CADA UNO EN SU SITIO

En el reino del más allá vivían muchos animales, grandes y pequeños: peros, lobos, zorros, jilgueros, peces, monos, chimpancés, abejas, avispas, caracoles, tortugas, colibríes, pájaros carpinteros,….

Pero a diferencia de otros reinos donde los animales vivían pacíficamente y se ayudaban unos a otros, en este reino ninguno estaba conforme con lo que era, el gato no quería aullar y se esforzaba día y noche en aprender, sin éxito, el ladrillo del perro, los peces querían volar y los pájaros nadar, los chimpancés no querían tener fuerza y querían ser como las hormiguitas, y así sucesivamente…todos se iban contagiando porque creían que los demás hacían cosas más importantes de las que ellos sabían hacer, y creían que así serían más respetados y queridos por el resto de los animales.

Pero no se daban cuenta que este esfuerzo que en vano hacían todos los días por aparentar otra cosa de lo que en realidad eran, les hacía perder la alegría y lo que es más importante, les hacía olvidarse de que el don que ellos poseían les había sido dado para el servicio a los demás, de tal forma que si no lo entregaban, el resto no se beneficiaría de él, ni cada uno del don de los demás.

Y con este panorama día a día, cada vez era más difícil vivir en ese reino del más allá. Todos tristes, ya no tenían nada para comer, porque ninguno se ocupaba de ello, ya no jugaban, ni reían, ni soñaban…. La vida se les estaba empezando a hacer muy difícil, tanto que ningún animal que se asomaba por allí quería quedarse a vivir con ellos.

Hasta que un día, de pronto una ardilla que jugueteaba de árbol en árbol, llegó hasta aquel reino y cuando vio que era tan triste, quiso bajar del árbol en el que estaba, pero si dio cuenta de que se la había enganchado una patita en una gran rama.

La ardilla empezó a suplicar a los que abajo se encontraban que le ayudaran, sin mucha esperanza de ser escuchada, pero casualmente, un jilguero, cansado de no volar durante semanas, había emprendido el vuelo con sus alas, en una gran muestra de libertad, cuando se percató de la ardilla en el árbol y de que no podía moverse.

Entonces se dio cuenta de que si los animales seguían queriendo ser lo que no eran, ninguno podría salvar a la ardilla, porque los que podrían hacerlo, no querrían, y los que querrían lo intentarían sin éxito.

Con estos pensamientos bajó enseguida a tierra en busca del mono, al que le dijo exactamente lo que había pensado.
Este miró hacia arriba y al ver la cara de sufrimiento de la ardilla, no se lo pensó dos veces y empezó a trepar a gran velocidad para rescatarla.

Mientras, el jilguero había reunido al resto de los animales y contado lo que había sucedido. Se reunieron en un círculo grande y uno a uno fueron contado sus experiencias de querer ser algo diferente a lo que ellos eran, y entre todos llegaron a las siguientes conclusiones:

• Lo importante no es hacer cosas grandiosas para impactar a los demás, sino que lo tienes que hacer se convierta en grandioso cuando lo haces con amor.

• Cuando uno hace lo que está llamado a hacer, hay orden y armonía en el universo.

• Uno es verdaderamente feliz, cuando da lo que tiene que dar, aunque sea poco

• Todos somos necesarios, y nuestro don nos ha sido dado para el servicio a los demás.

• Si tu no haces lo que tienes que hacer, nadie lo hará por ti.

Y de esta forma volvieron a ser ellos mismos, y el reino del más allá se convirtió en lo que siempre había sido, un lugar colorido de sonidos y canciones, donde tenían cabida todos lo que allí quisieran estar.

FIN

Cuento infantil escrito por: Maribel

14 pensamientos en “CADA UNO EN SU SITIO

  1. Silvia

    Es un cuento muy interesante y sobre todo nos enseña que cada uno tiene ciertas habilidades y esforzándose un poco logrará desarrollarlas y sacarles el mejor provecho tanto en beneficio propio y también para ayudar a los demás.

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  2. yamileth alfaro velazquez

    estuvo muy bonito y que tenia un valor, que tu debes hacer tus propias cosas, ya que nadie las hará por ti.
    que tu te tienes que esforzar mucho para hacer mejor las cosas

    Responder

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