EL SABIO PACIENTE DE LA CUEVA

Había una vez una montaña muy muy alta, en la que abundaban los árboles y los arbustos, y donde los humanos que existían allí, vivían en cuevas cavadas en la misma roca de la montaña.

Allí convivían dos familias. Una familia vivía en una cueva de color gris, y la otra familia vivía en una cueva de aspecto verdoso, color que se debía al tipo de piedra, donde se excavó la cueva.

Por tanto, las familias se llamaban la una a la otra: la familia gris, y la familia verde.

 

Cuentos infantiles - El sabio paciente de la cueva

La familia gris estaba compuesta por un padre, una madre y un joven de catorce años, llamado Pedro.

La familia verde la formaban un padre, una madre, un niño pequeño de cuatro años, y un abuelito sabio.

Las dos familias solían juntarse para comer juntos en alguna ocasión. En una de estas ocasiones, hablaron sobre los árboles de la montaña, y sobre cómo hay que talarlos para obtener madera, con la que hacer fuego y calentarse. Pedro también intervenía en la conversación.

El sabio escuchaba atentamente al joven Pedro, porque Pedro opinaba que los arboles estaban para talarlos, y que daba igual que se replantaran o no, ya que, una vez plantados, tardaban mucho en crecer.

Cuando Pedro concluyó su razonamiento, el sabio le dijo lo siguiente:

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8 opiniones sobre el cuento: “EL SABIO PACIENTE DE LA CUEVA

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  2. JOSE LUIS

    Felicitaciones por este tipo de información, enriquecen a los niños, los estimulan a la lectura y algo maravilloso en la infancia a echar a volar la imaginación.
    Gracias

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    1. Mónica

      Pablo deberías, al menos, por educación decir por qué te pareció una porquería. Es muy triste que te expreses así de un escrito sin argumentos.

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    1. Uchka

      Vos tendredas que dejar de ser tan generoso y puaiclbr un libro con todas las ensef1anzas que te dio tu abuelo. Porque a este hombre si no le hacen un monumento tarde o temprano lo hago yo, aunque sea en amigurumi.

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