EL PERRO FUE EL CULPABLE

Mateo y Nicolò amaban irse de Vacaciones a Centenaro. Centenaro era un pueblito muy pequeño en las montañas donde los dos pequeños se divertían jugando con la pelota y corriendo por los prados. Al lado de la casa de campo donde solían pasar las vacaciones vivía una anciana que amaba cuidar las flores y los padres de los dos niños habían advertido a los pequeños que lo mejor era jugar en el campo lejos de las flores de la anciana señora.

Un día, Mateo y Nicolò vieron que la anciana se iba a hacer las compras y decidieron jugar al lado de las flores, pues nadie los veìa y les encantaba el espacio grande y verde que quedaba frente a la casa de la señora.

Somos muy buenos para jugar con la pelota, estaremos atentos y nada va a suceder” –decían los niños-.

Lanza la pelota Mateo -gritaba Nicolò- y durante toda la mañana se divirtieron saltando y corriendo por todo el jardín.

Antes de terminar el juego decidieron hacer el último tiro, con tan mala suerte que Nicolò se resbalo para atrapar la pelota y en la caída rompiò una maceta. La tierra se derramó por todas partes y la hermosísima flor amarilla quedó rota en mil pedazos.

Los dos niños se pusieron a pelear “Es culpa tuya, pues lanzaste la pelota muy fuerte” – decía Nicolò- mientras Mateo aseguraba que la culpa era de su amigo que no estaba atento.

Mientras discutían vieron pasar un perro muy alegre y juguetón que vivía en la casa de una niña llamada Matilde y decidieron culpar al perro. Cuando la anciana señora preguntó lo sucedido, los dos niños dijeron que habían visto al perro romper la maceta.

La anciana estaba muy triste y decidió hablar con la propietaria del perro que cuando supo lo sucedido decidió llevarse al perro a la ciudad, pues no quería causar problemas a sus vecinos.

Cuando Matilde supo que se llevarían a su perro a la ciudad se puso muy triste y lloraba amargamente, pues su perro era su mejor amigo. Ella estaba segura que ese perro pequeñito no podía romper una maceta tan grande.

Mateo y Nicolò se sintieron muy mal y estando solos, lloraron de tristeza al ver lo que su mentira había ocasionado. El único remedio para solucionar lo sucedido era contar la verdad . Cuando contaron la verdad se sintieron mejor y los padres de los niños se sintieron orgullosos del coraje que tuvieron al decir la verdad. Y para remediar su falta decidieron ayudar a Matilde a cuidar su perrito y a la señora anciana a cuidar sus flores.

FIN

Cuento infantil escrito por: Liliana Velàsquez

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9 comentarios
  1. shirley

    este cuento nos ha dado una esplendida moraleja que nos ha hecho reflexionar y la verdad también está este cuanto muy bueno, sirve para contar a los niños pequeños. Gracias

    • Cuentos Infantiles

      Muchas gracias! Si te ha gustado el cuento que hemos publicado, puedes compartirlo con tus amigos ;)
      Nuestra labor diaria queremos que ayude a los padres, profesores, etc. con la educación de los niños.

      Un abrazo

  2. angela altamirano

    que hermoso cuento, yo le doy laik

    • Cuentos Infantiles

      Hola Angela, gracias por tu apoyo!! :)

  3. Pingback: Children Stories | GUILTY DOG | Moral values

  4. Talin & Sirun

    El cuento nos gusto mucho, pero estaria bueno mencionar la moraleja, de que decir siempre la verdad nos alivia y nos hace sentir mejor!
    Gracias!

  5. alfonso

    buen cuento pero le.falto un final mas argumentado da la imprecion que el autor se dio cuenta tarde que debia terminar el cuento fue un final abrupto .

    • angel

      El cuento nos gustó mucho, pero estaría bueno mencionar la moraleja, de que decir siempre la verdad nos alivia y nos hace sentir mejor! Gracias!

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