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EL AVION

Cuento Infantil para niños y niñas, escrito por: Silda Barberá Micó

Voy a contar una historia muy bonita y original. Tal vez, no van a creerlo pero sinceramente es real. Tenéis que poneros en situación. Creer lo que estáis leyendo, aún sin verlo.

Era un hombre y su viejo avión. Lo pilotaba hacía mucho tiempo. Era un hombre que no creía en nada, no creía en milagros. Además, era incrédulo, por poquita cosa se enfadaba. Tenía un carácter muy fuera, en cambio, tenía un gran corazón, siempre dispuesto a ayudar a cuantas personas estuvieran en un apuro, nunca tenía un no, si se trataba de ayudar.

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Vivía solo, ya que sus padres fallecieron hacía mucho tiempo.

Él amaba a su viejo avión y le contaba sus cosas para desahogarse de sus problemas. El avión le escuchaba, pero no le hablaba.

Un día tenía que ir a buscar a un doctor a la ciudad, pues en el pueblo, que era donde él vivía, no tenían y había un señor enfermo.

Fue a buscar el bidón de gasolina y vio que estaba vacío:

– ¿Qué puedo hacer yo ahora? Tengo que ir a buscar gasolina y perderé mucho tiempo.
– ¿Por qué no pruebas conmigo?, tal vez podremos volar. – Dijo el avión.
– ¿Quién me habla?
– Te hablo yo. – Dijo el avión.
– ¿Quién eres tú, que no te veo?

Miró en todas partes y no vio a nadie.

– Estoy a tu lado, no busques tanto.

El avión se puso a reír tan fuerte que el hombre se asustó.

– ¿Qué es esto? Solo faltaría que se me estropeara el avión.
– No me estropearé, soy tu fiel amigo. Siempre quiero ayudarte porque eres un buen hombre. No busques más, soy tu avión el que te habla.
– ¿El avión es quién me habla?
– No perdamos más el tiempo y vayámonos a buscar al doctor a la ciudad.
– ¿Cómo quieres volar sin gasolina?
– ¡Qué tonterías! El viento mueve las hojas caídas al suelo. Los árboles bailan a su antojo…. las flores se mueven, las nueves también. ¡Todo es un movimiento continuo!
– ¡Basta!¡basta!. – Dijo muy enfadado el hombre. – Tú no puedes volar sin gasolina.

El avión se puso muy triste cuando el hombre le contaba sus cosas, él le escuchaba sin enfadarse, al contrario, estaba contento de sentirse tan amado por un hombre tan bueno y servicial. Intentó hablarlo de nuevo:

– ¡Sube! ¡sube! y comprobarás como los dos volamos.
– ¡No! ¡No!, voy a buscar gasolina.

El avión no quiso insistir porque se dio cuenta que aunque fuera un hombre muy bueno, era también muy incrédulo. Vio con tristeza como cogía el bidón vacío y se marchaba a la gasolinera, que era un lugar bastante alejado de donde tenía el avión.

El hombre estaba muy cansado de andar tanto, pero él sabía que necesitaba la gasolina para volar.

Al llegar a la gasolinera, vio al encargado que estaba dormido en una silla que parecía un sofá, le despertó.

– ¿Quién me ha despertado? ¿Sabe que estaba soñando que me elevaba con mi sillón?
– Necesito gasolina.
– Lo siento mucho por ti piloto, pero no puedo venderla. Tiene que aumentar el precio y lo tengo prohibido por el dueño.
– Sólo un poquito, por favor, hasta que llegue a la ciudad, allí compraré más.
– No puedo, lo siento.
– Tengo que ir a la ciudad a buscar a un médico, un hombre está muy enfermo.
– Lo siento, no insista, déjeme dormir.

El piloto cada vez más enfadado se marchaba gritando:

– ¡Ya se la pueden quedar!

Muy enfadado emprendió el camino de vuelta hacia el avión, pero no dejaba de quejarse contra el abuso de todos.

– ¿Por qué los dueños de las gasolineras no quieren vender? Claro, esperan el aumento del precio y así ellos contentos. Nosotros arruinados, ¡es un escándalo!. ¡Necesito gasolina para esta ocasión, pero después ya no volveré a comprar más.

Sin apenas darse cuenta llegó donde estaba el avión, tiró los bidones por el suelo.

– ¡No los necesito para nada!.

Y sin pensar mucho lo que hacía en ese momento por las prisas de llegar a la ciudad, se subió al avión y empezaron a volar.

FIN

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  • Enseña Valores
  • Educativo

Resumen

Cuento Infantil de un hombre bueno que necesitaba ir a la ciudad a buscar un médico. Tenía un avión y pudo volar sin echarle gasolina, era su gran amigo.

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