GINCEA DESCUBRE LA TIERRA

RELATO CORTO nº 1 DE LA SERIE “GINCEA

En cierta galaxia del Universo había una estrella conocida por Tiniel que iluminaba varios planetas, entre los que se destacaba Gincea por estar habitado por una civilización muy longeva, inteligente y avanzada que se autodenominaban “seres linava”. Gincea era la cuna de los linava, que se había distribuido por muchos planetas habitables de la galaxia.

Los registros históricos de los linava se remontaban a muchos miles de geriones. El gerión era la unidad de medida del tiempo que utilizaban para los grandes periodos y era equivalente al tiempo medio entre generaciones de linava. Para periodos más pequeños utilizaban submúltiplos del gerión. Lo que ellos llamaban “nueva era” tiene su origen en la instauración del Gobierno Unico sustentado por el concepto de “Etica Universal”.

Los linava eran seres muy evolucionados que utilizaban los recursos de los planetas que conquistaban de la forma más eficiente. Cada vez que visitaban un nuevo planeta habitable, analizaban qué aportación energética hacía su estrella y se limitaban a esas posibilidades para no desencadenar desequilibrios a largo plazo. En algunas ocasiones encontraron otros seres a los que respetaban y con los que compartirían su estancia en ese planeta, aunque nunca esos seres eran inteligentes desde el punto de vista de los linava. Esta filosofía fundamentada en el respeto a la naturaleza y a los seres preexistentes, les había permitido sobrevivir y conquistar buena parte de la galaxia desde tiempos remotos.

Creían ser los únicos seres inteligentes de la galaxia ya que, habiendo explorado casi su mitad, en todas las formas de vida encontrada no habían detectado inteligencia. Quizás por esta razón habían conquistado muchos planetas habitables sin que sus habitantes, en los pocos casos que había vida, ofrecieran resistencia alguna. La civilización linava se había extendido por toda la galaxia gracias a su cultura, su gobierno y su tecnología. Desde tiempos remotos estaba gobernada por una autoridad residente en Gincea, que estaba integrada por representantes de todos los planetas que habitaban. Esta forma de gobierno les permitió erradicar los conflictos existentes en Gincea al principio de la nueva era y crecer en conocimiento y tecnología hasta dominar las comunicaciones y la energía para viajes interplanetarios.

En cierta expedición por la mitad exterior de la galaxia encontraron un planeta que giraba alrededor de una pequeña estrella con unas condiciones apropiadas para la vida de los linava. Siempre que habían detectado un nuevo planeta habitable, un breve periodo de observación les aportaba la información necesaria y suficiente para ser ocupado por ellos o, por el contrario, para renunciar a su conquista. En este caso sucedió lo inesperado: Se encontraban con vida inteligente, hecho de trascendencia histórica. Inmediatamente fue informado el COM (Comité de Observación de otros Mundos), que resolvió no conquistarlo y continuar observándolo el tiempo necesario para conocer su historia. No renunciarían al conocimiento que les aportaría el descubrimiento, por lo que el periodo de observación se alargaría en el tiempo.

Los medios de análisis de los linava estaban orientados a detectar las condiciones físicas de los planetas y los posibles cambios producidos en ellas por la actividad derivada de la existencia de vida. No necesitaban el contacto directo, solo permanecer en órbita a cierta distancia. Los primeros informes del reciente descubrimiento daban cuenta del comportamiento de sus habitantes en relación a la naturaleza de su entorno: Sus costumbres, su cultura, su tecnología, etc. Los linava no disponían de experiencia previa en la observación de seres inteligentes, por lo que solo podían compararlos con ellos mismos. Nunca habían encontrado vida inteligente en otros planetas.

Una pequeña fracción de gerión, había bastado para detectar que los seres de ese planeta tenían un comportamiento que los linava podían comparar con el suyo propio de muchos miles de geriones atrás, al principio de los registros históricos disponibles y poco antes de la nueva era. La Tierra, así llamaban a su planeta esos seres que se autodenominaban humanos, presentaba síntomas de una frenética actividad. Los expertos linava en la observación de planetas habían detectado un gran consumo de energía interna, es decir, energía previamente almacenada en el planeta Tierra. Ellos, por experiencia propia, sabían que este proceso les conduciría a una situación irreversible.

En Gincea, la noticia del descubrimiento de vida inteligente en otro lugar de la galaxia había sido recibida con curiosidad y esperanza: ¿Cómo sería esa forma de vida? ¿Los seres humanos se parecerían a ellos? ¿Cómo será el planeta Tierra? Los linava se habían extendido por muchos planetas y habían conocido algunas formas de vida, pero este descubrimiento no tenía precedentes. Todos estaban a la expectativa de las decisiones del COM. Al poco tiempo el COM declaro: Protejamos al Ser Humano y a su planeta Tierra. Continuará el proceso de observación hasta saber cómo hacerlo.

 

FIN

Cuento corto escrito por Lucía Nante

Relatos cortos de la serie Gincea:

 

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