga le dio permiso y se puso muy contenta porque la pequeña había aprendido una lección muy importante en la vida, ayudar a los demás.

La luciérnaga voló muy rápido hasta donde se encontraba la vaquita de San Antonio, debajo de unas hojas, y la sorprendió diciéndole:

-“No tengas miedo, esta noche yo te haré compañía”.

La luz de la luciérnaga no se apagó en toda la noche y las dos descansaron sin miedos.

Al llegar el día, bien temprano despertaron, muy contentas y entre miradas y risas descubrieron algo muy valioso: “una luz que prevalecerá mas allá de las diferencias, LA AMISTAD”.

FIN

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Valoración del cuento
  • Redacción
  • Historia
  • Enseña Valores
  • Educativo

Resumen

Cuento Infantil de los animales del bosque, todos eran felices, pero una vaca tenía miedo por las noches. Una luciérnaga la ayudó con su luz a superar el miedo

4.3
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2 pensamientos en “EL VALOR DE LA AMISTAD

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